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Literatura | Programación pasada
 
 
Presentación: Poemas sentimentales (Sello Editorial Siesta), de Silvio Mattoni. Presenta Fogwill
Jueves 15 de diciembre a las 19:00. Biblioteca. Entrada libre y gratuita.



Una poesía que surge del presente, pero cuya mirada está dirigida hacia el pasado, y cuyas expresiones oscilan entre la fascinación y el pánico, llegando a cerrar los ojos cuando el olvido no se apresura a oscurecer la escena. Así aparece otra vez el momento de escribir. Lo autobiográfico de estos poemas intenta construir ciertos relatos de origen acerca de una sensibilidad exasperada, pero que no es más que una intensificación de la atención ante determinados episodios posiblemente vitales.


Fragmentos de una entrevista a Silvio Mattoni por Gustavo Pablos, publicada en el diario La voz del interior:


“Si se compara este libro con los anteriores, es evidente una diferencia en la forma”, dice Silvio Mattoni sobre Poemas sentimentales, su nuevo libro. “En lugar de armar personajes, cierta serie temática, voces de otros que me sirvieran para decir lo que en esos momentos me llevaba a escribir, acá intenté decir siempre ‘yo’, al modo tradicional del género lírico”, completa el autor cordobés.

Mattoni agrega: “Aunque el presente y el pasado están siempre en juego, quise darle una cierta ilusión de cronología que va desde mi nacimiento –lo que ya demuestra el carácter improbable de los testimonios y su necesaria construcción a partir de la nada y a partir de las lecturas– hasta la actualidad”.

–El adjetivo “sentimental” tuvo connotaciones despectivas durante todo el siglo 20. ¿Se trata de una apuesta que designes a estos poemas con ese término?

–Tomé el adjetivo “sentimental” en un doble sentido, pero que no debe conocerse necesariamente para que el título cumpla su función. En primer lugar, para aludir a una serie de episodios cuya incidencia en algo así como una sensibilidad no podía más que enfrentarse a cierta represión. Sería un intento de quitarle lo sentimental a las especies de lo “cursi” en lugar de negarlo, como si toda expresión de los afectos fuese una mera efusividad perimida, arrumbada junto con el romanticismo. El otro sentido está vinculado a la oposición de Schiller entre la poesía ingenua, inmediata, genial, casi una naturaleza, y la sentimental, mediada por la conciencia histórica, construida artificialmente y secundaria respecto a todo lo escrito. Sólo que en este sentido, lo sentimental es también un intento por alcanzar lo ingenuo, o sea la experiencia inmediata, aunque partiendo de una conciencia del artificio, de la imitación y de la acumulación de los poemas en el tiempo.

–¿Qué te interesó plantear en este libro?

–Traté de contar una autobiografía por fragmentos –toda autobiografía se compone así, de episodios recuperados sobre un fondo que es inaprensible. Pero a medida que iba escribiendo, aparecían más y más elementos, aunque fueran recuerdos falsos o documentos de un pasado que no era del todo mío, que le agregaban puntos a esa línea infinita de una memoria posible. Por otro lado, la posibilidad de contar en primera persona me llevó también a la descripción de los momentos intensos del presente, es decir, las cosas que pasaban a mi alrededor durante la escritura del libro, que abarcó los años 2001 y 2002, aunque seguí agregando algún que otro poema después. Aunque el presente y el pasado están siempre en juego, quise darle una cierta ilusión de cronología que va desde mi nacimiento –lo que ya demuestra el carácter improbable de los testimonios y su necesaria construcción a partir de la nada y a partir de las lecturas– hasta la actualidad.

–¿De qué manera se inscribe la biografía en los textos?

–Si bien cada poema puede leerse por separado, con su episodio, su título, sus referencias, desde un principio pensé que era un conjunto, unido por el personaje. Se me reveló su cualidad autobiográfica cuando un escritor amigo me hizo notar que tenía que ordenarlos, poner los recuerdos de infancia al comienzo y las anécdotas actuales al final. Sin embargo, la imposibilidad de reconocerme en esa imagen de mí que componen todos los poemas juntos ya me condujo a tratar de corregir ese “yo”, que será otro libro.

Leerse a sí mismo

–¿Esconde alguna trampa esta aparente cualidad autobiográfica?

–En todo libro aparentemente confesional, resulta interesante entrever lo que no se confiesa, algo que está escondido y se le oculta incluso al mismo autor. Por eso, la única manera de leerme a mí mismo en lo que escribo sería escribiendo otro libro, y así sucesivamente. Lo que puede parecer una felicidad, la de tener siempre algo que escribir, pero es también una desgracia, tener que aceptar finalmente el fracaso de lo que se hizo y la muerte que le pondrá el último signo ya no incomprensible, sino definitivamente invisible para mí.

–También se percibe cierta falta de reserva en el uso de los nombres propios.

–Sí, es algo que dejó de reprimirse, al menos los de mis hijas aparecen tal cual. Antes sólo transcribía su presencia con denominaciones perifrásticas. También, en el primer poema, que escribí bastante después de haber empezado el libro y que es uno de los más artificiales en varios sentidos, aparece la palabra “Silvio”, aparece la palabra “Córdoba”. Pienso que son nombres que a fin de cuentas alivian de la referencialidad, le quitan gravedad. Me explico: si uno escribe acá, se llama así, tiene una familia, tiene un recorrido biográfico, el hecho de no aludir a esas cosas les añade un peso, una tensión que terminan incidiendo de todas formas en lo escrito. Preferí empezar por lo más comprobable y lo que verdaderamente me impulsa a escribir, ya habrá tiempo para escribir ficciones, cuentitos, canciones, si es que hacen falta.



Silvio Mattoni nació en Córdoba en 1969. En poesía, publicó El bizantino (1994), Tres poemas dramáticos (1995), Sagitario (1998), Canéforas (2000), El país de las larvas (2001), Hilos (2002) y El paseo (2003). También tradujo libros de Henri Michaux, Georges Bataille, Marguerite Duras y Cesare Pavese, entre otros. En 2004 obtuvo la beca Guggenheim.


 Jueves 15 de diciembre de 2005 a las 19:00