Malba - Fundación Costantini - Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
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Literatura | Programación pasada
Presentación: Che Orfeo, libro de poemas de Silvia Manzini. Con comentarios de Rita Kratsman y Luis Thonis. Fragmentos musicales: vientos: Ana Costantini; cuerdas: Andrés Costantini; voz: Clody Utard.
Participará María Volonté. Miércoles 23 a las 21:00. Biblioteca. Entrada libre y gratuita.



"Silvia Manzini, con estos poemas, dispara una flecha que atraviesa círculos encendidos de las realidad, del amor, de la injusticia y la memoria. Le da velocidad con un lenguaje entrecortado, vertiginoso. Lleva al lector en la trayectoria de esa recta que saquea imágenes en su viaje absimado.

El blanco al que se dirige carece de centro. Lo ha perdido girando en su propio eje. Gracias a ello ha construido una máquina rítmica capaz de avanzar imantando a la poesía.

Un venablo herido que canta y continúa".

Leopoldo Castilla


"Quien desciende a la sustancia del lenguaje en Che Orfeo.
Quién recorre los pliegues implicados en la plabra, ese doble que es infierno del infierno de la realidad. Así, entre visiones, más de una vez epigramáticas el inconsciente, la ciudad, nuestra época, son el canto enrtregado que el libro de Silvia Manzini entona. Un viaje hacia el supjeto impersonal del idioma, ese cuerpo, esa carne de todos los deseos".

Javier Aduriz


"Ya desde las primeras notas, desde los primeros versos y movido tal vez por una particular desobediencia, el mito sale de su espacio para ingresar en otro diferente. Dispuesta a desacralizarlo aún más, Silvia Manzini lo pasea por un presente estremecido. El éxtasis de lo sagrado entonces se disuelve y absorbe el dolor de un mundo actual: vértigo en infinitud poética. Paradoja. Como si un viento incoherente guiara el caos, las imágenes se precipitan en cascada sin solución de continuidad.
La calma sobreviene cuando el libro se cierra tras el último acorde".

Rita Kratsman

"Al comenzar a leer los poemas de CHE ORFEO, libro de la poeta Silvia Manzini; uno comienza a leer una leyenda que se estructura de la misma manera que el mito, es decir: que al igual que Orfeo seducía a las fieras con su lira, aquí es el lector el que queda seducido por la totalidad del libro. Un total atravesado por una musicalidad que pareciera quebrarse para articular otros espacios donde el sonido adquiere otra dimensión. Cada poema tiene su representación y su lenguaje, que, se podría llamar minúsculo, pero, que en el todo adquiere una fuerza mayúscula con fuerza y vigor propio. Yo no sé si fue de manera determinada o por que el azar de la poesía así lo quiso, hay un hilo conductor semejante al del mito, pero que se quiebra en un punto.
Al morir Eurídice, Orfeo obtiene el permiso de Plutón para liberarla del Hades, pero, al ir a rescatarla ésta muere. Orfeo no puede resistir la tentación de mirarla, acción que le estaba vedada. Se puede decir entonces, que Orfeo rescata lo muerto.
Y es aquí donde Silvia Manzini rompe con la estructura del mito, pues, su rescate no es el del recuerdo de lo muerto. Es un rescate mayor, es el rescate de lo vivido, no desde el tánatos, si no de la fuerza de aquello que fue real y que permanecerá en la memoria.



desbocado
alazán sin nombre
la furia
cruza la plaza

Nos dice así en uno de los versos, y esto nos evoca a ese potro de Marechal, a esa Patria que como decía el poeta: nuestros ojos no aprenden a llorar.
Una vez leído el libro uno puede adueñarse de la sensación de haber realizado un viaje, un viaje en el que atravesamos los dolores pasados, los amores, y un puñado muy grande de vida.
Qué más decir, que lo editó Ediciones del Dock y que la tapa contiene una ilustración de Carlos Alonso y que leerlo es comenzar a transitar desde lo poético la realidad que a veces nos apura para que desertemos. Por suerte alguien se acuerda de esto y escribe los poemas, los cantos que templan el corazón en la batalla".

Eduardo Silveyra


 Miércoles 23 de noviembre de 2005 a las 21:00