Malba - Fundación Costantini - Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
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Prensa
Favio. Sinfonía de un sentimiento

Exposición
Del viernes 13 de abril al lunes 4 de junio

Retrospectiva fílmica
Del jueves 19 al domingo 29 de abril


En el marco del Buenos Aires 9º Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), Malba presenta Favio. Sinfonía de un sentimiento, un homenaje al director argentino que incluye una exposición de fotografías alrededor de sus films y sus retratos en pleno rodaje, además de los afiches correspondientes a sus largometrajes y una selección de discos del compositor y cantautor, que se podrán ver y escuchar.

Acompañando la exposición, el museo presenta una retrospectiva fílmica de Favio, integrada por ocho títulos: Crónica de un niño solo; Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza... y unas pocas cosas más; El dependiente; Juan Moreira; Nazareno Cruz y el lobo; Soñar, soñar; Gatica, el mono, y el documental de seis horas Perón. Sinfonía del sentimiento, que se proyectará en dos partes.

“Esta muestra se suma al programa anual de exposiciones que Malba le dedica al cine, centrándose en la figura y obra de un director clave, que ya cuenta con tres ediciones antológicas: Glauber Rocha: del hambre al sueño (abril-mayo,2004); Chantal Akerman, una autobiografía (abril-mayo, 2005)” y Abbas Kiarostami. Una poética de lo real (abril–junio, 2006)”, afirma Eduardo Costantini (h).

Junto a la exposición y a la retrospectiva, Malba editó un catálogo con textos críticos sobre la obra de Favio. La publicación incluye un ensayo de Adrián Cangi; una selección de poemas y autobiografía en relatos de Favio escritos por él mismo; textos críticos de David Oubiña y Gonzalo Aguilar, Alberto Farina y Sergio Wolf; relatos de José Pablo Feinmann, Osvaldo Soriano, Juan Sasturain, Horacio Verbitsky, Milita Molina y Alan Pauls, y entrevistas realizada por Adriana Schettini, Patricia Carbonari y Fernando Martín Peña.

“Poeta, cantautor, actor, director de cine, amante de la marginalidad y del lumpenaje, peronista, devoto de la Virgen María, lector de Borges y de Patoruzú, este hombre visceral y volcánico, que afirma ‘anhelo la llegada de un amigo como un sediento el agua’ es, principalmente, un artista de la vida”, escribe Costantini en el catálogo. “ [...] a cinco años de la primera exhibición de las películas de Favio en Malba –agrega Costantini-, impulsamos esta segunda retrospectiva, a la cual le sumamos la edición de este libro: Favio, sinfonía de un sentimiento. Las imágenes, las entrevistas y los textos que aquí se reúnen, muestran el trabajo de un director único e irrepetible de la escena cinematográfica argentina [...]”.


Leonardo Favio
“Entre un elogio de la ingenuidad y una práctica de la provocación, Leonardo Favio supo hacer libre uso de la frase atribuida a Agustín ‘Ama y haz lo que quieras’. Oralmente afirmó ‘tengo miedo de conocer demasiado, me encanta la ingenuidad’. Cuando todos debatían el peronismo, que si la izquierda, que si la derecha, se declaró a favor de la fraternidad de las metáforas confiando en la benevolencia. También escribió “vos sos para los vivos, como las prostitutas, mi Dios querido”. Donde muchos querían ver un creyente ortodoxo, se reveló amante de la vida incomodando a la astucia de cualquier agazapado. La suya es experiencia de libertad y de encierro. En libertad, el desvelo se roba a las divas de “las pantallas del cine del pueblo para llevarlas a la cama”. Pero en el encierro del Patronato ‘leés El llanero solitario y, por lo general, el desvelo ronda por otros lados…’. Los personajes de sus filmes navegan entre la determinación y el azar, entre el encierro y la libertad, como donaciones amorosas del que sabe que sus películas son siempre la misma película. O bien padecen un tiempo trágico del más áspero sufrimiento donde parece imposible elegir la elección, o bien se lanzan al tiempo extraordinario de la aventura desfondando precarias seguridades y evocando en cada novedad un naufragio anticipado. Para unos ‘la suerte estaba echada’, para los otros, se trata de ‘probar suerte’. La fortuna, en la que Favio acredita como una ruleta, se juega en un partida donde, tal vez, sólo los con gracia y los impuros ganen la lotería de la vida. Entre el desastre y lo improbable, entre Crónica de un niño solo y Gatica, la suerte es la gran figura de un estilo de vida. El rostro de Piolín, del Aniceto y del Sr. Fernández, anónimos y atravesados por experiencias trágicas, alcanzan en Moreira la afección de la epopeya. Favio recuerda que Soriano dijo que su cine hacía correr a la gente con el rostro. Y agrega ‘la vida pasa por el rostro’, como los de Moreira, Nazareno o Gatica que terminan de pie, a pesar de la muerte, porque ‘los mitos resucitan en la memoria de la gente’. Aunque sacrílegos, éstos cuentan con un aura divina que expresa lo pequeño y lo grande. Para muchos, filma como si cantara. Cuando canta habla de amor, cuando filma dice que el cine como el amor: es. Conciente del alcance popular de sus creaciones afirma `cuando muera, en América Latina, la gente va a decir: murió el que cantaba Simplemente una rosa’. ‘Murió el cineasta Leonardo Favio, sólo se va decir en la Argentina y en algunas páginas culturales del mundo’ ”.
Adrián Cangi

Cine de culto
A través del libro Pasen y vean, de Adriana Schettini (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1995), se puede conocer un poco más de Leonardo Favio como persona y artista.

Respecto de su origen e infancia, que luego se verían reflejadas en sus películas, el director decía: “Adoro el niño que fui. Lo quiero mucho porque es la etapa que me selló, que marcó mi estilo de ver la vida y la gente, el amor por las cosas que me dieron tibieza, felicidad. Olores, mariposas nocturnas, sonidos, pájaros, sapos, lagartijas, en fin... un universo maravilloso y mágico. [...] Mi provincia era alegre, como son los pobres. Siempre había un motivo para armar festejos. […] Mi familia no contaba cuentos sino acontecidos...entre esos, las velas, los rosarios y el Cristo, yo me iba armando un mundo.” Y continúa: “Los marginales no están agazapados. Nunca me gustó la gente agazapada, esa que compra los muebles antes de casarse... Mi familia nunca fue astuta. Será por eso que yo viví tan feliz cuando iba por los pueblos con los gitanos... Yo compartía esa forma de ver la vida.”


A la hora de definirse a sí mismo, a su modo de hacer cine y a su generación, Favio explicaba: “No tenía nada que ver con esa generación a la que yo llamaba ‘los amigos de Truffaut’. Ellos querían ser franceses que hablaban castellano. Y nosotros somos argentinitos, te guste o no... Conscientes de eso, teníamos que hacer un cine que nos expresara en el mundo, esa siempre la tuve clara, por eso creía en el cine de Hugo Del Carril y en el de Lucas Demare... Yo entendía el cine nacional con acercamiento a lo popular... Yo siempre decía que teníamos que hacer como Kurosawa: contar nuestra historia. […] A mi me gusta atrapar los tiempos. Amo los tiempos reales... me gusta contar la vida lentamente, como sucede. […] Pienso que si el cine es imagen, tenés que plantear la imagen, si no me dedicaría a escribir cuentos, narraciones... Son cosas que parten de la vida misma, del conocimiento de la gente... Mis personajes brotan de la realidad. En mis películas no hay un solo personaje que no esté dentro de mi corazón, que no reaccione como yo hubiera reaccionado... Mis películas son siempre la misma película.” Respecto de la política, el director se definía como “peronista de la cintura para arriba, de la cintura para abajo, con las mujeres soy multipartidario”.


Perón, sinfonía del sentimiento
(Videoinstalación realizada a partir de Perón, sinfonía del sentimiento, de Leonardo Favio, 1994-99) Producción audiovisual: Alberto Cortés.

“La saga P.S.S, un híbrido inclasificable entre el cine, el video y el digital, la podemos considerar como una de las obras de cine expandido más trascendentes de la historia del audiovisual en Argentina. Esta ‘película’, como muchos la siguen llamando, una vez terminada, jamás fue estrenada en salas, siendo emitida tardíamente por Crónica TV, y vendida en los puestos de diarios en VHS. Fue exhibida por Canal 7 en el año 2006. Tampoco se sabe dónde están los originales. P.S.S. se constituye así en un material un tanto maldito que finalmente se blanquea ‘a nivel cinematográfico, videográfico y en una instalación’, en esta iniciativa producida por MALBA que se inaugura durante las actividades del IX Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente. Esta obra se convirtió en una miniserie de formato televisivo, y recuerda a otras aventuras de grandes directores.
Esta muestra, y retrospectiva, alrededor de Leonardo Favio y de P.S.S. propone destacar un concepto de exposición, y de puesta en escena de un proceso artístico, el cual no puede ser limitado a una proyección en una sala oscura o a ser emitido al aire por TV. P.S.S. es un manifiesto vanguardista sobre los usos artísticos y las combinatorias de las tecnologías audiovisuales, pensado por uno de los directores más trascendentes de toda la historia del cine argentino. Obra mutante, que transgrede cualquier especificidad de los medios audiovisuales. Favio es uno de los pocos realizadores que se dedicó en forma pionera y con una pasión desmedida a investigar en las posibilidades de la manipulación digital y electrónica de la imagen, convirtiendo ese proyecto originalmente pensado para cine en una obra híbrida. Esta praxis es un notable ejemplo de las relaciones creativas ente las diversas artes audiovisuales, un campo poco incursionado por la mayoría de los directores de cine locales la cual propone una estética basada en la construcción artificial del cuadro a partir de un diseño que transfigura permanentemente las imágenes con animaciones, ralentis y superposiciones, entre otros muchos recursos. Este montaje vertical discute las clásicas relaciones espacio/tiempo del discurso tradicional cinematográfico tanto como el valor de verdad de los archivos y materiales de los documentales históricos. P.S.S. concluye junto a La hora de los hornos una fascinante, y discutible versión de un relato imposible: como es contar la figura del general Perón, y del peronismo, priorizando un


sólido discurso sobre los usos del audiovisual y una maestría en la puesta en escena justificada en la combinatoria de diversas tecnologías. P.S.S. es un discurso complejo, que hace añicos los parámetros del cine histórico y político, del documental y la ficción, el cuál sólo pudo haber sido logrado a través de una interminable manipulación de todos los materiales en su posproducción digital, en una fusión que nos remite a una profunda reflexión sobre lo que podría ser un potencial hipertexto, a pesar de su forma final que yace en un soporte lineal.
Este proyecto, finalmente es una combinatoria de varias escenas que trascienden la pantalla de una sala de cine proponiendo articular trayectos entre la obra y la figura de Favio. En estos momentos de crisis de los medios, y particularmente del cine, considerando la paulatina digitalización de todos los soportes analógicos audiovisuales este evento alrededor de la obra de Leonardo Favio y de Perón, Sinfonía del Sentimiento, su obra cumbre, nos plantea una discusión imprescindible sobre la esencia del audiovisual y las artes mediáticas en su relación con los posibles relatos que conformen la historia de la imagen de una nación, cuestionada en su forma y representación.”
Jorge La Ferla

Films de la retrospectiva


Crónica de un niño solo
Argentina / 1964-65 / blanco y negro / 77’
Polín es un niño sumido en el abandono y la incomprensión. Logra fugarse del asilo en el que se encuentra y descubrirá la agresividad y la indiferencia atroz de la sociedad.


Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza... y unas pocas cosas más
Argentina / 1965-66 / blanco y negro / 60’
Aniceto es un solitario que vive con su gallo en un pueblito de Mendoza. Francisca es una chica ingenua que llega al lugar en busca de trabajo. Se conocen y se enamoran. Parece un sueño, pero termina en pesadilla cuando aparece Lucía, una mujer irresistible, que perturba al hombre y lo arrastra a su propia destrucción.


El dependiente
Argentina / 1968-69 / blanco y negro / 82’
El señor Fernández trabaja en la ferretería del viejo Don Vila, desde hace 25 años, en un pequeño pueblito. Tiene unos 40 años, cansancio y frustración. Fernández es “el dependiente”, el empleado que espera a la muerte de Don Vila para heredar el negocio, y poder acceder de esa manera –al convertirse en propietario– al Rotary Club local. Una noche, la señorita Plasini (Graciela Borges), hija de la señora Plasini, invita a pasar a Fernández a conversar en el patio de su casa. A partir de allí, se suceden las noches de conversación, los arrebatos de la señora Plasini (Nora Cullén), la represión y la presión de la señorita Plasini, la aparición de Estanislao Plasini (el hermano tonto de la señorita, oculto hasta ese momento) y la certeza –al ver un retrato– de que el señor Plasini era muy parecido al señor Fernández (Walter Vidarte).




Juan Moreira
Argentina / 1972 / color / 105’
Juan Moreira es encarcelado por reclamar lo que le corresponde. Al ser liberado toma justicia por mano propia; comienzan las persecuciones y se suceden las muertes. Se suma a las huestes de Alsina y entra en la "política de comité". Traicionado se pasa al bando del Gral. Mitre. En medio de estas luchas políticas, del fraude y de las traiciones, librado a su suerte, sólo le quedará la opción de la muerte.


Nazareno Cruz y el lobo
Argentina / 1974-75 / color / 88’
La leyenda folfklórica del séptimo hijo varón que se transforma en lobo en las noches de luna llena.


Soñar, soñar
Argentina / 1976 / color / 85’
Mario, "el Rulo", es un trotamundos que viaja por el interior ofreciendo números artísticos. Un día pasa por el pueblo donde vive Carlos, un empleado municipal que sueña con ser artista. Nace entre los dos una amistad, y Carlos abandona todo para seguir a Mario. Juntos intentarán hacerse famosos en Buenos Aires.


Gatica, el mono
Argentina / 1991-93 / color / 136’
A mitad de camino entre el documental y la ficción, el boxeador argentino José María “El Mono” Gatica es retratado en esta película desde su infancia en Buenos Aires hasta su éxito en los años 40, pasando por sus múltiples combates con famosos boxeadores.


Perón: sinfonía de un sentimiento
Argentina / 1994-1999 / blanco y negro / 77’
Documental de seis horas de duración que relata los hechos desarrollados en la Argentina desde la Primera Guerra Mundial hasta la muerte del Gral. Juan Domingo Perón.

Programación:

Jueves 19
16:00 El amigo + Crónica de un niño solo
20:00 El dependiente
22:00 Perón, sinfonía del sentimiento (1º parte)

Viernes 20
14:00 El amigo + Crónica de un niño solo
16:00 Este es el romance del Anicerto y la Francisca…
18:00 El dependiente
22:00 Perón, sinfonía del sentimiento (2º parte)




Domingo 22
14:00 Juan Moreira
21:00 Este es el romance del Aniceto y la Francisca…
22:30 El dependiente

Jueves 26
16:00 Nazareno Cruz y el lobo
20:00 Juan Moreira
22:00 Gatica, el mono

Viernes 27
14:00 Gatica, el mono
16:30 El amigo + Crónica de un niño solo
18:00 Este es el romance del Aniceto y la Francisca…
20:00 El dependiente
22:00 Soñar, soñar
24:00 Nazareno Cruz y el lobo

Sábado 28
15:00 Soñar, soñar

Domingo 29

20:00 Nazareno Cruz y el lobo
22:00 Soñar, soñar


Biografía
Leonardo Favio (Mendoza, Argentina) comenzó la carrera artística en su provincia natal, como actor de radioteatro en la Compañía Teatral de su madre, la actriz y escritora Laura Favio. Ya en Buenos Aires, protagonizó films con directores como Leopoldo Torre Nilsson, entre otros. Años más tarde, dirigió su primer largometraje Crónica de un niño solo y dos películas más: El romance del Aniceto y la Francisca y El dependiente. En 1968 grabó su canción Fuiste mía un verano, que lo dio a conocer en toda Latinoamérica como cantante y compositor. Su carrera musical continuó con éxitos como Quiero aprender de memoria, y Ella ya me olvidó, temas que fueron traducidos a varios idiomas e interpretados por grandes artistas.
En 1972, Favio estrenó su cuarto largometraje, Juan Moreira, que obtuvo un récord de público: 2.600.000 espectadores. Sólo fue superada por su film Nazareno Cruz y el lobo (1974), que se consagró con 3.500.000 espectadores. En 1976 estrenó Soñar, soñar y abandonó la Argentina forzado por la dictadura militar. Retornó a la música en una gira por Latinoamérica que finalizaría en México, donde vivió casi dos años junto a su familia. De allí, se trasladó a Colombia. A su regreso a la Argentina -en 1987- reinició su actividad como realizador cinematográfico. Años después filmó Gatica, el Mono y continuó dedicándose a la canción.
Entre 1994 y 1999, realizó un documental de seis horas de duración: Perón, sinfonía del sentimiento, trabajo que relata los hechos desarrollados en la Argentina desde la Primera Guerra Mundial hasta la muerte de Juan Domingo Perón. Actualmente, Favio se encuentra en pleno desarrollo de la postproducción de su película Aniceto, ballet cinematográfico rodado entre marzo y abril de 2006.