Malba - Fundación Costantini - Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
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Prensa
Alfredo Volpi. 50 años de pintura
Del 16 de marzo al 28 de mayo de 2007
Curador: Olívio Tavares de Araújo

Inauguración: jueves 15 de marzo a las 19:00
Pre-inauguración especial para prensa: jueves 15 de marzo a las 17:30
Una exposición organizada por el Museu de Arte Moderna de São Paulo (MAM)


El próximo jueves 15 de marzo, Malba – Colección Costantini abre su temporada 2007 con una retrospectiva del artista brasileño Alfredo Volpi, organizada por el Museu de Arte Moderna de São Paulo (MAM) y curada por Olívio Tavares de Araújo.

Por primera vez llega a la Argentina una selección de más de 80 obras de este artista clave de la modernidad brasilera, dentro de una exposición producida con la ayuda de la Sociedad para la Catalogación de la Obra de Alfredo Volpi, activa desde 1993, que ha examinado, catalogado y fotografiado 1.300 obras del artista.

Como señala Tavares de Araújo en el texto curatorial, “Historiadores, críticos y colegas, de diferentes generaciones y grupos de pensamiento, consideran a Volpi ‘el maestro de su época’, por su independencia y originalidad. En los años 60, Willys de Castro (1928-1988), artista del movimiento neoconcreto, acuñó una frase ejemplar: ‘Volpi pinta volpis’”.

Antes de convertirse en pintor de caballete, Alfredo Volpi (1896-1988) fue pintor-decorador, tal como denominaba a los profesionales que ejecutaban los adornos en las paredes de las casas. De familia humilde, comenzó pintando murales decorativos, luego trabajó con óleo sobre madera y su obra más significativa la realizó en témpera, artesanalmente, mezclando pigmentos y haciendo a mano sus marcos. Pintor sereno, realizó variaciones de un mismo tema, estudios sobre color y forma en piezas aparentemente similares entre sí, con el énfasis puesto en el proceso gradual de su obra pictórica.

Según el curador, la obra de Volpi “nace figurativa, se vuelve abstracta, otra vez figurativa, pero pasando a concebir de otro modo la misma figuración”. A su modo, aborda todos los temas tradicionales de la pintura: la figura humana, la marina, el bodegón, el paisaje –“siendo que las fachadas e incluso las banderitas son evidentemente reinvenciones, radicalizaciones poéticas del paisaje”-; sin embargo, no se sujeta a la mera narrativa temática. En los comienzos, se asemeja a los pintores a la antigua, cargando caballetes y tintas para ir a trabajar al aire libre. Pero su pintura termina como puro producto mental, como un ejercicio disciplinado y silencioso. “Naturalmente espontánea y lírica -comenta Araújo-, antes y después de establecer su fundamental vocación constructivista y antiexpresionista, su obra siempre echó más raíces en la razón que en la emoción. Al mismo tiempo, no pierde el lirismo ni cuando se somete a la más rigurosa geometría, ni se vuelve jamás intelectualizada o cerebral. El dominio en el que Volpi se sentía realmente a gusto era el de hacer, no el de teorizar o discutir.”

En la exposición que presenta Malba -exhibida en São Paulo a comienzos de 2006- se incluyen obras que van desde los inicios de la década del 40, con su serie temprana en óleo sobre tela, sobre paisajes y marinas de Itanhaém, un pueblo de mar en São Paulo. En témpera sobre tela, se pueden disfrutar sus trabajos sobre motivos religiosos y populares como las madonas, cristos, figuras de niños, jovencitas y mujeres de pueblo. Luego aparece su serie de caseríos y fachadas de época coloridas que lo llevarán a la abstracción geométrica de su fase llamada concreta, de los años 50.



En la segunda Bienal de São Paulo (1954), recibió el Premio de Mejor Pintor Nacional compartido: a Di Cavalcanti le distinguieron por su trayectoria; a Volpi por la novedad. La división del premio también significó la confluencia de dos vertientes modernistas. Posteriormente, Volpi fue invitado a participar en las Exposiciones Nacionales de Arte Concreto de São Paulo, en 1956, y Río de Janeiro, en 1957. Si bien no fue un miembro oficial de los grupos brasileños que defendían el arte concreto, su obra se aproxima a los planteamientos formales del movimiento y él mantiene contacto con los artistas y poetas que lo integran.

Asimismo, en la muestra hay obras de su famosa serie de banderitas de fines de los años 50, en la cual simples referencias del mundo real serán sólo pretextos para organizar el espacio compositivo en su obra, que lo encaminará a la síntesis final de los años 70.


Un artista en Itanhaém

Al contrario de la gran mayoría de los pintores brasileños –que dieron lo mejor de sí a comienzos de sus carreras-, Volpi fue un artista tardío. Recién a fines de la década de 1930, algunas marinas empiezan a anunciar al gran maestro. Y es recién en el ‘44, casi con cincuenta años, que realiza su primera exposición individual, en un local alquilado en el centro viejo de São Pablo; obtiene gran éxito entre la intelectualidad y la crítica, y vende todas las obras.

Si bien por su edad podría haber participado de la Semana de Arte Moderno de 1922, la diferencia social impidió que Volpi se vinculara a los modernos. Éstos eran intelectuales y provenían de la élite económica, mientras que él era un inmigrante italiano, un obrero de la construcción civil.

Volpi no poseía modelos artísticos excepto, eventualmente, los de sus ancestros europeos: Giotto, el quattrocento, el Renacimiento italiano. Tuvo que ir descubriendo e inventando todo por sí mismo. En este sentido, la modernidad de su obra madura resultó, más bien, de una evolución interna dentro de su propio lenguaje, que de influencias recibidas.

La pintura de Volpi da un salto a mediados de los 30: impresiona por sus cualidades específicamente pictóricas, por la extrema sutileza del colorido, por los gestos decididos y al mismo tiempo delicados que conducen el pincel. Es aquí cuando realiza sus primeros grandes cuadros (pequeños aún en lo que se refiere a tamaño). Empieza por las marinas de la costa de Sao Paulo, colores delicados, cielos y mares, olas y nubes rápidamente trazadas, y pronto las concentra en Itanhaém, un pueblito de mar.

En 1935, se vincula a otros artistas de origen inmigrante que, como él, no poseían un ideario estético ni pretendían crear un movimiento. Admiraban el oficio y su meta era el perfeccionamiento técnico. Alquilaron un local en el Edificio Santa Helena y rápidamente se transformó en punto de encuentro y trabajo colectivo. Se formó, entonces, el Grupo Santa Helena, primer núcleo de artistas proletarios en São Paulo.

Volpi pasa a trabajar aquí con la imaginación, en su estudio, y crea escenas marítimas y paisajes cada vez más desnudos, que se acaban transformando en construcciones nítidamente geométricas - las llamadas "fachadas"-. “Es como si el artista –escribe el curador- rehiciese solo, por sí mismo, todo el camino histórico de la primera modernidad, de Cézanne a Mondrian. Su lenguaje no se parece al de estos maestros, pero los propósitos son los mismos: liberarse de la narrativa y construir una realidad pictórica autónoma del cuadro. Cada lienzo, en esta época, parece salir exactamente del anterior, en un proceso continuo y lineal. A través de esos paisajes, que en el paso a los años cincuenta se transforman en fachadas, Volpi llega, en 1956, a la pintura abstracta geométrica.”




Hasta mediados de la década de 1950, Volpi va geometrizando las formas, se desvincula cada vez más de los elementos narrativos y se acerca al arte abstracto. Su paso a éste se acelera con el entonces naciente movimiento de arte concreto. Los concretos son los que van a su casa, en busca del aval del prestigioso pintor ya maduro, y él acepta exponer con ellos. Pero es un vínculo que dura poco. Como señala Araújo, el proyecto extremadamente intelectualizado de los concretos –proponiendo el arte como producto y no como expresión– chocaba por completo con los fundamentos existenciales de la pintura de Volpi, así como con su conciencia obrera. Él siguió siendo un artesano hasta su muerte. Serruchaba los listones y construía los bastidores; estiraba y preparaba las telas; molía tierras para fabricar pigmentos; fabricaba el solvente para su témpera al huevo, usando la cáscara de éstos como medida; enmarcaba con listones de madera el cuadro listo. En plena etapa concreta, se rehusaba a recurrir a la regla y al compás para trazar rectas y curvas perfectas. Supo aprovechar la incursión por el arte concreto, pero no siguió ninguno de sus preceptos. Ya hacia fines de los 50 marchaba por una síntesis extremadamente personal, con la invención de un lenguaje constructivista de naturaleza abstracta, si bien reconectado con su pasado figurativo. Es en esta época cuando las famosas banderitas se convierten en su marca registrada, combinando elementos figurativos y abstractos.

La pintura de Volpi refleja su compromiso con un lugar específico –São Paulo- y el interés del artista por la cultura y las costumbres de su país. Su relación con Brasil no pasaba por el filtro de una contemplación intelectualizada; provenía de sus auténticas raíces y vivencias populares.


Biografía
Alfredo Volpi (Lucca, Italia, 1896 - São Paulo, Brasil, 1988) es uno de los artistas brasileños más importantes de este siglo. Llegó con sus padres a Brasil cuando tenía dos años. Se trata de un pintor original que inventó en solitario su propio lenguaje.
Fue educado en italiano y tuvo poca escolaridad. Inmigrante humilde, luchaba arduamente por ganarse la vida. Era un simple obrero, un pintor y decorador de paredes, que pintaba los ornamentos murales, frisos y florones de los salones de los palacetes de la época. La trayectoria de Volpi fue desde siempre independiente de cualquier movimiento, corriente o ideología.
En 1914 se decide a pintar: sus primeras obras combinan el estilo neoimpresionista con el realismo social, tanto en escenas de género como en paisajes figurativos. No tomó conocimiento de la Semana de Arte Moderno de 1922, en el Teatro Municipal de São Paulo, pero asistió en 1926 a la conferencia del poeta Marinetti, teórico del futurismo, en el mismo lugar.
En la década del 30, su pintura adquiere un sabor claramente popular. Participa de exposiciones sin mayor importancia hasta principios de la década de 1930. En 1935, se vincula a otros artistas, conformando el “Grupo Santa Helena”, pero no tenían realmente un perfil de grupo articulado.
Los 40 marcan la decisiva evolución de Volpi hacia un arte no representativo, no mimético, independiente de la realidad contemplada. Es a partir de aquí cuando su estilo da un giro orientado a la esquematización y a la composición a partir de elementos verticales y horizontales inclinados. Recién en esta etapa, Volpi comienza a introducirse en el circuito más prestigioso, relacionado con los modernistas.
En 1951, también con la venta de una serie de telas todavía por pintar, el artista hace su único viaje a Europa en el cual, más que interesarse por el arte contemporáneo, se dedica a la pintura italiana de los siglos XIII a XVI. Al regreso de su viaje, supone el abandono absoluto de lo figurativo, situándose en las puertas de la abstracción geométrica. Influido por el arte concreto, se sirve de diferentes esquemas geométricos que somete a múltiples variaciones para explorar las propiedades ópticas del color.
Después del premio en la II Bienal de de São Paulo, en 1954, Volpi se vuelve una presencia obligatoria en los principales certámenes del país –salones, bienales, grandes exposiciones y muestras por invitación–. Trabajaba con extrema regularidad y producía mucho. Realizó muestras individuales en Río y en São Paulo entre 1946 y 1980. Integró cuatro representaciones brasileñas a la Bienal de Venecia, en 1950, 1954, 1962 y 1964. Y en 1961 mereció una Sala Especial en la Bienal de São Paulo.
Se hicieron retrospectivas de su obra en 1957 y 1972 en el Museo de Arte Moderno de Rio de Janeiro; en 1975 en el Museo de Arte Moderno de São Paulo; en 1976 en el Museo de Arte Contemporáneo de Campinas; y en 1986 y 2006, otra vez en el Museo de Arte Moderno de São Paulo.
Volpi murió en mayo de 1988, en São Paulo, poco después de cumplir 92 años.



Actividades de Extensión Cultural

Acompañarán a la exposición diferentes actividades culturales:

1) Encuentro con el curador Olívio Tavares de Araújo
Viernes 16 de marzo a las 18:00. Sala 5.

2) Curso
“Alfredo Volpi y el reverso del modernismo”. Por Florencia Garramuño
Sábados 5, 12, 19 y 26 de mayo de 11:00 a 12:30. Costo: $80 curso completo.
Inscripción: personalmente en Malba. Se entregarán certificados de asistencia.

Programa

Desde sus primeras intervenciones en la década de 1920 hasta su muerte -hacia fines de la década del 80-, la trayectoria artística de Alfredo Volpi acompaña ciertas transformaciones de la cultura brasileña que ocurren por afuera (y al margen) de los grandes hitos rígidos de la historia cultural de su país. Volpi nunca formó parte del grupo modernista, y aunque el movimiento concreto lo nombró uno de sus precursores, él mismo nunca se identificó plenamente con sus postulados más rígidos. También durante los convulsos 60s y 70s, su producción acentuó una singularidad muy personal que fue, sin embargo, reconocida como esencialmente “brasileña”.
Este curso toma la figura de Volpi como faro para iluminar aquellas zonas menos iluminadas, pero igualmente intensas, de la cultura brasileña del siglo XX, que le sirvió de marco a este artista original.

1. Por fuera de la Semana de Arte Moderno: la cultura moderna en la São Paulo de los años veinte. Inmigración, vida obrera, huelgas, samba, cine, fotografía y fiestas populares.
2. Primera gran consagración, al margen del Estado Novo. Polémicas y debates. “Primeiro de Maio”, de Mário de Andrade.
3. “Dentro y fuera de la II bienal de São Paulo”: geometría y lirismo. Volpi, los artistas concretos, João Cabral de Melo Neto. Inspiración popular y experimentación formal.
4. El desencanto de lo moderno. La dictadura brasileña y el fin de la utopía moderna. El principio de permutación como implosión de la forma. Volpi, Chico Buarque de Hollanda y Caetano Veloso.

Florencia Garramuño obtuvo su PhD en Romance Languages and Literatures de Princeton University y realizó su posdoctorado en el Programa Avançado de Cultura Contemporânea de la Universidade Federal do Rio de Janeiro. Dirige el Programa en Cultura Brasileña de la Universidad de San Andrés, y es investigadora del CONICET. Publicó Genealogías Culturales. Argentina, Brasil y Uruguay en la novela contemporánea, 1980-1990 (Beatriz Viterbo, 1997) y Modernidades Primitivas: Tango, Samba y Nación (Fondo de Cultura Económica, 2007). Es editora asistente de la revista Margens/Márgenes.

3) Conferencia
“Hacer y saber de las artes populares latinoamericanas”. Por Marta Penhos
Viernes 30 de marzo a las 18:00

No es fácil definir qué es el “arte popular”. Pero más allá de esta cuestión teórica, existen una cantidad y variedad de manifestaciones plásticas que se desarrollaron en Latinoamérica desde finales de la colonia y a lo largo de los siglos XIX y XX hasta la actualidad, que ejercieron una intensa fascinación en algunos artistas modernos. Vienen a la mente los exvotos populares y la cerámica de Metepec coleccionados por Frida Kahlo. O la inclusión de la devoción popular, con sus altares y santitos, en la iconografía de la Ramona Montiel de Berni. O el caso de Alfredo Volpi, explorador de los motivos de la tradición paulista pero también cercano a lo popular por la dimensión artesanal de su praxis artística.


Se revisarán los derroteros de algunos ejemplos de arte popular recuperando algo de ese hacer y saber en el que las manos ejecutan a la vez que inventan, se expresan a la vez que producen para un uso, en una urdimbre de lenguajes, técnicas y materiales que pueden servirnos hoy para comprender aspectos de la elaboración de una modernidad latinoamericana.

Marta Penhos es Doctora en Historia y Teoría de las Artes de la Universidad de Buenos Aires. Profesora Adjunta en la cátedra de Historia del Arte Americano I (Colonial) en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), tiene a su cargo seminarios sobre problemas historiográficos del arte americano y sobre la relación entre arte y antropología en la misma facultad. Becada por la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UBA, por la Rockefeller Foundation y por la Getty Foundation, ha participado de seminarios especializados por invitación de la Organización de Estados Iberoamericanos, Fomento Banamex de México, y Fundación Carolina de España, y ha dictado conferencias en instituciones públicas y privadas del país y del exterior. Entre sus publicaciones se destacan Tras los pasos de la norma. Salones Nacionales de Bellas Artes (1911-1989) (1999), en coord. con Diana Wechsler; el ensayo “Frente y perfil. Fotografía y prácticas antropológicas y criminológicas en Argentina a fines del siglo XIX y principios del XX”, Primer Premio Fundación Telefónica en la Historia de las Artes Plásticas 2004; y el libro Ver, conocer, dominar. Imágenes de Sudamérica a fines del siglo XVIII (2005). Actualmente tiene en preparación un volumen sobre las artes populares en Latinoamérica, en coautoría con Ma. Alba Bovisio.

4) Mesas redondas
- “La abstracción como lenguaje en el arte contemporáneo argentino”. Por Gachi Hasper, Fabián Burgos y Pablo Siquier
Lunes 7 de mayo a las 18:30. Auditorio

Hasper, Burgos y Siquier presentarán una lectura de la obra de Alfredo Volpi, su proceso de abstracción, como geometría despojada de narrativa, encontrando en ésta posibles diálogos con sus propias producciones.

Graciela Hasper (Buenos Aires, 1966) es artista plástica. Obtuvo varias distinciones y becas de perfeccionamiento, entre ellas, la de Bellagio Center Residency Program / Rockefeller Foundation (Bellagio, Italia); Beca Fullbright / Fondo Nacional de las Artes Fellowship for Apex Art Residency Program (New York); Primer premio en pintura, Bienal de Arte Joven, Bs. As; Guillermo Kuitca beca de residencia / Fundación Antorchas, entre otras. En 1989 comenzó realizando muestras individuales, entre las que se destacan Galería Ruth Benzacar (2006); Annina, Nosei Gallery, New York (2003); Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires (2002). Entre las muestras colectivas: Cromofagia, Sala Gasco, Santiago de Chile (2006), Galería Nara Roesler, San Pablo (2005), C. C. Borges, Buenos Aires (2004); Arte abstracto hoy, Centro Cultural de España, Buenos Aires (2005); Project Row Houses, Houston, Texas, USA (2003). Produjo Proyecto Sala 2 en el Centro Cultural Borges y organizó, en 2005, el Homenaje a Liliana Maresca en el Rojas. Actualmente vive y trabaja en Buenos Aires.

Fabián Burgos (Buenos Aires, 1962) se formó en los talleres de Luis Felipe Noé, Ahuva Szlimowicz y obtuvo la beca de la Fundación Antorchas coordinada por Guillermo Kuitca. Entre sus muestras individuales cabe citar MC5 miscelánea, C. C. Recoleta, Buenos Aires (2003); Ilusión de ver, Galería Dabbah Torrejón, Buenos Aires (2000); Annina Nosei Gallery, New York, (2000); Centro Cultural Rojas, Buenos Aires (1994); ICI (1993). Entre las muestras colectivas: Torrejón y Dabbah 5 años, Galería Dabbah Torrejón, Buenos Aires (2005); Premio Aerolíneas Argentinas a las Artes Visuales; Palais de Glace, Buenos Aires (2002), etc. Obtuvo el Segundo Premio Aerolíneas Argentinas a las Artes Visuales (2002); Subsidio Anual a la Creación, Fundación Antorchas (1996), y la Mención de honor, Premio “Mundo Nuevo” para jóvenes artistas, MNBA (1991).

Pablo Siquier (Buenos Aires, 1961) estudió en los talleres de Araceli Vázquez Málaga, Pablo Bobbio y Mireya Baglietto y en la Escuela Superior de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Entre sus muestras individuales cabe citar Pablo Siquier, Ruth Benzacar Galería de Arte (Buenos Aires, 2003); Pablo Siquier, Fondo Nacional de las Artes (Buenos Aires, 2001); Galería Sicardi (Houston, USA, 2001); Museo Nacional de Bellas Artes (Buenos Aires, 1997); Galería Ramis Barquet (Monterrey, México, 1996). Entre las muestras colectivas: Últimas tendencias en la colección del MAMBA (2002); F( r)icciones, Centro de Arte Reina Sofía (2000); Painting Zero Degree, itinerante (Michigan, Oklahoma, Ohio, USA, 2000); Blanco y Negro, Galería Luisa Strina (San Pablo, 1999); II Bienal MERCOSUR (Porto Alegre, 1999); El Tao del Arte, Centro C. Recoleta (1997) y otras. En 2004 formó parte del envío argentino a la 26º Bienal de Sao Paulo y en 2005, el Museo de Arte Reina Sofía de Madrid le dedicó una exposición retrospectiva.


- “Modos de abstracción regional”. Por María Amalia García y Cristina Rossi
Jueves 17 de mayo a las 18:00. Biblioteca.

En primer término, la presentación se centrará en la articulación de la escena argentina y la brasileña en torno del arte concreto. Se analizarán su surgimiento y su desarrollo en función de las interrelaciones entre poetas, artistas, críticos e instituciones con la intención de delinear una panorama cultural regional que permita repensar la construcción de la historias del arte nacionales. En segunda instancia, se abordará la poética de Alfredo Volpi especialmente vinculada con acercamiento a la abstracción, a partir de la influencia del constructivismo brasileño.

María Amalia García (Buenos Aires, 1975) es Licenciada en Artes por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y graduada de la Escuela Nacional de Bellas Artes "Prilidiano Pueyrredón". Su investigación doctoral sobre arte concreto en Argentina y Brasil está radicada en el Instituto de Teoría e Historia del Arte "Julio E. Payró" (FFyL-UBA), donde también participa en grupos de estudio sobre arte latinoamericano. Obtuvo el 1º premio en VII Premio FIAAR (2003), y los resultados de sus investigaciones han sido difundidos en congresos nacionales e internacionales. Se desempeña como docente en la cátedra "Introducción al lenguaje de las Artes Plásticas", en la Carrera de Artes (FFyL-UBA).

Cristina Rossi es Licenciada en Artes (UBA), investigadora y docente de las materias Historia del Arte Latinoamericano Contemporáneo (UBA) y de Producción y Circulación de Obras de Arte (IUNA). Obtuvo la Beca del Fondo Nacional de las Artes y se desempeñó como Asesora de la Comisión Pro-Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, para la ejecución de las esculturas a emplazarse en el Parque de la Memoria. Actualmente participa en un proyecto de investigación de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y en otro del Center for the Arts of the Americas (ICAA) del Museum of Fine Art de Houston, radicado en la Fundación Espigas. Es curadora, miembro del Centro Argentino de Investigadores de Arte (CAIA) y de la Asociación Argentina de Críticos de Arte (AACA).

5) Visitas guiadas
Miércoles, jueves y viernes a las 17:00. Sábados y domingos a las 18:00.



Programación sujeta a modificaciones.