Malba - Fundación Costantini - Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
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Prensa
Malba – Colección Costantini
Programación 2007


Alfredo Volpi
Del 17 de marzo al 14 de mayo de 2007
Inauguración: jueves 16 de marzo de 2007


Malba – Colección Costantini abre su temporada 2007 el 17 de marzo con una retrospectiva del artista brasileño Alfredo Volpi, organizada por el Museu de Arte Moderna de São Paulo (MAM) y curada por Olívio Tavares de Araújo.
Por primera vez llega a la Argentina una selección de 100 obras de este artista clave de la modernidad brasilera, dentro de una exposición producida con la ayuda de la Sociedad para la Catalogación de la Obra de Alfredo Volpi, activa desde 1993, que ha examinado, catalogado y fotografiado 1300 obras del artista.
Alfredo Volpi (1896-1988), autodidacta, comenzó pintando murales decorativos, luego trabajó con óleo sobre madera y su obra más significativa la realizó en témpera, artesanalmente, mezclando pigmentos y haciendo a mano sus marcos. Pintor sereno acerca de su pintura, realizó variaciones de un mismo tema, estudios sobre color y forma en piezas aparentemente similares entre sí, con el énfasis puesto en el proceso gradual de su obra pictórica.

Según Tavares de Araújo, la obra de Volpi “nace figurativa, se vuelve abstracta, otra vez figurativa, pero pasando a concebir de otro modo la misma figuración”. A su modo, aborda todos los temas tradicionales de la pintura: la figura humana, la marina, el bodegón, el paisaje –siendo que las fachadas e incluso las banderitas son evidentemente reinvenciones, radicalizaciones poéticas del paisaje-; sin embargo, no se sujeta a la mera narrativa temática.
En la muestra –exhibida en São Paulo a comienzos de 2006- se incluyen obras que van desde los inicios de la década del 40, de su serie temprana en óleo sobre tela, sobre paisajes y marinas de Itanhaém, un pueblo de mar en São Paulo. En témpera sobre tela, se mostrarán sus trabajos sobre motivos religiosos y populares como las madonas, cristos, figuras de niños, jovencitas y mujeres de pueblo.
Luego aparece su serie de caseríos y fachadas de época coloridas que lo llevarán a la abstracción geométrica de su fase llamada concretista, de los años 50, cuando es invitado a participar en las Exposiciones Nacionales de Arte Concreto de São Paulo, en 1956, y Río de Janeiro, en 1957. Si bien Volpi no fue un miembro oficial de los grupos brasileños que defendían el concretismo, su obra se aproxima a los planteamientos formales del movimiento y él mantiene contacto con los artistas y poetas que lo integran.

También se incluyen aquí obras de su famosa serie de banderitas de fines de los años 50, en la cual simples referencias del mundo real serán sólo pretextos para organizar el espacio compositivo en su obra, que lo encaminará a la síntesis final de los años 70.






Biografía
Alfredo Volpi (Lucca, Italia, 1896 - São Paulo, Brasil, 1988) es uno de los artistas brasileños más importantes de este siglo, en Italia y llegó a Brasil con menos de dos años. Se trata de un pintor original que inventó en solitario su propio lenguaje. A diferencia de Tarsila, Di Cavalcanti y Portinari, cuyas analogías estilísticas con Léger y Picasso son reales, la pintura de Volpi no se parece a la de nadie, según algunos especialistas.
Inmigrante humilde, luchaba arduamente por ganarse la vida en el momento en que los intelectuales y los patronos de la "Semana" la llevaban a cabo. Era un simple obrero, un pintor y decorador de paredes, que pintaba los ornamentos murales, frisos y florones de los salones de los palacetes de la época. La trayectoria de Volpi fue desde siempre independiente de cualquier movimiento, corriente o ideología.
En 1914 se decide a pintar: sus primeras obras combinan el estilo neoimpresionista con el realismo social, tanto en escenas de género como en paisajes figurativos. El inicio de su trayectoria es autodidáctico; conforme él decía la carrera empieza "haciendo pruebas de colores, empastando una tinta con la otra, borrando tinta".
Volpi comenzó, en su juventud, pequeñas y tímidas pinturas del natural en las que a veces se nota un toque impresionista. En la década del 30, su pintura adquiere un sabor claramente popular -aunque permanezca, al mismo tiempo, paradójicamente, siempre concisa, sin la menor prolijidad ni retórica-. Los 40 marcan su decisiva evolución hacia un arte no representativo, no mimético, independiente de la realidad contemplada. Es a partir de aquí cuando su estilo da un giro orientado a la esquematización y a la composición a partir de elementos verticales y horizontales inclinados, que recuerdan a las obras de Paul Klee. En 1950 viaja por Europa, suponiendo su regreso el abandono absoluto de lo figurativo, situándose en las puertas de la abstracción geométrica. Influido por el arte concreto, se sirve de diferentes esquemas geométricos que somete a múltiples variaciones para explorar las propiedades ópticas del color; ejemplo de esto es su obra Banderolas (Colección Joao Marino, San Pablo, 1967).
En 1972, se celebra una exposición retrospectiva de su obra en el Museo de Arte Moderno de Río.
Volpi pasa a trabajar con la imaginación, en su estudio, y crea escenas marítimas y paisajes cada vez más desnudos, que se acaban transformando en construcciones nítidamente geométricas - las llamadas "fachadas"-. Es como si el artista rehiciese solo, por sí mismo, todo el camino histórico de la primera modernidad, de Cézanne a Mondrian. Su lenguaje no se parece a la de estos maestros, pero los propósitos son los mismos: liberarse de la narrativa y construir una realidad pictórica autónoma del cuadro. Cada lienzo, en esta época, parece salir exactamente del anterior, en un proceso continuo y lineal. A través de esos paisajes, que en el paso a los años cincuenta se transforman en fachadas, Volpi llega, en 1956, a la pintura abstracta geométrica,
Volpi combinó con frecuencia elementos figurativos y abstractos, como en su serie de Bandeirinhas, y mantuvo la ejecución artesanal de sus obras, mezclando sus pigmentos y haciendo a mano los marcos de sus cuadros. La pintura de Volpi refleja su compromiso con un lugar específico –São Paulo– y el interés del artista por la cultura y las costumbres de Brasil.
Su etapa rigurosamente abstracta es muy corta. De los años sesenta en adelante, Volpi hizo una síntesis única entre el arte figurativo y el abstracto. Sus cuadros admiten una lectura figurativa, pero son, esencialmente, sólo estructuras de "líneas, formas y colores" -como él mismo decía insistentemente-.

Abstracción geométrica
En Brasil, el arte abstracto geométrico se evidencia por medio del movimiento concreto de São Paulo - Grupo Ruptura, creado en 1952 por Waldemar Cordeiro (1925 - 1973), Lothar Charoux (1912 - 1987), Geraldo de Barros (1923 - 1998), entre otros - y de Río de Janeiro - Grupo Frente, formado en 1954 por alumnos de Ivan Serpa (1923 - 1973), en el que participan artistas como Lygia Clark (1920 - 1988), Lygia Pape (1927 - 2004), Hélio Oiticica (1937 - 1980) y Franz Weissmann (1914 - 2005). Los caminos de la abstracción geométrica no siempre coinciden con grupos organizados, pudiendo acompañarse en obras de distintos artistas, por ejemplo, en pinturas de Alfredo Volpi (1896 - 1988), Milton Dacosta (1915 - 1988) y Cássio Michalany (1961), o en esculturas de Sérgio de Camargo (1930 - 1990).
En la 6ª edición de La Bienal Internacional de São Paulo, de 1961, la conservaduría general de Mário Pedrosa combina obras contemporáneas (Kurt Schwitters, 1887-1948) con retrospectivas históricas (Alfredo Volpi (1896-1988).
Alfredo Volpi, con rigor artesanal, geometrizaba las fachadas y problematizaba la bidimensionalidad de la pintura, influenciando a los abstraccionistas geométricos, ya en contacto directo con los círculos europeos.




Douglas Gordon
Timeline
Del 1 de junio al 13 de agosto de 2007
Inauguración: miércoles 31 de mayo de 2007


Producida por MoMA (The Museum of Modern Art), con la curaduría de Klaus Biesenbach -Curador del Departamento de Cine y Medios de dicho museo- se presenta en Malba la exposición Douglas Gordon: Timeline, entre junio y agosto de 2007.

Douglas Gordon (Glasgow, 1966), es uno de los artistas contemporáneos más reconocidos a nivel mundial por su trabajo en el campo del videoarte. En 1993 presentó su versión del film Psicosis, de Alfred Hitchcock, proyectado en cámara lenta con una duración de 24 horas, lo cual marcó el comienzo de su labor con la manipulación de imágenes colectivas en las que hace reconocer el tiempo visible usando la belleza y la realidad de las imágenes, comprometido con lo que Walter Benjamín llamó el “psicoanálisis de las imágenes”.

Gordon trabaja sobre la memoria visual de las personas. Si bien el ser humano recibe una multiplicidad de información mediática, llega a internalizar sólo una pequeña porción de imágenes y narrativas visuales que forman parte de este universo colectivo. En la obra de Gordon, esta memoria visual está formada tanto por eventos reales como por irreales, y opera sobre el ser humano que percibe y opone memoria e imaginación, interpretación y descripción, experiencia e ignorancia; imágenes privadas, históricas y personales pero colectivas en su origen.

La exposición, que se presentó en MoMA entre junio y octubre de 2006, se enfoca enteramente en sus trabajos relacionados al cine, con sus referencias directas a Andy Warhol, Alfred Hitckcock, Martin Scorcese y a otros directores claves de la historia del cine. En estas instalaciones, Gordon manipula clásicos de Hollywood ya sea en duración o en formato y, de ese modo, les rinde tributo a los creadores al mismo tiempo que desorienta al espectador, enfrentándolo a un material que reconoce pero, a la vez, le resulta extraño. La exhibición va desde una proyección a gran escala de un elefante en Play Dead (2003) y directas referencias al film Sleep (1963), de Warhol, hasta el fenómeno de sobreposición visual en Between Darkness and Light (After William Blake), de 1997.

Se incluirán siete obras mediáticas de gran escala y acompañará a la muestra un catálogo bilingüe a color de 299 páginas.


Biografía
Douglas Gordon (Glasgow, Escocia, 1966) es uno de los artistas más importantes de su generación y uno de los más sólidos representantes de la videocreación contemporánea. Ganador del prestigioso Turner Prize, de la Tate Britain, en 1996; del Hugo Boss Prize 1998, del Guggenheim Museum de Nueva York, y el Premio 2000 en la Bienal de Venecia, Gordon es responsable de algunas de las creaciones artísticas más interesantes de los últimos años, trabajando en campos que abarcan desde la cinematografía hasta las instalaciones audiovisuales o el texto escrito, convirtiéndolo en uno de esos artistas que parecen negarse a ser clasificados dentro de un estilo o tendencia.
Formado en la Glasgow School of Art y luego en la Slade School of Art in London, en algunas de sus obras Gordon ha utilizado diferentes medios de comunicación que forman parte de las estrategias del arte conceptual. No obstante, su intención es crear un espacio sensible y psicológico. Manipula las imágenes; utiliza las películas como objetos encontrados para crear pasajes entre los diferentes espacios, relaciones constructivas entre el arte y la vida proponiéndole al público que se convierta él mismo en actor y reflexione sobre sus propios mecanismos de percepción. Gordon demuestra varias búsquedas en su trabajo que se centran en explorar la potencialidad temática de sus propios referentes culturales y las posibilidades de los espacios expositivos, como lugares que intervienen en la propia percepción de la obra.


En sus instalaciones, Gordon manipula clásicos de Hollywood ya sea en duración o en formato y, de ese modo, les rinde tributo al tiempo que desorienta al espectador, enfrentándole a algo que a la vez reconoce y le resulta extraño. Así por ejemplo, en su trabajo 24 horas de Psicosis, ralentiza el tiempo de
presentación del thriller de Hitchcock hasta conseguir una proyección de veinticuatro horas. Además, la pantalla es traslúcida y la película es proyectada por los dos lados, de manera que el espectador, al aproximarse a la pantalla, es visto por los espectadores situados al otro lado, provocando así una extraña interferencia en una obra tan familiar para todos. El nuevo tiempo de presentación contrasta con la vertiginosa sucesión de fotogramas del film original y deja al espectador un mayor margen para la reflexión. Aparentemente similar, pero muy diferente en efecto, es A través de un espejo (1999) en el que dos pantallas, situadas una frente a otra, emiten una y otra vez un fragmento de algo más de un minuto de la película Taxi driver, de Martin Scorsese. En este caso, el espectador no interactúa con la obra sino que, situado en medio de las dos pantallas, parece ubicarse en medio de un inminente tiroteo. Se destaca también la obra Entre la oscuridad y la luz (en honor a William Blake), que empalma dos películas: El exorcista (William Friedkin, 1973), y La canción de Bernadette (Herny King, 1943), en blanco y negro.
A través de formas e imágenes contemporáneas, el trabajo de Gordon produce encuentros extraños; utiliza películas de reciente factura e imágenes fotográficas para construir situaciones que aluden a tradiciones oscuras y antiguas, a un mundo de miedos y supersticiones, a la alquimia y transformaciones inexplicables. Las obras de Gordon abordan temas como el enfrentamiento entre el lado bueno y el lado malo del yo; la percepción de uno mismo; la lucha moral y espiritual librada en el cuerpo humano, y las enfermedades mentales y los conflictos psicológicos, entre otros. Son trabajos que reflejan su interés por la dualidad y especialmente por el tema de la doble personalidad y por los contrarios: el bien y el mal, lo positivo y lo negativo o la inocencia y la culpabilidad.
Entre sus exhibiciones se destacan una retrospectiva en el MART - Museo d´Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto, Italia (2006 –2007); Lo que quieres que te diga... Yo ya estoy muerto; Fundació Joan Miró, Barcelona (2006); Timeline, Museum of Modern Art, New York (2006); Douglas Gordon: Superhumanatural, National Gallery, Edinburgh, Scotland (2006); muestras retrospectivas en Geffen Contemporary, Los Angeles; Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, Washington, D.C.; Vancouver Art Gallery, Canada; Museo Rufino Tamayo, Mexico City (2001); Through a looking glass, Gagosian Gallery, Londres (1999). En 1986 presentó sus obras en el Stedelijk Van Abbemuseum, Eindhoven, Holanda; Musée d'Art Moderne de la Ville de Paris; Centro Cultural de Belém, Portugal; y DIA Center for the Arts, Nueva York.

Dos artistas y un artista
En 2005, Douglas Gordon junto a Philippe Parreno instalaron 17 cámaras en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid con el fin de grabar a Zinedine Zidane durante un partido de su equipo, el Real Madrid, contra el Villarreal. El objetivo era filmar al jugador, no al partido. Dos artistas registrando a otro artista.
"Buscábamos hacer el retrato de un hombre del siglo XXI, y resultó que este hombre es Zidane", explicó en su momento Gordon. "Él puede representar algo importante para muchos aficionados al fútbol, y al mismo tiempo representa algo que va más allá del fútbol”, agregó. El resultado fue la película Zidane, un retrato del siglo XXI, estrenada en el último Festival de Cannes y aclamada mundialmente. Los artistas crearon, además, una instalación especial para ser exhibida en museos, que se presentó en MoMA en noviembre de 2006: dos pantallas enfrentadas en la que se muestra, por un lado, el film completo y, por otro, la grabación íntegra recogida por una de las 17 cámaras que se instalaron alrededor del estadio. El museo no sólo adquirió una de las cintas sino también el material íntegro del film, incluyendo los fragmentos desechados por el montaje, para sus archivos cinematográficos.














+ Malba
Del 16 de noviembre de 2007 al 30 de enero de 2008
Inauguración: jueves 15 de noviembre de 2007


+ Malba es un formato de exposición patrimonial que el museo ensayó por primera vez a fines de la temporada 2004, cuando la mayoría de los espacios de exhibición temporaria con los que cuenta la institución estuvieron dedicados a presentar a sus visitantes un panorama casi total del acervo de sus obras. Desde su apertura en septiembre de 2001, y a partir de la Colección Costantini como núcleo fundacional, Malba ha buscado siempre enriquecer su patrimonio de arte argentino y latinoamericano.

+ Malba, en su versión 2004, tuvo precisamente el doble objetivo: por un lado, de exponer de manera simultánea 250 piezas incluyendo adquisiciones y donaciones incorporadas entre 2002 y 2004, y, por otro lado, inaugurar públicamente el Programa de Adquisiciones financiado conjuntamente por la Fundación Costantini, la Asociación Amigos de Malba y un grupo de particulares que generosamente respondió a la convocatoria. El interés demostrado por el público y la crítica hizo de + Malba uno de los sucesos del año.

La colección estable del museo montada en la sala del primer piso tiene su propia dinámica de renovación y rotación ligada a los préstamos, comodatos y compras pero, en su limitación física, hoy permite exponer en promedio un 60% del patrimonio institucional. + Malba 2007 pone en acción en todas las salas temporarias 300 trabajos modernos y contemporáneos incluyendo las novedades de los últimos dos años. El éxito del Programa de Adquisiciones, así como la continuidad del Programa de Comodatos y el constante aporte de donantes, hacen de la muestra un acontecimiento excepcional para conocer y disfrutar un conjunto único de artistas y obras locales y regionales.

Entre otros ejemplos, Malba presenta su colección completa de arte concreto, óptico y cinético; instalaciones y piezas de gran formato de Víctor Grippo –La comida del artista-, León Ferrari –su serie de blue Prints-, Ernesto Deira –Nueva variaciones sobre un bastidor bien tensado-, y Nicolás García Uriburu –Portfolio Manifiesto-, y de jóvenes como Magdalena Jitrik, Román Vitali, Cristina Schiavi, Leo Battistelli, Cristina Piffer, Daniel Joglar y Matías Duville; la mayoría del gabinete de obra sobre papel de pintores modernos como Torres-García, Portinari, Di Cavalcanti, Matta, Siqueiros, Vigo y Pettoruti, y contemporáneos como Tozzi, Aizenberg, Distéfano y Kuitca; una importante selección de algunos de los protagonistas de los años 80 y 90 como Prior, Pierri, Schvartz, García Sáenz, Pombo, Siquier, Centurión, Burgos, Laguna y Avello; y una notable muestra de fotografías, videos, impresos y animaciones de autores diversos como Coppola, Lamelas, Camnitzer, Goldenstein, Pastorino, Grosman, Flores, Alÿs, Macchi, Acevedo Velarde, Taller Popular de Serigrafía y Colectivo Sociedad Civil.

En síntesis, a la colección estable de 120 obras argentinas y latinoamericanas -muchas de ellas piezas paradigmáticas de la historia artística del siglo XX- + Malba suma, durante dos meses, la posibilidad de nuevos y múltiples recorridos a través de otro centenar de trabajos realizados desde México y Cuba hasta la Argentina y Uruguay, desde Brasil y Venezuela hasta Perú y Chile, avanzando de la modernidad hasta las generaciones más jóvenes, y combinando diferentes materiales, soportes y estrategias de producción, pinturas, esculturas, grabados, dibujos, múltiples, infografías, instalaciones, fotografías, objetos y videos, trabajos individuales y trabajos colectivos.



David LaChapelle. Heaven to Hell
Del 30 de marzo al 14 de mayo de 2007
Inauguración: jueves 29 de marzo de 2007


El jueves 29 de marzo, Malba inaugura al público la exposición Heaven to Hell, del artista David LaChapelle, organizada por b-side. La muestra, que cuenta con la curaduría de Eva Grinstein, incluye una selección de 25 fotografías de gran tamaño –127 x 128 cm.-, que forman parte del libro LaChapelle. Heaven to Hell, editado en 2006. También se proyectarán en el auditorio del museo sus videoclips musicales y su película Rize, estrenada en 2005 con gran éxito de crítica.

Heaven to Hell es el último título de una trilogía que comenzó en 1996 con la publicación de LaChappelle Land, y siguió con Hotel LaChappelle (1999). Estos libros, cargados de sus asombrosas y provocativas imágenes, saturadas de color, se han convertido en objetos de colección de culto desde su primera publicación, y han sido editados en varias oportunidades.

Con casi el doble de imágenes que sus predecesores, LaChapelle. Heaven to Hell es una recopilación explosiva del nuevo trabajo del fotógrafo norteamericano. Desde la publicación de Hotel LaChapelle, la fuerza de su obra reside en la habilidad para enfocar la lente de las celebridades y la moda hacia temas de preocupación social.

Usando su marca registrada de exceso barroco, LaChapelle invierte la imagen del consumo que parece celebrar para señalar, en cambio, las apocalípticas consecuencias de la humanidad misma. Mientras hace referencia y reconoce diversas fuentes tales como el renacimiento, la historia del arte, el cine, la Biblia, la pornografía, y la nueva y globalizada cultura pop, LaChapelle confecciona un lenguaje visual profundamente personal y determinante de una época, que sostiene un espejo de nuestro tiempo.


Biografía
David LaChapelle (Fairfield, Connecticut, US, 1969) es uno de los artistas visuales más llamativos. La estética surrealista con que trabaja las imágenes y el humor que pone en sus composiciones fotográficas lo han llevado a lo más alto de la escena fotográfica. También se ha destacado como director de comerciales y video clips.
Aficionado al mundo de la fotografía desde que era un niño, su madre se encargaba de preparar espectaculares fotografías familiares, y fue su primera modelo. "Estaba en un balcón de un hotel de Puerto Rico. Llevaba puesto un bikini blanco y dorado, al estilo de Hollywood. Me indicó el punto exacto desde donde tenía que hacerle la foto mientras posaba como una modelo. Yo tenía seis o siete años...", declaró alguna vez el artista. Desde entonces, las fotos a su madre se sucedieron sin parar, álbumes y álbumes supervisados personalmente por ella.
LaChapelle estudió Bellas Artes en la Escuela de Artes de Carolina del Norte antes de mudarse a Nueva York. Tras su llegada, ingresó a la Liga de Estudiantes de Arte y a la Escuela de Artes Visuales. Andy Warhol le ofreció su primer trabajo, como fotógrafo de la revista Interview. Polifacético artista, se lo considera “discípulo de Warhol”, de quien conoció una forma de expresar mediante la fotografía, con un tono sarcástico, una crítica mordaz de los caracteres más satíricos de la cultura popular. Lachapelle mezcla el surrealismo y el pop art en sus fotografías únicas, algo que él mismo ha definido como la “transformación de la fantasía en fotografía”.
Hoy las revistas más importantes tienen la huella de este artista: Italian Vogue, Rolling Stone, i-D, Vibe, Interview, The Face, British GQ y Vanity Fair han contado con él para sus mejores reportajes.
Además, LaChapelle es conocido por el creativo uso de los colores en sus fotografías y por tomar imágenes a personajes famosos: Madonna, Elton John, Angelina Jolie, Tom Jones Whitney Houston, Elizabeth Hurley, Milla Jovovich, Alicia Keys, Heidi Klum, Daniel Day Lewis, Jennifer Lopez, Courtney Love, Tobey Maguire y Marilyn Manson, entre otros.
También ha fotografiado numerosas portadas de discos para artistas de la talla de Macy Gray, Moby, No Doubt o Cristina Aguilera, y realizó videos cantantes tales como Avril Lavigne, Joss Stone, Norah Jones y
Robbie Williams. Además, participó en campañas publicitarias para una variedad de clientes que incluyen L’Oreal, Iceberg, MTV, Ecko, Diesel Jeans, Sirius, Ford, Sky Vodka y la campaña Got Milk?.


Su exitoso primer libro, LaChapelle Land, fue publicado en 1996 por la editorial Collaway, incluyendo una colección de retratos de celebridades tales como Leonardo DiCaprio, Pamela Anderson, Uma Thurman, Mark Wahlberg y Drew Barrymore. El sucesor de éste debut fue el libro Hotel LaChapelle, también editado por Collaway en 1999.
Sus fotografías han sido exhibidas en las galerías Staley-Wise and Toni Shafrazi Galleries en Nueva York y Fahey-Klein en Los Angeles, así como en Art Trend en Austria, Camerawork en Alemania, Sozzani and Palazzo delle Esposizioni en Italia y, más recientemente, en el Barbican Museum en Londres.
Recientemente situado entre los primeros diez más importantes fotógrafos en el mundo por la revista American Photo, ha recibido numerosos premios a lo largo de su carrera, entre los cuales se destacan "Mejor Fotógrafo Nuevo" por dicha revista, en sus ediciones americana y francesa (1995); "Premio Fotógrafo del Año" en los VH1 Fashion Awards y "Premio Fotografía Aplicada del Año" por The International Center of Photography (ambos en 1996), y "Mejor Documental” en el Aspen Film Festival (2004).

Su estilo
LaChapelle es un fotógrafo de luz y color. Una trabajada composición y la riqueza en los colores de las fotografías (brillantes, casi fluorescentes), lleva al observador al particular mundo de este artista, un mundo de imaginación evadido de una realidad tangible. LaChapelle ha sabido crear su propio estilo jugando con planos muy abiertos, sin que apenas produzcan sombras, con mucho colorido en la escena digno de cualquier artista pop-art . Provocador nato e insaciable buscador de la imagen, asombra con los retratos más desenfados, siempre en escenarios cargados, con recursos muy variados. Posiciones indecorosas que rayan en lo pornográfico, mujeres desnudas vestidas de monjas, sangrientos cuadros oníricos, otros infantiles, mucho plástico, pieles de leopardo y colores fuertes. Así es el estilo de LaChapelle.





Joaquín Torres-García
Aladdin. Juguetes transformables
Del 31 de agosto al 5 de noviembre de 2007
Inauguración: jueves 30 de agosto de 2007


Producida por el Museo Torres-García de Uruguay y acompañada de un catálogo a color de 94 páginas, Malba presenta la exposición Aladdin. Juguetes Transformables, del artista uruguayo Joaquín Torres-García.

La creación de juguetes de madera pintada constituye uno de los capítulos más interesantes de la vida artística de Torres-García. Destinados a los niños, ya en su época eran ampliamente apreciados como obras de arte por su originalidad y lenguaje estético, que en muchos casos precedió la creación de obras de mayor formato.

La muestra, curada por Jimena Perera y Alejandro Díaz, está compuesta por diversos modelos de juguetes en madera pintada, bocetos, documentos de época, y un pequeño teatro con sus escenografías que el artista creó para narrar historias a sus propios hijos.

Joaquín Torres-García comenzó a realizar juguetes de madera pintada en piezas separadas cuando estaba disconforme con su pintura, entre 1917 y 1918, y hacia el final de la Primera Guerra Mundial, como una forma de ganarse el sustento con algo artístico y, a la vez, comercial. Desde 1907, dictaba clases de plástica en un colegio para niños. Esta experiencia, sumada a la observación de sus propios hijos, lo llevó a la creación de juguetes que estuvieran más de acuerdo con las cosas naturales, partiendo de la idea más didáctica y pedagógica acerca del juguete infantil. En palabras del propio artista, “el niño se mueve sobre realidades, no sobre cosas fantásticas e inexistentes en que divagamos. El pasado no le interesa, ni la poesía”. La intención de estos juguetes era, entonces, la ejercitación del espíritu creador del niño. En oposición al juguete típico, frágil e antihigiénico, serían objetos de un material noble y natural como la madera, desarmables y adaptables, que sirvieran a la necesidad didáctica de investigación psicológica y motriz del niño.

El artista uruguayo emprende su producción de juguetes en Barcelona, donde constituye en 1918, junto a Francisco Rambla, la Sociedad del Juguete Desmontable. Allí realiza varias exposiciones de juguetes y presenta la patente de su “invención para un sistema de balancines para movimientos oscilantes y de traslación”, que generaba el avance de los caballitos de balancines. Cuando se muda a Nueva York en 1920, arma la sociedad Artist Toys Makers, y a partir de sus relaciones con Gertrude Vanderbilt Whitney, expone sus pinturas y juguetes en el Whitney Studio Club.

En julio de 1922, se muda a Italia con la idea de continuar con la realización de juguetes y exportarlos a Nueva York, bajo la marca “Aladdin Toys”. En 1924, Torres-García firma un contrato de asociación con la fábrica de juguetes Aladdin Toys Co. de Nueva York, mientras que en Europa trabaja con el artista Bueno de Mesquita, exportando juguetes a la casa Metz Co. en Holanda, para luego expandir filiales en París, Londres y Bruselas.

Luego de más de dos años de trabajo en Italia, decide mudarse al sur de Francia donde al poco tiempo de llegar, en febrero de 1925, conoce la noticia del incendio que destruye los almacenes de la Aladdin Toys Co. en Nueva York. En 1926 viaja a París donde su prioridad pasa a ser la pintura, pero los juguetes artesanales continúan presentes como una forma de sostén económico.

Biografía
Joaquín Torres-García (Montevideo, Uruguay, 1874 – 1949) es uno de los artistas contemporáneos más sublimes, quien aportó una nueva dimensión a la construcción de un lenguaje moderno y americano, constituyéndose en un actor clave dentro de la vanguardia latinoamericana.

En 1891, con 17 años, Torres-García viaja a Europa junto a su familia, instalándose primero en Mataró, para luego afincarse en Barcelona, donde ingresa en la Escuela de Bellas Artes. En 1893 se matricula en el Cercle Artístic de Sant Lluc. En los años siguientes publica varios dibujos en el periódico La Vanguardia con el nombre de Quim Torras, y en las revistas Iris, Barcelona cómica y La Saeta.
Desde 1901 comienza a pintar al fresco, atraído por la atemporalidad que se desprendía de las obras antiguas. Empieza a trabajar en el campo de la decoración; en la remodelación que el arquitecto catalán Antoni Gaudí realiza en la Catedral de Palma, cuya construcción se lleva a cabo en los talleres de las obras de la Sagrada Família, en Barcelona. Consigue los primeros encargos de decoración mural: en la capilla del Santísimo Sacramento de la iglesia de Sant Agustí de Barcelona y también la decoración mural del ábside de la Iglesia de la Divina Pastora en Sarrià.
El periodista argentino Roberto Payró le proporciona el encargo de dos grandes paneles para la decoración del pabellón de Uruguay en la exposición Universal de 1910 en Bruselas. Su trabajo entusiasma y gana adeptos, continuando su trabajo en el antiguo palacio de la Generalidad de Cataluña y la decoración mural del Salón de Sant Jordi. En 1913 publica su primer libro: Notes sobre Art.
En 1917 conoce al pintor uruguayo Rafael Barradas, personaje capital en su vida pues será el catalizador de su evolución artística hacia la abstracción, constatándose en su trabajo un acercamiento al arte contemporáneo desde el prisma de la complementariedad con la tradición.
En esos años se lanza a una nueva actividad: la fabricación de juguetes. En 1919 conoce y frecuenta a personajes como Joan Brossa, J. V. Foix, o Joan Miró, y vuelve a d¡ctar clases privadas de dibujo y pintura. En 1920, Torres-García parte con su familia a París. Desde allí embarcan a Nueva York, donde conoce a españoles como Rafael Sala, Joan Agell y Claudio Orejuela; a Max Weber, a los pintores Joseph Stella, Karfunkle y Marcel Duchamp y al matrimonio Tawsend, que lo contactan con la Society of Independents Artists, fundada por Katherine Dreier, Marcel Duchamp y Man Ray.
Ante la falta de ingresos, decide volver a Europa –más precisamente, a Italia-, para dedicarse nuevamente al negocio de los juguetes, fundando la Aladdin Toy Company. Conoce a Michel Seuphor quien le presenta a Jean y Sophie Arp, a Adya y Otto Van Rees, a Luigi Russolo y a Georges Vantogerloo, sumándose en las reuniones de este grupo que contaba con Piet Mondrian como conductor. En estas reuniones se forja el núcleo principal del futuro grupo Cercle et Carré, promotor de la primera exposición de arte constructivista y abstracto en 1930, y de una revista del grupo. Torres-García aporta al constructivismo el orden y la lógica en la composición mediante reglas como el número áureo, y la inclusión de figuras simbólicas que representan al hombre, el saber, la ciencia y las ciudades.
En 1932, Torres-García abandona París por la crisis económica y se instala en Madrid, creando en 1933 el Grupo Constructivo. Un año y medio después de su llegada, decide regresar a su Montevideo natal, donde es recibido como integrante de la elite artística europea. Allí crea la Asociación de Arte Constructivo (AAC), centro intelectual e importante escuela de arte dentro de la tendencia contemporánea. En 1936 aparece el primer número de la revista Círculo y Cuadrado, como continuadora de Cercle et Carré.
En 1938 Torres-García empieza a mostrarse influenciado por el arte precolombino e indígena, como se puede apreciar en su obra Monumento Cósmico, un muro de piedra grabado de símbolos y figuras yuxtapuestas que hacían referencia al hombre y a las ciudades con las propias de la tradición simbólica indígena de América del Sur.
En 1943 se crea el Taller Torres-García, compuesto por jóvenes artistas. Al año siguiente, el artista recibe el Premio Nacional de Pintura, y publica su particular teoría artística, llamada universalismo constructivo, basada en el ensamblaje de símbolos universales procedentes de antiguas y modernas culturas incluyendo las culturas pre-hispánicas, sobre una parrilla metálica.
En el año 1945 recomienza a circular la revista Removedor, un periódico editado por el Taller.
El 8 de agosto de 1949, Joaquín Torres-García fallece en Montevideo. El taller continúa en funcionamiento, dirigido por algunos de los alumnos más destacados.

Torres-García, hasta hoy
Se han celebrado exposiciones póstumas de su obra en el Instituto de Arte Moderno de Buenos Aires (1951); en el Musée d'Art Modern de la Ville de París (1955); en el Stedlijk Museum, Amsterdam (1961) y en la Comisión Nacional de Bellas Artes, Montevideo (1962). En 1971 y 1972, una retrospectiva itinerante en la National Gallery de Otawa, Canadá; en el Salomon Guggenheim Museum de Nueva York y en el Providence Museum of Art; en la Hayward Gallery de Londres (1985) y la Escuela del Sur: El Taller Torres-García y su legado Centro de Arte Reina Sofía, Madrid (1991).





Intervención 5
Cecilia Szalkowicz
Del 29 de junio de 2007 hasta mayo de 2008
Inauguración: jueves 28 de junio de 2007


Malba presenta el quinto proyecto del programa Intervención, cuyo objetivo es brindar a artistas locales y regionales un espacio arquitectónico y simbólico para la realización de obras especialmente pensadas y producidas para ser instaladas el museo. Desde el año 2002 han pasado por este programa artistas como Román Vitali, Cristina Schiavi, Hernán Marina y Fabián Marcaccio.

En esta ocasión, Malba ha invitado a Cecilia Szalkowicz, becaria del Programa de Talleres para las Artes Visuales del Centro Cultural Rojas - Kuitca, entre 2003 y 2005, y una de las artistas más activas del circuito contemporáneo local.

Szalkowicz instalará en uno de los muros que dan al hall central del museo una fotografía “gigante” o mural impresa en sistema ink-jet. Interesada en experimentar con soportes, formatos y texturas no convencionales, en sus obras la calidad de impresión y el montaje de sus fotografías cumplen un rol tan protagónico como el contenido de las imágenes. La artista, que obtuvo la beca 2007 CIFO - Cisneros Fontanals Art Fondation Grants Program, ha trabajado sus fotos sobre blocks de hojas y ha proyectado diapositivas sobre el borde de una resma de papel, siempre interesada en explorar errores y precariedades como un elemento adicional de la imagen.


Biografía
Cecilia Szalkowicz (Buenos Aires, 1972) estudió Diseño Gráfico en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA entre 1992 y 1997. Anteriormente, había realizado talleres de fotografía con Alberto Goldenstein en el Centro Cultural R. Rojas (1995 y 1996). Entre 1996 y 2002 fue docente de la materia Morfología II, en la carrera de Diseño Gráfico de la UBA.
Expuso en forma individual -De alguna manera; Belleza y Felicidad, Bs. As (2004); Centro Cultural Rojas, Bs. As. (2002), y en Belleza y Felicidad en 2001-, y también participó en exposiciones colectivas. Entre ellas se destacan Periférica, Belleza y Felicidad, Centro C. Borges, Bs. As. (2006); ¡BUROCRACIA! Cecilia Szalkowicz, Leopoldo Estol y Gastón Pérsico, Alianza Francesa de Buenos Aires (2006); Re-Shuffle. Art in general, Nueva York, organizada y curada por Center of Curatorial Studies, Bard College, Nueva York (2006); Country, Consulado Argentino, New York (2005); Rápido y furioso (segunda parte), Galería Alberto Sendrós, Bs. As. (2005); En algún lugar alguien está viajando furiosamente hacia ti, La Casa Encendida, Madrid (2005); Mix 05, Fundación PROA, Bs. As. (2005); Colección del MAMBA II - Fotografía, Museo de Arte Moderno, Bs. As. (2004); El rancho. Video-instalación. Belleza y Felicidad, Bs. As. (2002); Terraza. Proyección de videos, Casa de América. Madrid (2002); Slides. Proyección. Fondation Argentine. Cité Universitaire. París (2002); U-Turn, Fotografías de una Generación, Galería Arte x Arte, Bs. As. (2000); Festival de la Luz. Proyección de diapositivas sobre el Obelisco. Bs. As. (2000).
Integró el colectivo interdisciplinario Suscripción desde su formación en 1999, con el que ha realizado diferentes proyectos hasta la actualidad. Además, participó de proyectos en colaboración tales como Estaciones en formato gigante, junto a Rosario Bléfari, Estudio Abierto, Pasaje de la Piedad. Bs. As. (2004); Versus. Junto a Fernanda Laguna, Dani Umpi y Gastón Pérsico. Contemporáneo #5, Centro C. Borges, Bs. As. (2005), y Sábados*Ilusión. Evento en un maxikiosco, junto a Bordermates (México), Paulina Lasa (México), Kelly Coats (USA-México), Karen Azoulay (Canadá), Gabriel Baggio, Gastón Pérsico y Cynthia Kampelmacher (Argentina), Bs. As. (2006). También realiza, desde 2001 FFFW / El festival de la fotocopia, un proyecto participativo desarrollado junto a Gastón Pérsico.
Ha publicado, entre otros materiales, El universo se divide... (1/2 vaca, Valencia, 1999); Colorin Buc (Comuna del Lápiz Japonés, 1999); C.S., Belleza, Flip y º12321º (2000). Y, desde septiembre de 2006 publica SCRIPT junto a Gastón Pérsico y Mariano Mayer, que se distribuye gratuitamente en Buenos Aires y en Madrid.
En 2001 obtuvo una Mención del Jurado en la categoría Arte Digital del Buenos Aires Video XII (ICI), por su obra Frenético.



Programa Contemporáneo

Malba continuará durante la temporada 2007 con su programa Contemporáneo, dedicado al arte reciente argentino y latinoamericano. Iniciado hace ya cuatro años, más de sesenta artistas han presentado sus obras en el marco de las exposiciones organizadas y producidas por el museo con la participación de un curador invitado en cada edición. Entre ellos figuran los argentinos Leo Battistelli, Diana Aisenberg, Guillermo Iuso, Martín Bonadeo, Rosana Schoijett, Augusto Zanela, Mariano Sardón, Gustavo Di Mario, Diego Levy, Andrea Juan, Roberto Jacoby, Vicente Grondona, Karina Peisajovich; los brasileños Mabe Bethônico, Erick Beltrán y Artur Lescher, y el mexicano Carlos Amorales.

Las ediciones 19 y 20 correspondientes al programa –que se desarrollarán del 29 de junio al 20 de agosto, y del 14 de septiembre al 22 de octubre, respectivamente-, continuarán con la modalidad ya implementada durante las exposiciones anteriores: proyectos de artista o curadores invitados, con mecanismos de producción de obra y recursos aportados por Malba.


Programa de Adquisiciones

El Programa de Adquisiciones de Malba se lanzó a fines de 2004 con el objetivo de ampliar la colección hacia el arte contemporáneo y completar el patrimonio histórico del museo, financiado de manera conjunta por la Fundación Eduardo F. Costantini, la Asociación Amigos de Malba y un grupo de personas y empresas que generosamente participan de la convocatoria institucional.

En el primer año se invirtieron U$S30.000. En 2005 fueron U$S60.000, y en 2006 el número creció a U$S70.000. Es decir, Malba lleva invertidos U$S170.000 en este plan.

El museo asignará en 2007 un presupuesto de adquisiciones destinado a compras en galerías, talleres y muestras, con la intención de sostener su intervención en el circuito de arte local. Además, por tercer año consecutivo, Malba ha sido invitado por arteBA’07 para participar, junto a otros museos, en su programa Matching Funds, patrocinado por la empresa Zurich.

Tal como fue en 2006, este año la decisión es ejecutar el programa basándose en los siguientes ejes: incorporar a algunos de los representantes emblemáticos del llamado “arte de los 90”; sumar artistas jóvenes de aparición reciente, y enriquecer la colección permanente de Malba. Asimismo, la idea es fortalecer la presencia de ciertos artistas ya incorporados a la colección, conformando un conjunto importante de piezas de momentos significativos a lo largo de su producción, incluyendo pinturas, objetos, dibujos, fotografías, films, videos y documentos que dan cuenta de la diversidad de soportes y medios, además de la multiplicidad de propuestas estéticas y conceptuales.