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Prensa
malba.cine / Comunicado de prensa
21 de diciembre de 2005


PROGRAMACIÓN ENERO 2006


1. Retrospectiva Eric Rohmer
Durante todo el mes


2. Preestreno
Triple Agente (Francia, 2003) de Eric Rohmer
Sábado 21, viernes 27 y domingo 29 a las 22:00


3. malba.cortos
Entrada libre y gratuita

Liliana.Rebecca (EE.UU, 2004), de Gastón Solnicki
Jueves y viernes a las 18:00

La panadera de Monceau (Francia, 1963), de Eric Rohmer
Sábados y domingos a las 18:00


4. Trasnoches I
John Waters x 3
Del jueves 5 al sábado 14


5. Trasnoches II
Música en la noche
Del jueves 19 al sábado 28


6. Programación día por día



1. Retrospectiva Eric Rohmer
Durante todo el mes

A. Cuentos morales
B. Comedias y proverbios
C. Cuentos de las cuatro estaciones
D. Las otras
E. Rohmer y los otros


En la historia del cine hay pocas obras tan coherentes como la de Eric Rohmer. Durante la década del 50 compartió con sus colegas Claude Chabrol, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette y François Truffaut la redacción de la revista Cahiers du cinéma, la celebración de la especificidad cinematográfica, el disgusto por la mayor parte del cine francés de esos años. Como ellos, rubricó esas discusiones al pasar a la dirección y demostrar en la práctica cuál era el cine que quería.

A diferencia de ellos, Rohmer llegó a Cahiers con una vida previa como profesor de literatura y un gusto erudito por las artes clásicas. Su verdadero nombre es Maurice Scherer y nanció en la ciudad de Nancy en 1920. Tuvo una abundante actividad previa como crítico antes de Cahiers y fue el primero del grupo en comenzar a filmar ya que sus primeros films, experimentales y en 16mm., datan de 1950. Luego fue el que más tiempo permaneció en Cahiers, mientras sus amigos se dedicaban exclusivamente a la realización.

La revisión de sus primeros Cuentos morales prueba que Rohmer encontró tempranamente su estilo y no volvió a abandonarlo hasta la fecha. La excepción son los temas de época (La Marquesa de O..., Perceval el galo, La dama y el duque), donde acostumbra ensayar sorprendentes audacias formales. En la mayor parte de su obra suele imponerse rígidos límites de espacio y tiempo que le permiten concentrarse mejor en la descripción de caracteres y comportamientos. En alguna entrevista el realizador ha dicho que su cine podría prescindir de la palabra, lo que no quiere decir que ésta no tenga importancia sino que, en todo caso, no es más importante que la gestualidad de sus intérpretes, sus tonos y tiempos, y, sobre todo, el hecho de que todo lo que se dice tiene una validez relativa y es independiente de las decisiones que se toman.

Durante todo el mes de enero, malba.cine dedicará su programación a la revisión de la mayor parte de la obra de Rohmer. Se verán, por primera vez en forma completa en Argentina, sus Cuentos morales, Comedias y proverbios y Cuentos de las cuatro estaciones. También se verán otros films suyos que han tenido escasa difusión en nuestro país, como El signo de Leo, Perceval el Galo y 4 aventuras de Reinette y Mirabelle, además del preestreno de Triple agente, su largometraje más reciente. Por último, una sección del ciclo está dedicada a la exhibición de films de otros directores, como Jean Renoir, Robert Bresson, F. W. Murnau o Sacha Guitry, que Rohmer apreció como crítico.


Documental
Cineastas de nuestro tiempo: Eric Rohmer, con las pruebas en la mano (Francia, 1994) de Andre S. Labarthe y Jean Douchet. 110’.
Este doble capitulo de la serie consiste en una exhaustiva entrevista con Eric Rohmer. Fue realizada en las oficinas de su productora Les films du Losange cuando aún estaban vacías y el director ya se había reservado para sí la habitación más pequeña. Allí se instalan Jean Douchet, de un lado del escritorio, y Rohmer del otro, mientras Labarthe permanece detrás de cámara. Con las pruebas en la mano (videocasseteras, apuntes, manuscritos y hasta una valija con faroles) el entrevistado despliega extensamente los fundamentos teóricos, estéticos y prácticos de su producción cinematográfica.

A. Cuentos morales

Eric Rohmer: «Concebí mis Cuentos morales a la manera de seis variaciones sinfónicas. Como el músico, varío el motivo inicial, lo ralentizo o lo acelero, lo amplío o lo reduzco, lo doy cuerpo o lo depuro. A partir de esta idea de mostrar a un hombre interesado por una mujer en el mismo momento en que va a relacionarse con otra, he podido construir mis situaciones, mis intrigas, mis desenlaces, incluso mis caracteres. (...) No hago retratos del natural. Dentro de los límites restringidos que me impongo, presento diferentes tipos humanos posibles, tanto del lado de las mujeres como del hombre”.

1. La panadera de Monceau (La boulangère de Monceau, 1963) c/Barbet Schroeder, Claudine Soubrier, Michèle Girardon. 23’.
La extrema sencillez de su esquema argumental y la transparencia con que dentro de éste se pone de relieve la matriz de la serie, convierten a La boulangère de Monceau, de hecho, en un mero apunte premonitorio, pero ya suficientemente elocuente, de todo el soporte narrativo y temático del programa que desarrollará después. Desde su propia apertura, la película documenta con exquisita precisión topográfica la geografía del barrio parisiense donde transcurre la acción y la fisonomía del escenario a cada hora concreta: los letreros de las calles, el ambiente de los cafés, los relojes, los puestos de comida, el tráfico... La dinámica del azar y el espacio abierto por el “tiempo vacío” inducen a la inmersión en un mundo donde las normas se desvanecen y se abre una puerta para el deseo. Carlos F. Heredero y Antonio Santamarina.

2. La carrera de Suzanne (La carrière de Suzanne, Francia-1963) c/Catherine Sée, Philippe Beuzen, Christian Charrière, Diane Wilkinson. 54’.
Eric Rohmer: «He tratado de hacer un contra-tema. Por eso aquí no hay seducción de un personaje por otro, sino más bien repugnancia. Y cuando el héroe encuentra por fin a la primera chica, ésta se le escapa. Seguramente el personaje principal no sea el narrador, sino otro, el confidente, al contrario que en los demás Cuentos morales”.

3. Mi noche con Maud (Ma nuit chez Maud, Francia-1969) c/Jean-Louis Trintignant, Françoise Fabian, Marie-Christine Barrault, Antoine Vitez. 110’.
La conversación es vital en Mi noche con Maud. Nos muestra al desnudo a los cuatro personajes mucho mejor de lo que podría hacerlo cualquier acción violenta. Las largas discusiones acerca de la ciencia, la moral y Pascal no son gratuitas: cada argumento tiene su contraparte –o su demostración- en el resto del film. En Pascal, dice Vidal, el matemático y el metafísico son uno solo, y poco después percibimos por qué Jean-Louis se retira del campo jansenita: Pascal despreciaba la relajada moral de los Jansenitas. En los Pensamientos se alinea claramente con la fe en contra de la razón, urgiendo a sus lectores a disciplinar el cuerpo para la observación estricta del cristianismo. Pero Jean-Louis es un jesuita hasta la punta de los pies. Está satisfecho consigo mismo. “Nunca nieva en Navidad”, dice a un colega, pero con deliciosa ironía la nieve da a Maud el pretexto para invitarlo a pasar la noche. Rohmer desafía nuestra propia y ambivalente reacción al film: respondemos a Jean-Louis porque no teme abandonar sus principios por algo que vale la pena; lo rechazamos porque continúa afirmando esos principios a expensas de las emociones de otras personas. Peter Cowie.

4. La coleccionista (La collectionneuse, Francia-1967) c/Patrick Bauchau, Haydée Politoff, Daniel Pommereulle, Alain Jouffroy. 89’.
Una chica encantadoramente inmoral anda por St. Tropez representando cada pulgada del espíritu de la modernidad en su determinación de dormir cada noche con un hombre distinto. Asumiendo instantáneamente que ella está ansiosa de agregarlo a su colección, pero adoptando una instancia superior a su disponibilidad, un joven comerciante de antigüedades (el pasado) considera su deber no sólo resistir a causa de su prometida ausente, sino además reformar a la chica. Intenta, por lo tanto, hacerla formar pareja con un escultor vanguardista (el futuro) y obtiene resultados del tipo boomerang. Perfectamente trabajado en términos naturalistas, el tema se orquesta mayormente por el choque frontal entre dos referencias literarias antitéticas: la esterilidad emotiva del dandismo del hombre inteligente (el Choderlos de Laclos de Las relaciones peligrosas), enfrentado a la simplicidad del instinto (el Jean-Jacques Rousseau de Emile). Tom Milne.

5. La rodilla de Clara (La genou de Claire, Francia-1970) c/Jean-Claude Brialy, Aurora Cornu, Laurence de Monaghan, Béatrice Romand. 105’.
Eric Rohmer: «Creo que hay un tipo de mujer para ser mirada y otro tipo de mujer... para ser tocada. Todos los sentidos no pueden ser satisfechos por el mismo objeto. Y la contradicción es hoy más clara que nunca, desde que el erotismo visual se ha vuelto algo tan generalizado. En todo caso, eso es lo que sucede con Jerome: de la mujer que aparece como la más deseable a su sentido de la vista, él no desea nada: sólo algo extremadamente simbólico. En definitiva, tocar su rodilla es simplemente una manera de decir ‘La toqué’, como los niños. La posesión, para él, no agrega nada al deseo. Por el contrario, su deseo se alimenta de la ausencia de posesión. Eso es lo que lo satisface. No es una condición inusual y no tiene nada de mórbido”.

6. El amor después del mediodía (L’amour l’après-midi, Francia-1972) c/Benard Verley, Zouzou, Françoise Verley, Daniel Ceccaldi, Malvina Penne. 97’.
Frédéric (el narrador) y Hélène (su mujer) viven con su hija Ariane en las afueras de París. Ella es profesora de inglés y él trabaja en su propia asesoría jurídica. El despacho prospera y el matrimonio parece feliz. Para evitar el gentío de los restaurantes, Frédéric sale a comer una hora más tarde de lo habitual. Almuerza y aprovecha el resto del tiempo libre para hacer compras. A veces, también, sueña encuentros fortuitos con mujeres desconocidas. (...) La secuencia donde Frédéric se imagina un seductor irresistible frente a las heroínas de los cuentos precedentes no indica solamente la conclusión de la serie. En esta secuencia subjetiva, excepcional en su obra, Rohmer propone una metáfora del cine, instrumento para realizar los deseos más locos. Frédéric es dibujado aquí menos como un director de escena que como espectador, nuestro doble y representante en los Cuentos morales. Pequeño burgués perdido entre la masa, no tiene ninguna de las características que dan a los otros narradores su aire de originalidad: ni católico practicante, a pesar de un crucifijo bajo su jersey, ni artista-dandy, ni diplomático ni seductor. Joël Magny.

B. Comedias y proverbios

Eric Rohmer: “Los de las Comedias y proverbios son personajes que quieren vivir algo, que algo llegue, que algo llegue con gran fuerza. Al contrario que en otros mundos –como en el de la mayoría de los mitos- en los que el hombre es feliz y teme al peligro que pueda avecinarse, en el universo de las Comedias y proverbios los acontecimientos no son temidos”.

1. La mujer del aviador (La femme de l’aviateur, Francia-1981) c/Philippe Marlaud, Marie Rivière, Anne-Laure Meury, Mathieu Carrière, Philippe Caroit. 108’.
El film trata sobre personajes menos preocupados por cuestiones morales que por asuntos de orden más hogareño. Y de hecho Rohmer la inicia con un toque de populismo arquetípico: trabajadores que han terminado sus horas de oficina –entre ellos el héroe- y pueblan la Gare de l’Est de París. (...) Otra vez a Rohmer le preocupa “no tanto lo que los personajes hacen, como lo que sucede en sus cabezas mientras lo hacen”. La diferencia es que aquí sus personajes, menos dedicados a la gimnasia cerebral que sus predecesores, son menos conscientes de lo que piensan, o del mismo hecho de que están pensando. Pero, como sugiere proverbialmente el subtítulo del film, “Uno no puede pensar en nada”. Y es este pensamiento más allá del pensamiento, este sentimiento que todavía no se ha percibido, lo que Rohmer desea elucidar. Tom Milne.

2. La buena boda (Le beau mariage, Francia-1982) c/Béatrice Romand, André Dussollier, Féodor Atkine, Arielle Dombasle, Huguette Faget. 97’.
Eric Rohmer : «Mis personajes se sitúan en un mundo moderno. Hay una excepción que es Don Quijote. Don Quijote es moderno en relación a la caballería, es una caballería reinventada por pura imaginación. En este aspecto, La buena boda se parece a Don Quijote. Se trata de una chica que piensa en el amor, en el matrimonio. Reinventa un sueño que ya no se tiene ahora. Sabine reinventa a los veinticinco años el sueño de sus quince, del mismo modo que Don Quijote reinventó a los cincuenta la caballería”.

3. Pauline en la playa (Pauline à la plage, Francia-1983) c/Amanda Langlet, Arielle Dombasle, Pascal Greggory, Féodor Atkine. 94’.
Eric Rohmer: “Durante los años cincuenta tenía simplemente ganas de hacer un film con seis personajes y que pasara durante las vacaciones. Los personajes los había más o menos encontrado, sabía que habría una joven y probablemente su prima. Eso lo sabía. También había un chico al que ella no amaba y otro al que ella seducía. Existía eso, una situación banal, si se quiere. Pero los detalles, lo que hace el interés del film, vino después. Porque el interés del film no es que haya alguien que ama sin ser correspondido, sino las circunstancias en que eso ocurre y todo lo que le acompaña, así como el carácter particular de los personajes”.

4. Las noches de luna llena (Les Nuits de la pleine lune, Francia-1984) c/Pascale Ogier, Tchéky Karyo, Fabrice Luchini, Virginie Thévenet. 100’.
Eric Rohmer, conociendo mi gusto por la decoración, me propuso encargarme de una de las funciones de mi personaje organizando yo misma, como hace Louise en la película, los diferentes decorados en que ella vive. El trabajo consistía en vestir completamente un espacio vacío (el estudio de Louise) y, por lo demás, en escoger muebles, objetos y lámparas ya conocidos o en fase de diseño, cuyo tono correspondiera a un cierto movimiento o tendencia moderna de los ochenta, que se dibujaría a lo largo de toda la película haciendo referencia a una serie de creaciones nuevas (...) y a influencias relativamente antiguas (Bauhaus, Mondrian de los años cincuenta y otros) o volviendo decididamente la espalda al siglo XX (paños, columnas). Tuve una libertad total de elección, sobre todo en lo que respecta al estudio de Louise. Se trataba de constituir un universo propio del personaje, dando rienda suelta a sus fantasías más íntimas, y muy ligado a su adolescencia. Pascale Ogier.

5. El rayo verde (Le rayon vert, Francia-1986) c/Marie Rivière, Amira Chemakhi, Sylvie Richez, María Luisa García, Basile Gervaise. 98’.
Eric Rohmer : «Tuve la idea de El rayo verde en octubre del 83 y la rodé en el verano del 84. Su génesis sólo duró, por tanto, un año, mientras que para otras películas ha podido durar hasta veinte. Mantuve una entrevista con Marie Rivière, grabándola con un magnetofón, en diciembre del 83. Es una película para la cual no he escrito nada. El estímulo vino de algo que había leído en un correo del corazón. Una mujer decía que se encontraba guapa, pero que los hombres no la miraban, aunque hacía todo lo posible para provocarlos. Esa situación me pareció trágica y divertida al mismo tiempo. Luego, en Biarritz, tomé conciencia del anonimato de la muchedumbre y me llamó la atención la cantidad de mujeres solas. (...) Podría decir que ésta es la más autobiográfica de mis películas. Todo el mundo ha experimentado la soledad. En más fácil poner algo de uno mismo en una película en la cual estará disimulado (a mí me gusta estar disimulado). Como se sabe que la identificación no podrá ocurrir, resulta menos embarazoso. Así que, de alguna manera, podría decir: “Delphine soy yo”.

6. El amigo de mi amiga (L’ami de mon amie, Francia-1987) c/Emmanuelle Chaulet, Sophie Renoir, Anne-Laure Meury, Eric Viellard. 103’.
Ronda pequeña y elegante sobre las sorpresas y confusiones del amor, El amigo de mi amiga posee una textura definida por ese peculiar fenómeno psicológico que Rohmer comprende tan bien y utiliza de manera tan brillante: la incapacidad generalizada del ser humano de evitar ser afectado por lo que se le dice que otra persona siente respeto de él / ella. Aquí, la reorganización del cuarteto protagónico comienza cuando Léa asegura a Blanche que Alexandre sólo está esperando alguna señal de aliento de ella (...) y se completa por la intervención de Adrienne, la ex amante de Alexandre, que intenta una operación vengativa al asegurar a Blanche que Fabien está muy interesado en ella. Cuando la confusión es resuelta para satisfacción de todos (...) Rohmer sugiere, a través de la coordinación de colores de la ropa que todos visten al final, que quizá la ronda no haya terminado todavía. Tom Milne.

C. Cuentos de las cuatro estaciones

Eric Rohmer : «Quise concentrarme en jóvenes mujeres atractivas, inteligentes y preocupadas consigo mismas, aunque no del todo autoconscientes. Son personajes capaces de presentar sus dilemas con claridad y elegancia, y de expresar sus sentimientos en diálogos inspirados e ingeniosos”.

Cuento de primavera (Conte de printemps, Francia-1990) c/Anne Teyssèdre, Hugues Quester, Florence Darel, Eloïse Bennett. 112’.
A diferencia de las últimas Comedias y proverbios, trabajadas a partir de la improvisación, Cuento de primavera surgió de un guión muy preciso. Como tantas historias de Rohmer, se escapa al intento de resumirla en una sinopsis. Incluso tras verla más de una vez, la descripción de su trama parece insuficiente. Y sin embargo mantiene la atención del espectador como la poesía o como un teorema: de modo límpido, lógico y agudo. Mucho queda para que el público tome a partir de pistas sutiles: un retrato de Wittgenstein en un estante, Kant y Platón empaquetados en una bolsa. Lo que está en juego, de hecho, es una filosofía moral: ésta y su enseñanza es la verdadera presencia fuera de campo. Jeanne enseña filosofía; su joven amiga la estudia. Es revelador saber que Anne Teyssèdre, que interpreta a Jeanne, no es sólo atractiva y muy inteligente, sino también es licenciada en filosofía. También lo es (ahora) Eloïse Bennett, que interpreta a su amiga. Sus diálogos poseen verdadera convicción y confirman la afirmación de Rohmer: el verdadero tema del film es la enseñanza y el descubrimiento filosófico. Richard Mayne.

Cuento de verano (Conte d’été, Francia-1996) c/Melvil Poupaud, Amanda Langlet, Gwenaëlle Simon, Aurelia Nolin, Aimé Lefevre. 113’.
Seguramente Cuento de verano es el film “Apto para todo público” más sexualmente sofisticado de la historia. Como siempre, Rohmer se dedica a lo que Bonitzer considera su tema clave: “la perversidad y ambigüedad de los sentimientos”. (...) El protagonista Gaspard pasa toda la trama equivocándose entre sus tres mujeres. La mayor parte del tiempo es –tanto en la superficie como en su corazón- un tipo dulce y encantador, y no un villano. Pero también es evasivo, cobarde y defensivo, y eso es lo que Rohmer muestra con impiadosa exactitud. Parece vivir según los versos de Bird on a Wire, la canción de Leonard Cohen: “Pensé que un amante debía ser también una especie de mentiroso”. (...) A su manera, Gaspard es un vagabundo emocional. Hay algo sospechoso en el modo en que usa una canción para acompañar la seducción de sus mujeres, aunque si uno pudiera preguntárselo directamente o acusarlo de algo tan específico, él podría negarlo y responder: “Sólo es una canción y simplemente estoy cantándola”. Y esa es una clave para entender las acciones secretas de los hombres. Adrian Martin.

Cuento de otoño (Conte de automne, Francia-1998) c/Marie Rivière, Béatrice Romand, Alain Libolt, Didier Sandre, Alexia Portal. 112’.
Quizá lo más encantador de Cuento de otoño es el grado en el que Rohmer logra un feliz encuentro entre su propia clase de realismo de clase media y el tipo de cine de Hollywood que una vez celebró desde la crítica. Uno se pregunta qué tan casual es que Libolt se parezca a Charles Boyer, o que buena parte de la trama dependa de las consecuencias potencialmente desastrosas de fingir y subestimar, ambos temas clásicos de Hitchcock. La manera habilidosa en que el relato nos mantiene suponiéndolo todo –no sólo hechos y consecuencias sino motivos y sentimientos ocultos- sugiere que el realismo es una construcción como cualquier otra forma de ficción. Como dijo Bazin, refiriéndose a Jean Renoir: “No tiene sentido representar algo de manera realista a menos que sea para volverlo más significativo en un sentido abstracto. En esta paradoja descansa el progreso del cine”. Lo que creo que más me gustó de Cuento de otoño es que es tan abstracta como Cita de amor (Love Affair, 1939) de Leo McCarey. Y tan real como ella. Jonathan Rosenbaum.

Cuento de Invierno (Conte d’hiver, Francia-1993) c/Charlotte Véry, Frédréric van den Driessche, Michael Voletti, Hervé Furic, Ava Loraschi. 114’.
Esta es una de las películas de Rohmer que mayor énfasis exhibe en la exploración de la relación del cine como hecho artístico y del cine como vehículo de fe. El film intenta, por momentos, manifestar la voluntad de perfilarse como una suerte de epílogo en la carrera de Rohmer, como si fuera una summa que ha sido depurada, estilizada, para quedarse con los elementos más valiosos y queridos de su autor. Rohmer, es un director que filma como si sus films fuesen la última oportunidad de decirle al mundo algunas verdades en las que cree fervientemente. Las repite, las reflexiona y vuelve a mostrarlas con una alegre actitud testamentaria. Conte d'hiver es sintomática de un estado especulativo donde el balance entre el hecho estético, su reflexión contemplativa y su vocación filosófica, forman una obra de inseparable gracia. Juan Esteban Lagorio.

D. Las otras

Una parte importante de la filmografía de Rohmer no integra serie alguna, aunque recientemente el director sugirió que La Marquesa de O..., Perceval el galo y La dama y el duque podrían constituir otra serie (y hasta sugirió el título “Tragedias de la historia”).

El signo de Leo (Le signe du lion, Francia-1959) c/Jess Hahn, Michèle Girardon, Van Doude, Paul Bisciglia, Gilbert Edard, Christian Alers. 103’.
Auspiciada por Claude Chabrol, esta ópera prima demuestra que Rohmer se encuentra bastante más cerca que Godard de la vanguardia del cine moderno. Godard todavía está preocupado por crear un nuevo tipo de literatura, por hacer comentarios lúcidos sobre las confusiones de una generación anárquica. Rohmer está haciendo algo distinto. Es, en mi opinión, el primer exponente genuino de lo que podríamos llamar “el cine de la pura conducta”. Su tema es sencillo: un músico bohemio, medio americano y medio europeo, se entera que es heredero de una tía que acaba de morir en Viena. Pide entonces dinero prestado a sus amigos para mantenerse hasta que la herencia llegue. El marco de la película es frágil y no debe ser juzgado sólo en términos de su probabilidad. Es en otros aspectos que muestra su originalidad: su técnica ultra-realista, su objetividad extrema para retratar la fricción que se establece entre un ser humano y la sociedad, su desgaste, su lenta degradación. Este no es un arte descriptivo sino rigurosamente visual. Requiere una total participación del espectador y su sumisión a lo que se ve. Louis Marcorelles.

La marquesa de O... (La Marquise d’O… / Die Marquise von O..., Francia / Alemania-1976) c/Edith Clever, Bruno Ganz, Peter Lühr, Edda Seippel. 102’.
Eric Rohmer: “En los relatos de Heinrich von Kleist, el uso del estilo indirecto es enorme. En Alemania, todas las personas con las que hablé de mi proyecto de rodar La marquesa de O... libro en mano, sin más guión que el propio texto, con la intención de respetarlo absolutamente, levantaban los brazos al cielo y me decían: ‘¿Pero qué vas a hacer con el estilo indirecto?’ A lo que les respondía que me limitaría a suprimir los subjuntivos que, en alemán, lo caracterizan. Mis interlocutores me explicaban entonces con condescendencia que entre los dos estilos hay mucho más que una diferencia de tiempos verbales, que las palabras empleadas, los giros de la frase, el cariz del pensamiento no eran los mismos. Yo objetaba que eso valía también para el francés y nada me había impedido escribir partes de los Cuentos morales en estilo indirecto, para transcribirlos luego, como iba a hacer aquí. ‘Sí –me decían- pero Kleist tenía sus razones para emplear el Indirekte Rede’. ‘Por lo tanto, también tengo mis razones para no cambiar nada. Esta historia es interesante y fácil de filmar precisamente porque contiene mucho discurso indirecto, porque diría incluso que es un guión avant la leerte. En estilo directo habría parecido teatro. Los diálogos más difíciles de decir, porque son más o menos teatrales, son ciertamente los directos’”.

Perceval el galo (Perceval le Gallois, Francia-1978) c/Fabrice Luchini, André Dussollier, Solange Boulanger, Catherine Schroeder, Francisco Orozco. 140’.
Eric Rohmer: «No tenía el deseo de reconstruir la Edad Media como era, o como yo me imagino que era. Perceval es menos histórica, en ese sentido, que La Marquesa de O... Mi propósito fue proporcionar una expresión que fuera todo lo auténtica posible con las intenciones de Chrétien de Troyes: no interpretar el texto desde un punto de vista moderno, sino visualizar los hechos que Chrétien narró, del modo en que lo hubieran hecho las pinturas o miniaturas medievales. Desde luego, me importa un cuerno si el resultado es auténtico o no. Hacer Perceval fue un modo de apartarme de ciertos senderos muy recorridos, de evitar la trampa del naturalismo, que –me parece- ha agotado por completo sus posibilidades. En la relación entre la narrativa literaria y la cinematográfica, en el modo en que mis actores aprendieron a hablar, en el juego entre la estilización y lo real, espero haber enriquecido un poquito al cine... Bueno, digamos solamente que no creo estar en la retaguardia.

4 aventures de Reinette et Mirabelle (4 aventures de Reinette et Mirabelle, Francia-1987) c/Joëlle Miquel, Jessica Forde, François-Marie Banier, Béatrice Romand, Fabrice Luchini. 99’.
El film fue literalmente concebido como un divertimento, más o menos improvisado sobre la base de anécdotas de la vida estudiantil en París que le fueron contadas a Rohmer por Joëlle Miquele (quien terminó interpretando a Reinette). Ilustra la amistad naciente entre dos muchachas y el abismo moral entre pragmatismo e idealismo que marca sus diferentes formas de abordar la vida. Es una película notable, sobre todo por su aire de fresca e insolente espontaneidad. Cuando son sometidas a un discurso maravillosamente paranoico por parte de un mozo al que han pedido cambio, o cuando se ven atrapadas en la elección de caridad al ser sometidas a la actividad profesional de mendigos y ladrones, uno tiene la impresión de estar viendo un film de los primeros días de la nouvelle vague, la misma excitación que se siente al ser testigo de la emergencia de un nuevo cineasta. Tom Milne.

El árbol, el alcalde y la mediateca (L’arbre, le maire et la médiathèque, Francia-1993) c/Pascale Greggory, Arielle Dombasle, Fabrice Luchini. 105’.
Eric Rohmer: “Mucha gente me ha dicho que la historia parecía bien construida, muy elaborada. Sin embargo, el guión fue escrito poco a poco, a veces incluso a último momento. Cuando comencé el film, a principios de marzo de 1992, no había escrito aún los diferentes diálogos. No tenía más que un texto que describía cada secuencia. Escribí entonces textos para cada actor individualmente, como una suerte de carta de identidad personal, con indicaciones de diálogos y referencias a cierto tipo de discurso. Y quedaron algunas improvisaciones. Por ejemplo, Clementine Amoroux y sus entrevistas a la gente del pueblo. Las preguntas que les hace son suyas, tuvo total libertad para llevar adelante esas entrevistas. Y lo hizo extremadamente bien”.

Los encuentros de París (Les rendez-vous de Paris, Francia-1995) c/Clara Bellar, Antoine Basler, Mathias Mégard, Judith Chancel, Malcolm Conrath. 94’.
Este film es un oasis de inteligencia contemplativa en el presente desierto de la cartelera cinematográfica y presenta tres graciosas y elegantes parábolas con la agilidad moral que distingue a Rohmer como una especie de Esopo del amor. Precisas, simples y profundamente serias bajo su superficie ligera y seductora, estas historias exploran de manera encantadora las pequeñas traiciones del amor y la testaruda inmutabilidad de la naturaleza humana. Esta vez, mientras sus personajes vagan por paisajes urbanos, Rohmer hace por París algo similar a lo que Woody Allen hace con Nueva York: descubrir la belleza de ciertas zonas de la ciudad y retratarlas con frescura y claridad. Janet Maslin.

La dama y el duque (L’anglaise et le duc, Francia-2001) c/Jean-Claude Dreyfus, Lucy Russell, Alain Libolt, Charlotte Véry, Rosette. 129’.
Eric Rohmer: “Estando de vacaciones hace unos diez años, encontré una síntesis de las memorias de Grace Elliott en una revista de historia. Esta dama inglesa había sido amante del Duque de Orléans, primo del rey Luis XVI, y había escrito un relato de su vida durante la Revolución Francesa. El artículo mencionaba que su casa todavía existía en la calle Miromesnil. Siempre me han interesado los sitios y me conmovió particularmente el hecho de que esta casa todavía pudiera ser vista. Eso me dio la idea de hacer una película que transcurriera en ese lugar de París en particular y que jugara con la relación entre ese tranquilo departamento, que fue una especie de escondite para Grace, y el resto de la ciudad en medio del tumulto revolucionario. Curiosamente, después descubrí que el artículo de la revista estaba equivocado: la casa de la calle Miromesnil había sido construida después de la Revolución así que Grace Elliott nunca pudo haber vivido allí. Pero estoy seguro de que, aún sin ese error, el artículo me hubiera dado la misma idea de todas formas”.

E. Rohmer y los otros

Eric Rohmer: «Aprendimos cine mirando, no escribiendo. Teníamos ganas de hacer cine incluso antes de hablar de cine. Nos sentíamos un poco artistas, un poco hermanos de los cineastas. No éramos solamente espectadores. Todas mis ideas sobre el cine las tuve siendo espectador, y la práctica del cine no me enseñó realmente nada en ese aspecto”.

Murnau: Fausto (Faust, Alemania-1926) de Friedrich W. Murnau, c/Emil Jannings, Gosta Ekman, Camilla Horn, Yvette Guilbert, Wilhelm Dieterle. 100’.
«A diferencia de mis colegas de Cahiers du Cinéma, llegué al cine más bien tarde. Hasta los dieciséis no había visto nada. Fue sólo después de la guerra que realmente me interesó, cuando comencé a asistir a las exhibiciones de la Cinémathèque Française, que en ese entonces se llamaba Cercle du Cinéma. Y allí fueron las películas mudas las que más me atrajeron. Murnau fue la revelación mayor. En esos días no se lo consideraba tan importante e incluso Bazin pensaba que su obra había envejecido. Yo escribí en algún lado que Murnau era el más grande de todos los cineastas, el de mayor imaginación. Y todavía lo pienso”.

Bresson: Las damas del bosque de Boulogne (Les dames du bois de Boulogne, Francia-1945) de Robert Bresson, c/Paul Bernard, María Casares, Elina Labourdette. 84’.
(...) “Más puro es, sin duda, el arte de Bresson, cuya Las damas del bosque de Boulogne, tan injustamente criticada, representa el intento más digno de ser comparado con el expresionismo alemán. El hecho de que en ella la estilización en la expresión del tiempo sea objeto de una atención mucho mayor que la construcción espacial, mide sin embargo toda la distancia que separa al cine moderno del de la ‘gran época’ del mudo. Al aprender a comprender, el espectador moderno desaprendió a ver, y si las películas han propiciado nuestra educación visual no nos han hecho más sensibles a la significación pura de ciertas formas o movimientos: simplemente, en la medida en que es aún un arte de la mirada, gracias a él estamos más capacitados para captar las intenciones de un lenguaje que puede ser tan matizado, tan sutil como el lenguaje hablado, pero sigue siendo, muy a menudo, tan convencional como aquél”.

Clouzot: El misterio Picasso (Le mystère Picasso, Francia-1956) de Henri-Georges Clouzot, c/Pablo Picasso. 78’.
“¿Es una buena o mala película El misterio Picasso de Clouzot? Todo depende de lo que se espera de ella. Por mi parte (...) vine, vi y no salí decepcionado. Picasso, en el último plano, coge un carboncillo y firma. A un catálogo ya muy cargado, añade una obra nueva, que no es de las menos seductoras. En realidad, ¿quién es el autor? He seleccionado cuatro respuestas. Picasso, para el hombre de la calle; Clouzot, para los enterados que descubren el truco. Picasso, en tercer grado, si se observan todos sus guiños por encima del hombro del director. André Bazin, finalmente, aventurándose en la cuarta potencia, prescinde las triquiñuelas groseras y descubre una nueva manera de rodar las películas de arte y ensayo, que emparenta a Resnais con McLaren. Su argumento no carece de bases, sobre todo cuando alaba al cineasta por haber rodado en blanco y negro todo lo que no era el cuadro, concediendo así a la pintura un justo privilegio”.

Guitry: Désiré (Ídem., Francia-1937) de Sacha Guitry, c/Sacha Guitry, Jacqueline Delubac, Jacques Baumer, Pauline Carton, Arletty. 92’.
“Cuando era crítico de cine, escribí un artículo que se titulaba Por un cine que habla, en el que defendía la necesidad de incorporar la palabra como un elemento de significación más. Luego descubrí las obras de Marcel Pagnol y de Sacha Guitry, y me di cuenta de que era tonto no utilizar a fondo el poder de la palabra. Para aprovechar su enorme potencialidad no es necesario hacer que la significación de lo hablado sea indiferente o prescindible, sino engañosa. Es decir, un cine en el que la palabra ponga en tela de juicio la verdad y en el que los personajes mienten. Mostrar los hechos de manera frontal es muy sencillo, pero me parece mucho más interesante plantear preguntas que mostrar certezas. Por eso me interesa mucho más esa forma indirecta de aproximarme a la realidad a través de la palabra”.

Hitchcock: Psicosis (Psycho, EUA-1960) de Alfred Hitchcock, c/Anthony Perkins, Vera Miles Janet Leigh, John Gavin, Martin Balsam. 109’.
“Yo siempre he admirado en Hitchcock la más intensa sensibilidad respecto al cine, junto con la permanencia de una línea muy pura –circunstancia notable en un director que nunca ha sido autor-, la identidad de un propósito extremadamente ambicioso. Este “suspense” que de buen grado se le alaba por saber mantener con habilidad la tensión, siempre aparece doblado por un interés diferente, por una espera no tanto del acontecimiento como de sus repercusiones en un pensamiento cuyos flexibles y esquivos contornos no podrían alterar la precisión casi metálica de la imagen”.

Keaton: El maquinista de la General (The General, EUA-1926) de Buster Keaton y Clyde Bruckman, c/Buster Keaton, Marion Mack, Glen Cavender, Joe Keaton. 70’ aprox.
“Es sobre todo en las películas de Buster Keaton donde encontramos la presencia de un universo espacial en el que gestos y movimientos adquieren un sentido nuevo. Buster Keaton no es sólo uno de los cómicos más grandes de la pantalla, sino uno de los genios más auténticos del cine. (...) Para él, la expresión psicológica del gesto cuenta mucho menos que la comicidad que se desprende la forma misma con que el movimiento se inscribe en el espacio de la pantalla. En Chaplin, la soledad (...) no es más que la del hombre en una sociedad indiferente, mientras que en Buster Keaton el aislamiento de los seres y los objetos aparece como elemento constitutivo de la naturaleza misma del espacio”.

Renoir: Elena y los hombres (Eléna et les hommes, Italia/Francia-1956) de Jean Renoir, c/Ingrid Bergman, Jean Marais, Mel Ferrer, Jean Richard. 95’.
“¿Qué demuestra, pues, Elena y los hombres, puesto que, según el propio Renoir, ‘una película no demuestra nada, aunque de todos modos siempre demuestra alguna cosa’? ¿Qué lo que más cuenta en esta vida es comer bien y hacer el amor, y que la pereza vale más que cualquier acción? Esta norma de vida tiene padrinos nada despreciables: Diógenes y Epicuro. (...) Ser perezoso en esta época apresurada es conservar todavía algo del gusto por la contemplación y el placer. Remito a nuestros clásicos, que tan bien comentamos pero que en el fondo olvidamos llevar a la práctica... No es, pues, un mérito menor de esta película el saber volver a dar sentido a algunos lugares comunes”.




2. Preestreno
Triple Agente (Triple agent, Francia, 2003) de Eric Rohmer
Sábado 21, viernes 27 y domingo 29 a las 22:00


Triple agente (Triple Agent, Francia-2004), c/Serge Renko, Catherine Didaskalu, Cyrielle Claire. 115’.
Eric Rohmer: “Al contrario de lo que ocurre en todas las películas de espionaje, aquí no se ofrecen soluciones. El misterio no queda aclarado por la película, de la misma forma que tampoco se conoce la realidad completa de los hechos en la vida real. Por eso mismo tampoco me hubiera atrevido a ofrecer mi propia solución. No quería juzgar al personaje, y por eso le doy la posibilidad de ser inocente. Puede que mienta, pero la mentira y la verdad pueden ser parte de una misma realidad y pueden mezclarse. Fiodor dice cosas que son ciertas y otras no tan ciertas, y eso es, precisamente, lo que me atraía en esta historia. (...) Los rusos blancos de Triple agente son afectos al régimen zarista. Están abiertos a reformas, pero entre ellos no hay demócratas. Lo que caracteriza al personaje de Fiodor, conforme a la ceguera del héroe que antes citaba, es que no teme al comunismo de Stalin, pero acierta al aventurar su capacidad de pactar con Hitler porque piensa que ese régimen no puede durar. En ese sentido, es un idealista, pero al fin y al cabo, tiene razón”.

3. malba.cortos
Entrada libre y gratuita


Liliana.Rebecca (EE.UU, 2004), de Gastón Solnicki
Jueves y viernes a las 18:00

La panadera de Monceau (La boulangère de Monceau, 1963), de Eric Rohmer. Con Barbet Schroeder, Claudine Soubrier, Michèle Girardon. 23’. Cuentos morales 1.
Sábados y domingos a las 18:00


Liliana.Rebecca (EE.UU, 2004), de Gastón Solnicki

Sinopsis
Una mujer en la pileta, atrae a otra mujer a las aguas.

Nota del director
Volviendo una vez al frío de Nueva York, conocí a una linda argentina en la cinta de equipaje. Tras compartir el taxi hacia Manhattan, olvidé varios frascos de dulce de leche en el baúl. Este episodio dio origen al proyecto, presentando ante todo un movimiento, es decir, una serie de escenarios en cierto orden y una situación que se ha ido modificando. Aquella primera versión: “Ionización”, poco se parece al proyecto terminado; la búsqueda formal cedió a consideraciones dramáticas, que junto con elementos nuevos para mi, como la voz y la palabra, me han permitido hacer, a través de este proyecto, un ejercicio que tiene que ver con empezar a tener un poco más en cuenta adonde va a parar la experiencia estética en el espectador.
Fue, sin embargo, a través de un sueño con un amor pasado que entendí de qué quería hablar; qué tenía yo para decir acerca de esa mañana entre dos personas. Con una estructura que ya no deseaba soltar, era difícil unir esos dos estímulos: del episodio, la estructura; y del sueño, el asunto. ¿Cómo adecuarlo a una forma pre-establecida? ¿Para qué? Operación no superficial, pero tampoco al servicio de necesidades narrativas. Este cortometraje intenta comentar la dificultad de conectarse con los sentimientos. Uno de los objetivos principales de este proyecto es el de hacer imaginar la compleja historia de una relación, a partir de un breve instante presente.

Biofilmografía
Gastón Solnicki nació en Buenos Aires en 1978 . Estudió Cocina, Música, Teatro, e hizo la carrera de Dirección en la Universidad del Cine. Luego, en Nueva York, cursó el programa de Estudios Generales en Fotografía en el International Center of Photography y la carrera de Realización Cinematográfica en la Universidad de Nueva York. También cursó parte de sus estudios en San Petersburgo y Moscú. Ha dirigido varios cortometrajes y actualmente se encuentra desarrollando su primer proyecto de largometraje.

Ficha técnica
Liliana.Rebecca (Argentina / EUA-2005) Dirección, montaje y diseño de sonido: Gastón Solnicki Guión: Hernán Belón, Daniel Lorber, Gastón Solnicki Asistencia de dirección: Federico Brusilovsky. fotografía: Goga Devdariani Producción: Matt Fertel, Joel Spitalnik, Kim Lathan. Filmy Wiktora / NYU. 35 mm. B&N. 12..
Elenco: Carmen Chaplin, Anna Guttormsgaard.




4. Trasnoches I
John Waters x 3
Del jueves 5 al sábado 14


Ningún cineasta norteamericano ha sido tan sistemáticamente implacable con el american way of life como John Waters (n. 1945). Originario de Baltimore y fascinado desde muy joven con el cine gore y sexploitation, comenzó a hacer sus propios cortos provocadores en formatos reducidos. A comienzos de la década del ’70 sus primeros largometrajes se convirtieron en eventos contraculturales de trasnoche y dieron fama a un star-system propio. En los ’90 Waters realizó un cine técnicamente más prolijo (Cry Baby, Serial Mom, Cecil B. DeMented) que, no obstante, conserva la misma mirada corrosiva de toda su obra.
Tres de sus películas más importantes honrarán las trasnoches de malba.cine:

Pink Flamingos (EUA, 1972) de John Waters, c/Divine, Mink Stole, 106’.
Divine y Mink Stole compiten para merecer el puesto de “La Más Repugnante Persona Viva”. El resultado de ese esfuerzo fue un hito del underground norteamericano que en su reciente reestreno mereció la calificación Sólo para mayores de 17 años, a causa de “un amplio espectro de perversiones mostradas con detalles explícitos” (sic). Ese espectro es realmente amplio e incluye sexo con sacrificio de gallinas, venta de niños, ejercicios anales y degustación de excrementos. Sin embargo, se trata de una comedia.

Polyester (EUA, 1981) de John Waters, c/Divine, Tab Hunter, Edith Massey, David Samson. 86’.
Las desgracias se suman en la vida de una improbable ama de casa que interpreta Divine: un marido infiel involucrado en negocios sórdidos, un hijo fetichista, una madre cleptómana y una hija embarazada de repente. Un día, su propio y postergado deseo es encendido por un enigmático personaje llamado Todd Tomorrow e interpretado por Tab Hunter. Nunca estrenada en Argentina, Polyester es la culminación de la etapa más ferozmente independiente de su realizador.

Adictos al sexo (A Dirty Shame, EUA-2004) de John Waters, c/Tracey Ullman, John Knoxville, Selma Blair. 89’.
“Mi nombre es Sylvia Stickles y mi clítoris está en crisis”, declara la protagonista de este último film de John Waters luego de sufrir un golpe en la cabeza que la transforma de reprimida sexual a ninfómana. Pronto se le sumará un ejercito de vecinos adictos al sexo (el escenario, como en la mayor parte de las películas de Waters es su Baltimore natal) que despliegan todo tipo de desviaciones sexuales conocidas o por conocer y que deberán enfrentarse a los responsables de velar por la decencia y las buenas costumbres. La película recibió en su país la calificación NC-17 y duras acusaciones por parte de ciertas organizaciones católicas debido a cierta “glorificación del sexo casual y el uso de imaginería sacrílega”. Waters respondió, emocionado, que esas frases eran la mejor crítica que su película podría recibir. Hasta la fecha, es la única de sus películas estrenada comercialmente en Buenos Aires.




5. Trasnoches II
Música en la noche
Del jueves 19 al sábado 28


El rock de la cárcel (Jailhouse Rock, EUA-1957) de Richard Torpe, c/Elvis Presley, Judy Tyler, Vaughn Taylor, Dean Jones. 96’.
No fue la primera película de Elvis, pero sí la que estableció una imagen de joven violento y pendenciero que tuvo su impacto, aunque no se prolongó después en otros films que prefirieron pasteurizar ese personaje. En cambio, en El rock de la cárcel el Rey mata a trompadas a un señor, va preso, maltrata chicas y mantiene una actitud persistentemente desagradable hasta la necesaria redención final. Atento al público femenino, el realizador aprovecha cualquier excusa para dejar a Elvis sin camisa. Se supone que el número principal del film fue concebido y coreografiado por el ídolo. Se estrenó en Argentina con el título “Prisionero del rock”.

Gira mágica y misteriosa (Magical Mystery Tour, Gran Bretaña-1967) de The Beatles, c/John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr, Jan Carson, Jessie Robins, Victor Spinetti. 55’.
Ideado y realizado en forma independiente por los Beatles para ser emitido por la TV, este film fue visto en su momento como un fracaso incomprensible. Los años transcurridos le han dado un valor documental imprevisto, ya que muestra al grupo con una honestidad que sus films previos no se habían permitido. También se ha vuelto más evidente su carácter de obra experimental y pionera de la psicodelia, más próxima al cine de Andy Warhol que al de Richard Lester.

Submarino amarillo (Yellow Submarine, Gran Bretaña-1968) de George Dunning. 85’. Largometraje de dibujos animados.
Los Beatles parten al rescate de Pepperland, lejana tierra arrasada por la invasión antimusical de los perversos Blue Meanies. Inspirado en música y letras del cuarteto de Liverpool, el film contó con diseños originales de Heinz Edelmann, de enorme influencia posterior en la gráfica y la publicidad.

The Rocky Horror Picture Show (Inglaterra, 1975) de Jim Sharman, c/Tim Curry, Susan Sarandon, Barry Bostwick, Richard O’Brien, Jonathan Adams. 100’.
La obra musical de Richard O’Brien, potenciada en el film, tomaba reconocibles lugares comunes del cine de terror para hacer saltar por los aires los arquetípicos de género. Buena parte del éxito de la obra y del film se debieron a la actuación antológica de Tim Curry como el científico bisexual Frank-N-Furter. El tiempo y el público lo transformaron, espontáneamente, en el film de culto más importante de la historia del cine. En Argentina quedó prohibida por la censura y se estrenó sin éxito a fines de los ’80 con el título “Orgía de horror y locura”.

Los chicos están bien (The Kids Are Alright, EUA-1979) de Jeff Stein, c/The Who. 108’.
Sumando material de archivo con entrevistas, backstage y conciertos contemporáneos, el realizador Jeff Stein compuso uno de los mejores y más entretenidos documentales jamás realizados sobre una banda de rock. El film supuso además un involuntario homenaje al baterista Keith Moon, que murió de una sobredosis poco antes del estreno.

Quadrophenia (Ídem., Gran Bretaña-1979) de Franc Roddam, c/Phil Daniels, Mark Wingett, Philip Davis, Leslie Ash, Sting. 115’.
Corre 1964: mods y rockers, grupos opuestos de adolescentes enardecidos, perturban con su entusiasta violencia las tranquilas costas de la ciudad de Brighton, Inglaterra. En ese contexto, con ayuda de su motocicleta y diversos tipos de pastillas, el joven Jimmy (Phil Daniels) enfrenta a sus padres, trabaja lo mínimo posible y procura acercarse a una muchacha que no le corresponde. Agobiado por los rituales de una sociedad represiva y básicamente vieja, Jimmy se imagina rebelde y trata de pertenecer, de encontrar a otros como él para sentirse distinto. A diferencia de Tommy (Ken Russell, 1975), basada también en un disco de The Who, Quadrophenia incorpora las canciones al argumento sin perder de vista el hilo narrativo, que aspira a evocar, a través de la suma de detalles y costumbres, el estado de ánimo de la juventud inglesa que, por extracción social, se quedó afuera del elegante swinging London.


3. Programación día por día


Jueves 5
14:00 Cineasta de nuestro Tiempo, de André S. Labarthe y Jean Douchet
16:00 Mi noche con Maud, de Eric Rohmer
18:00 malba.cortos: Liliana.Rebecca, de Gastón Solnicki
18:30 El signo de Leo, de Eric Rohmer
20:00 El amor después del mediodía, de Eric Rohmer
22:00 La coleccionista, de Eric Rohmer
00:00 Adictos al sexo, de John Waters

Viernes 6
14:00 La rodilla de Clara, de Eric Rohmer
16:00 El amor después del mediodía, de Eric Rohmer
18:00 malba.cortos: Liliana.Rebecca, de Gastón Solnicki
18:30 La carrera de Suzanne, de Eric Rohmer
20:00 El signo de Leo, de Eric Rohmer
22:00 Mi noche con Maud, de Eric Rohmer
00:00 Polyester, de John Waters

Sábado 7
14:00 La coleccionista, de Eric Rohmer
16:00 Las damas del Bosque de Boulogne, de Robert Bresson
18:00 malba.cortos: La panadera de Monceau, de Eric Rohmer
18:30 La carrera de Suzanne, de Eric Rohmer
20:00 La rodilla de Clara , de Eric Rohmer
22:00 El amor después del mediodía, de Eric Rohmer
00:00 Pink Flamingos, de John Waters

Domingo 8
14:00 El signo de Leo, de Eric Rohmer
16:00 La coleccionista, de Eric Rohmer
18:00 malba.cortos: La panadera de Monceau, de Eric Rohmer
18:30 La carrera de Suzanne, de Eric Rohmer
20:00 Mi noche con Maud, de Eric Rohmer
22:00 La rodilla de Clara, de Eric Rohmer

Jueves 12
14:00 La mujer del aviador, de Eric Rohmer
16:00 La buena boda, de Eric Rohmer
18:00 malba.cortos: Liliana.Rebecca, de Gastón Solnicki
18:30 El rayo verde, de Eric Rohmer
20:10 El amigo de mi amiga, de Eric Rohmer
22:00 Paulina en la playa, de Eric Rohmer
00:00 Pink Flamingos, de John Waters

Viernes 13
14:00 El rayo verde, de Eric Rohmer
16:00 La mujer del aviador, de Eric Rohmer
18:00 malba.cortos: Liliana.Rebecca, de Gastón Solnicki
18:30 Las damas del bosque de Boulogne, de Robert Bresson
20:00 Las noche de luna llena, de Eric Rohmer
22:00 El amigo de mi amiga, de Eric Rohmer
00:00 Adictos al sexo, de John Waters

Sábado 14
14:00 La amiga de mi amiga, de Eric Rohmer
16:00 Paulina en la playa, de Eric Rohmer
18:00 malba.cortos: La panadera de Monceau, de Eric Rohmer
18:30 La buena boda, de Eric Rohmer
20:10 El rayo verde, de Eric Rohmer
22:00 Las noche de luna llena, de Eric Rohmer
00:00 Polyester, de John Waters

Domingo 15
14:00 Desire, de Bernard Murat
16:00 Las noches de luna llena, de Eric Rohmer
18:00 malba.cortos: La panadera de Monceau, de Eric Rohmer
18:30 Paulina en la playa, de Eric Rohmer
20:10 La mujer del aviador, de Eric Rohmer
22:00 La buena boda, de Eric Rohmer

Jueves 19
14:00 La marquesa de O, de Eric Rohmer
16:00 Cuatro aventuras de Reinette y Mirabelle, de Eric Rohmer
18:00 malba.cortos: Liliana.Rebecca, de Gastón Solnicki
18:30 El misterio Picasso, de Henri-Georges Clouzot
20:00 El árbol, el alcalde y la mediateca, de Eric Rohmer
22:00 La dama y el duque, de Eric Rohmer
00:15 Quadrophenia, de Franc Roddam

Viernes 20
14:00 Perceval el galo, de Eric Rohmer
16:30 El misterio Picasso, de Henri-Georges Clouzot
18:00 malba.cortos: Liliana.Rebecca, de Gastón Solnicki
18:30 Encuentros en París, de Eric Rohmer
20:10 La marquesa de O, de Eric Rohmer
22:00 Cuatro aventuras de Reinette y Mirabelle, de Eric Rohmer
00:00 The rocky horror picture show, de Jim Sharman

Sábado 21
14:00 Encuentros en París, de Eric Rohmer
16:00 Perceval el galo, de Eric Rohmer
18:30 El maquinista de la general, de Búster Keaton
20:00 Fausto, de Friedrich Wilhelm Murnau
22:00 Triple agente, de Eric Rohmer
24:00 Submarino amarillo, de George Dunning

Domingo 22
14:00 La dama y el duque, de Eric Rohmer
16:15 Cuatro aventuras de Rainette y Mirabelle, de Eric Rohmer
18:00 malba.cortos: La panadera de Monceau, de Eric Rohmer
18:30 Encuentros en París, de Eric Rohmer
20:10 La marquesa de O, de Eric Rohmer
22:00 Perceval el galo, de Eric Rohmer

Jueves 26
14:00 Elena y los hombres, de Jean Renoir
16:00 Cuentos de otoño, de Eric Rohmer
18:00 malba.cortos: Liliana.Rebecca, de Gastón Solnicki
18:30 Desire, de Bernard Murat
20:00 El árbol, el alcalde y la mediateca, de Eric Rohmer
22:00 Cuentos de verano, de Eric Rohmer
00:00 El Rock de la cárcel, de Richard Thorpe

Viernes 27
14:00 Cuentos de otoño, de Eric Rohmer
16:00 Cuentos de primavera, de Eric Rohmer
18:00 malba.cortos: Liliana.Rebecca, de Gastón Solnicki
18:30 El misterio Picasso, de Henri-Georges Clouzot
20:00 Cuento de invierno, de Eric Rohmer
22:00 Triple agente, de Eric Rohmer
00:00 Los chicos están bien, de Jeff Stein

Sábado 28
14:00 Cuentos de verano, de Eric Rohmer
16:00 Psicosis, de Alfred Hitchcock
18:00 El árbol, el alcalde y la mediateca, de Eric Rohmer
20:00 Cuentos de primavera, de Eric Rohmer
22:00 Cuentos de invierno, de Eric Rohmer
00:00 Gira mágica y misteriosa, de The Beatles

Domingo 29
14:00 Cuento de primavera, de Eric Rohmer
16:00 Cuento de verano, de Eric Rohmer
18:00 Cuentos de otoño, de Eric Rohmer
20:00 Cuentos de invierno, de Eric Rohmer
22:00 Triple agente, de Eric Rohmer


Entrada General: $5.- Estudiantes y jubilados: $2.5
* Entrada libre y gratuita hasta completar la capacidad de la sala.


malba.cine cuenta con el apoyo de Lucky Strike, Navarro Correas, I-Sat y Rolling Stone.


Entrada general: $5.- Estudiantes y jubilados: $2,50. Las entradas se pueden retirar con anticipación en Malba – Colección Costantini | Avda. Figueroa Alcorta 3415 | C1425CLA | Buenos Aires, Argentina | T +54 (11) 4808 6500 | F +54 (11) 4808 6598/99 | info@malba.org.ar | www.malba.org.ar

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