Malba - Fundación Costantini - Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
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Prensa
1. Cine y música
Durante todo el mes

En marzo de 2003 malba.cine intentó por primera vez una aproximación a las múltiples relaciones posibles entre el cine y la música. En enero de 2005 volveremos sobre el tema, pero con una versión mejorada del plan original. Una primera serie de films ilustrarán la evolución del musical, desde las lejanas operetas germanas hasta los discos conceptuales llevados al cine, pasando por biografías, conciertos, vehículos para el lucimiento de diversos cantantes y hasta documentales que se valen de la música para reflexionar sobre la historia. Otra serie de films ejemplificará los modos en que ciertos directores han sabido utilizar la música de manera original en obras no musicales. Ambas zonas de la programación contarán con diversas copias nuevas, recientemente adquiridas por la Filmoteca Buenos Aires, que permitirán volver a ver en fílmico clásicos insoslayables como Cantando bajo la lluvia de Gene Kelly y Stanley Donen, o La viuda alegre de Ernst Lubitsch.

El director y productor Mariano Llinás se suma a la propuesta con una obra original: tres cortometrajes que representan la irrupción del Nuevo Cine Argentino Mudo. Fernando Kabusacki y la National Film Chamber Orchestra serán los responsables de musicalizar estas nuevas obras, además de acompañar varios clásicos mudos insoslayables, como El gabinete del Dr. Caligari y Metrópolis. Kabusacki ha preparado además el King Kong Koncerto, versión intervenida del clásico film de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack.

Además, a partir de enero, malba.cine comenzará a exhibir en calidad de estreno la miniserie The Blues - A Musical Journey, producida por Martin Scorsese, que cuenta entre sus realizadores a Wim Wenders, Clint Eastwood y el propio Scorsese. Será la única oportunidad de ver en pantalla grande y con sonido digital este sentido homenaje a uno de los géneros populares más influyentes del siglo.

También continuarán exhibiéndose Saraband de Ingmar Bergman y El amor (Primera parte), dos films que, de manera coincidente, también tienen una estrecha relación con la música.




a) The Blues – A Musical Journey con producción de Martin Scorsese

1. Feel Like Going Home de Martin Scorsese
2. The Soul of a Man de Wim Wenders
3. Piano Blues de Clint Eastwood

A partir de enero, malba.cine comenzará a exhibir en calidad de estreno la miniserie The Blue – A musical journey, cuyos siete episodios capturan la esencia del blues y exploran el modo en que esta forma de arte influyó en la música y los pueblos de todo el mundo.
La serie, que demandó seis años de trabajo, comienza con la travesía desde África hasta el delta del Mississippi, donde la música creció a partir de las canciones y spirituals de los esclavos que trabajaban el campo. El viaje continúa río arriba para seguir la evolución de esta música hasta los estudios de grabación de Memphis y Chicago, y culmina con la adopción emocional de esta creación afroamericana por músicos y públicos de todo el mundo.
Martin Scorsese, productor ejecutivo de la serie, declara: “Siempre amé el blues. Posee una autenticidad, una verdad emocional: la condición de ser humano. El blues es norteamericano y universal al mismo tiempo y creo que tiene afinidad con el cine. Ambos son parte de una cultura narrativa. Esperamos que esta serie introduzca esta música a nuevos públicos de todo el mundo y que también ayude a los jóvenes, que hoy disfrutan del rock o del hip hop, a comprender mejor los esfuerzos y el genio que originaron lo que ellos escuchan hoy”.
El director agrega que “nuestro propósito nunca fue producir la obra definitiva sobre el blues. Desde el comienzo quisimos producir films altamente personales e impresionistas, según la mirada de directores creativos que poseen una pasión por este tipo de música”. La miniserie supone la culminación de una gran ambición de Scorsese: honrar la música que ama, preservar su legado y trabajar en colaboración con talentosos realizadores unidos en su deseo de celebrar este arte.

Durante el mes de enero malba.cine exhibirá los tres primeros episodios de esta miniserie (dirigidos respectivamente por Scorsese, Wenders y Eastwood) y continuará con el resto durante febrero.

Feel Like Going Home. Dirección: Martin Scorsese. Libreto: Peter Guralnik. Fotografía: Arthur Jafa. Fotografía adicional: Lisa Rinzler. Montaje: David Tedeschi. Productor: Sam Pollard. Productor asociado: Salimah El-Amin. Entrevistas con Corey Harris, Taj Mahal, Otha Turner, Pat Thomas, Sam Carr, Dick Waterman, Ali Farka Toure, Aviv Koité, Salif Keita, Toumani Diabata. Músicos invitados: Corey Harris, Taj Mahal, Otha Turner, Ali Farka Toure, Aviv Koité, Salif Keita, Willie King, Keb’ Mo’. Archivo: Son House, Muddy Waters, John Lee Hooker, Johnny Shines, Lead Belly. Duración: 89’.

Martin Scorsese: “A fines de los años sesenta comenzó a expandirse la necesidad de encontrar las raíces de la música popular. En todo el país la gente fue descubriendo el blues y el género superó el nicho del público especializado. En aquel entonces, la música no estaba tan disponible como ahora. Había que buscar intensamente algunos títulos y otros aparecían en reediciones o antologías. El blues tenía una mística tan poderosa que ciertos nombres estaban súbitamente en el aire y uno tenía que buscar sus discos, nombres como el de Son House, que escuché por primera vez cuando estábamos compaginando Woodstock. Fue Mike Wadleigh, el director, quien trajo una grabación suya. Alguien que escuchó cantar a Caruso dijo que lo conmovió tanto que su corazón se estremeció. Así me sentí la primera vez que escuché a Son House. Fue una voz y un estilo que parecía venir de muy, muy atrás, de algún otro tiempo y lugar muy lejano. Casi un año después hubo otro nombre: Robert Johnson. Otra voz antigua, otra experiencia que sacudió mi alma.
Durante la última década, esta búsqueda de raíces históricas fue encontrando su camino en mi cine. Hice dos documentales sobre la historia del cine y decidí hacerlos desde lo personal en lugar de buscar una perspectiva estrictamente histórica. Me pareció que esa era la mejor manera de trabajar. Los maestros de quienes más aprendí fueron siempre los más apasionados, los que tenían una conexión personal profunda con el material. Para la serie sobre el blues decidí hacer algo parecido.
El proyecto comenzó cuando la productora Margaret Bodde y yo estábamos trabajando en un documental con Eric Clapton titulado Nothing But the Blues, donde combinábamos material de Eric interpretando clásicos del blues con material de archivo de músicos más viejos. Todos quedamos sorprendidos por el poder elemental y poético de estas yuxtaposiciones: parecía un modo simple y al mismo tiempo elocuente de expresar la atemporalidad de la música. También nos dio un modo de tratar la historia del blues en términos cinematográficos. Así que pareció una progresión natural pedir a varios directores que admiro, cada uno de los cuales tiene una profunda conexión con la música, que hicieran su propia exploración personal de la historia del blues. Al hacer que cada uno de ellos abordara el tema desde su propia y singular perspectiva, supe que obtendríamos algo especial, no un árido recitado de hechos sino un mosaico genuinamente apasionado.
Con respecto a mi propio film, que fue el primero de la serie, la idea fue llevar al espectador a peregrinar por el Mississippi y luego al África, junto con un magnífico músico joven de blues llamado Corey Harris. Corey no es sólo un gran intérprete sino que además conoce muy bien la historia del blues. Lo filmamos en Mississippi hablando con algunas de las figuras legendarias que todavía viven y visitando algunos de los lugares donde se hacía música. Esta sección culmina en un encuentro con el gran Otha Turner, sentado frente a su casa en Senatobia, cerca de su familia y tocando su flauta de caña. También tuvimos la suerte de filmar el magnífico concierto de Otha en noviembre de 2001 en St. Ann’s, Brooklyn, que creo fue su última actuación registrada en cine. Luego parecía algo natural rastrear la música hasta África Occidental, donde Corey encontró y tocó con artistas extraordinarios como Salif Keita, Aviv Koité y Ali Farka Toure. Es fascinante escuchar los vínculos entre la música norteamericana y la africana, ver las influencias que circulan en ambas direcciones, a través del tiempo y el espacio.


The Soul of a Man. Dirección: Wim Wenders. Fotografía: Lisa Rinzler. Montaje: Mathilda Bonnefoy. Productor: Alex Gibney, Margaret Bodde. Productora asociada: Belinda Clasen.
Músicos invitados: Lou Reed, Lucinda Williams, Cassandra Wilson, Alvin Youngblood Hart, Shemekia Copeland, Eagle-Eye Cherry, Vernon Reid, James “Blood” Ulmer, Los Lobos, T-Bone Burnett, Bonnie Raitt, The Jon Spencer Blues Explosion, Marc Ribot, Garland Jeffreys, Chris Thomas King, Nick Cave. Archivo: J. B. Lenoir, Skip James, John Mayall. Actores: Keith B. Brown (Skip James), Chris Thomas King (Blind Willie Johnson). Relatos por Laurence Fishburne. Duración: 103’.

Wim Wenders: “Creo que Marty tuvo una idea espléndida cuando comenzó esto. Yo sabía que él era un fanático del blues, pero él no estaba seguro de que yo también lo fuera, así que comenzamos por hablar de nuestros intérpretes favoritos. Me pareció intrigante la posibilidad de dedicar algún tiempo a mis héroes del blues. Después de todo, yo no sabía demasiado sobre ellos. Ciertamente, compré todos los discos de Skip James que pude encontrar en mi vida pero no sabía mucho sobre él. Y aunque conozco la música de J. B. Lenoir desde hace treinta años, comprendí que en el caso de tener que decirle a los demás cómo había vivido, no sabría que decir. Conocía la música y me encantaba. Así que el film fue una gran oportunidad para sumergirme en las historias de estos artistas y descubrir algo más acerca de ellos.
Creo que mis primeros recuerdos del blues son, más bien, recuerdos de spirituals. Cuando yo era joven no teníamos tocadiscos en casa y la radio sólo pasaba música alemana y clásica, pero una vez en la escuela escuché un disco de los así llamados “negro spirituals”. Era un sonido que yo nunca había escuchado antes y su honestidad emocional me tomó por sorpresa. Lo escuché una y otra vez y pronto supe algunas de las canciones de memoria, aunque yo no hablaba inglés y no sabía qué significaban. Ese fue mi primer contacto.
Luego, el primer bluesman que conocí con nombre y apellido fue John Lee Hooker y al escucharlo por primera vez me impresionó tanto que sus discos fueron los primeros LPs que compré. También Blind Lemon Jefferson, B. B. King… pronto comencé a saber más sobre esta música, pero recién desarrollé una mejor comprensión del blues cuando las bandas inglesas de los sesenta comenzaron a hacer versiones eléctricas de los temas de los viejos bluesmen. Mis guías fueron Van Morrison, the Pretty Things, the Animals y the Rolling Stones. Gracias a ellos descubrí las versiones originales de los temas que los habían inspirado.
El blues es una música profundamente emocional, con un marco muy simple dentro del cual los músicos pueden tomarse enormes libertades. Me gusta esa idea de una estructura simple, dentro de la cual puede existir una gran libertad. En realidad, el blues trata toda clase de problemas, toda clase de pesares, preocupaciones y dificultades, de manera que hasta un joven blanco -como lo era yo- puede identificarse fácilmente con sus temas. Es la mejor música para escuchar cuando uno está deprimido y necesita alivio. Rítmicamente resulta muy fuerte, ya que en realidad se encuentra en las raíces tanto del jazz como del rock and roll.


Cuando Marty me dio la oportunidad de elegir mi territorio en la historia del blues, supe que mi película debía ser sobre J. B. Lenoir y Skip James. Luego me pareció que sería un poco extraño limitarme a elegir mis dos músicos favoritos. En ese primer momento ni siquiera sabía cómo vincularlos, así que comprendí que necesitaba algo más parecido a un “tema”. Me pareció que un tópico común en la vida de ambos –y una cuestión del blues en general- es que muchos bluesmen están divididos entre el aspecto mundano de su música, y el aspecto espiritual. Esta brecha entre lo sagrado y lo profano me pareció un tema importante en la historia del blues. La tensión entre el gospel y el blues constituye una extraña línea divisoria que atraviesa toda la historia del blues. Muchos músicos exprimentan ambas vidas, otros sólo pueden vivir una de ellas hasta que en cierto punto se les produce un quiebre. Eso sucedió con Skip James, que un día desapareció de la historia del blues, se hizo religioso y no volvió a tocar blues en treinta años. No fue el único: muchos músicos sintieron que debían dejar atrás la música del diablo para interpretar la música de Dios. Así que cuando llegó el momento de escribir una especie de tratamiento sobre mi film, escribí que sería acerca de lo sagrado y lo profano. Eso pudo sonar abstracto, pero en realidad es acerca de dos hombres.

Piano Blues. Dirección: Clint Eastwood. Fotografía: Vic Losick. Fotografía adicional: Stephen Campanelli, Ronald Kienhuis. Montaje: Joel Cox, Gary Roach. Producción: Clint Eastwood, Bruce Ricker. Productores asociados: Salimah El-Amin, Agnes Chu. Músicos invitados: Marcia Bell, Pinetop Perkins, Dave Brubeck, Jay McShann, Ray Charles, Dr. John. Duración: 92’.

Clint Eastwood: “Pienso que la música juega un rol muy importante en una película cuando acompaña la trama, y es importante que al hacerlo enfatice lo dramático sin obstruirlo. Hay momentos en que el silencio en un film también puede jugar un papel importante. Para mí, las complicaciones del tema son dictadas de acuerdo a lo que pide la historia. Hice muchas películas en las que tuve la suerte de incorporar jazz y blues, dos de las grandes formas de arte de Norteamérica.
Cuando era chico, la música era una constante. Tras la muerte de Fats Waller, mi madre trajo a casa una colección completa de sus discos diciendo que sería lo último de su música que estaría disponible. Aprendí a tocar el piano escuchando sus discos y tratando de imitar a otros artistas del blues y del jazz de ese período. Me interesaba el boogie-woogie, el jazz y el bebop. Conté historias en el piano mucho antes de dirigir una película. En mis películas me gusta la imagen del pianista: el hombre que toca el piano se sienta, toca, cuenta su historia, y luego se levanta y se va, dejando que la música hable por sí misma.
Mi amor por el blues continuó durante mi adolescencia en Oakland, California. En la radio y en los discos escuché a grandes pianistas, como Art Tatum, George Shearing, Dave Brubeck, Oscar Peterson y Errol Garner, así como a los intérpretes de boggie-woogie, como Clarence “Pine Top” Smith, Albert Ammons, Pete Johnson, Meade “Lux” Lewis y Jay McShann. Había un ambiente musical que permitió el florecimiento de toda clase de estilos, incluyendo el gospel, que es donde creo que se inició la mayor parte del blues: en las iglesias del sur.
Hace unos años tuve el placer de estar en un programa con Jay McShann en el Carnegie Hall. Debía tocar After Hours, de Avery Parrish, en el piano y no había interpretado ese tema en muchos años. El arreglo era que yo empezaba y luego Jay venía y se hacía cargo. Yo había dicho: “No creo que pueda tocarla toda... Asegúrense de que McShann venga y me reemplace”. Así que ahí estaba yo, tocando en el escenario del Carniege Hall y de pronto llegué al final de lo que sabía. Jay no apareció. Luego me dijo: “Bueno, parecía que te iba bien así quecreí mejor dejar que te arreglaras solo”.
Recientemente le pregunté a Jay McShann: ‘¿Te describirías como una persona feliz?’. Me respondió: ‘Bastante, pero a veces uno no puede ver de tanto mirar’. Al hacer Piano Blues quise que la cámara mirase pero que no por ello dejara de ver.”




b) El musical

Los siguientes títulos permiten realizar un recorrido (de los muchos posibles) por la historia del género musical. El punto de partida obligado es el musical europeo, que desde fines de la década del 20 fusionó música y relato cinematográfico con mayor fluidez que el cine norteamericano de esois mismos años. Como el cine argentino no fue ajeno a esa historia, se incluyen varios títulos cuyas elecciones narrativas pueden compararse con ejemplos internacionales más célebres.

Café vienés (Es war einmal ein Walzer, Alemania-1932) de Victor Janson, c/Martha Eggert, Hermann Blass, Fritz Greiner, Paul Horbiger. 80'.
Música y desarrollo argumental aparecen tempranamente unidos en las comedias musicales austríacas y alemanas de comienzos del sonoro, como Café vienés. La influencia obvia es la opereta, pero el film (escrito por Billy Wilder) está muy lejos de ser teatro filmado. Por el contrario, Café vienés se destaca por tener escenas completas que se desarrollan en términos exclusivamente visuales y por el ingenio en la puesta en escena para contar una historia de enredos y romance.

Los amores de Chopin (La chanson de l’adieu, Francia-1934) de Geza von Bolvary y Albert Valentin, c/Jean Servais, Janine Crispin, Marcel Andre, Erna Morena. 87’.
En realidad, Chopin tiene un solo amor verdadero en el film, que es George Sand. Esa relación, el vínculo con Liszt y su enfermedad terminal son los temas más importantes de esta biografía, que describe al músico como un auténtico héroe romántico. El film cuenta con una virtuosa realización y con un excelente trabajo de Jean Servais.

Tango bar (EUA-1935) de John Reinhardt, c/Carlos Gardel, Rosita Moreno, Enrique DeRosas, Tito Lusiardo. 70'.
Tras perder todo en los burros (por una cabeza...), Gardel parte desengañado hacia Europa, con la ilusión de llevar el tango a Europa. En el trayecto se enamora de una mujer, misteriosamente vinculada a un delincuente. Como en toda su filmografía sonora, las canciones son cuidadosamente vinculadas a la trama, dando lugar a una verdadera opereta tanguera. Fue el último film del ídolo.

La viuda alegre (The Merry Widow, EUA-1934) de Ernst Lubitsch, c/Maurice Chevalier, Jeanette MacDonald, Edward Everett Horton, Una Merkel. 99’
El director alemán Ernst Lubitsch trasladó la tradición de la opereta europea al cine norteamericano en una serie de films protagonizados por el astro Maurice Chevalier. La música de Lehar y el característico estilo de Lubitsch se combinaron de manera irresistible en este film, que sigue siendo un modelo en su género. Se verá en fílmico por primera vez en muchos años, en copia nueva adquirida recientemente por la Filmoteca Buenos Aires.

La ley que olvidaron (Argentina-1938) de José A. Ferreyra, c/Libertad Lamarque, Santiago Arrieta, Herminia Franco. 77’.
Después de Ayúdame a vivir (1936) y Besos brujos (1937) el director José Agustín Ferreyra realizó La ley que olvidaron completando una informal trilogía de melodramas con Libertad Lamarque. Como los negativos de La ley que olvidaron se perdieron, el film debió ser completamente restaurado por APROCINAIN a partir de una antigua copia positiva en material nitrato, que permitió la confección de nuevos internegativos de imagen y sonido. La copia restaurada incluye materiales adicionales que se verán por primera vez en esta oportunidad: una canción completa, que fue omitida del montaje final, e imágenes inéditas de la noche del estreno en el cine Monumental, donde aparecen, entre otros, Lamarque, Luis Sandrini, Irma Córdoba y Florindo Ferrario. Esta restauración fue posible gracias a la colaboración de las empresas Kodak y Cinecolor.

La vida es un tango (Argentina-1939) de Manuel Romero, c/Alicia Aymont, Fernando Campos, Hugo del Carril, Tito Lusiardo. 87´.
A través de los encuentros y desencuentros de la pareja Sabina Olmos – Hugo del Carril, el director y autor Manuel Romero compone una estilizada historia del tango canción, desde su nacimiento en los cafetines hasta su irrupción en Europa luego de la primera guerra mundial.


Un elenco irremplazable, un ritmo frenético y ese tono alegre y melancólico a la vez que Romero era capaz de imprimir a sus películas más sentidas, hacen de La vida es un tango un referente insoslayable para comprender una época que se ha ido para no volver.

Dinero del cielo (Pennies from heaven, EUA-1936) de Norman Z. McLeod, c/ Bing Crosby, Madge Evans, Edith Fellows, Louis Armstrong. 80´.
Rara ocasión de ver este musical que es contemporáneo (y se refiere) a la gran depresión económica que sufrió Estados Unidos durante la década del treinta. Crosby interpreta a un moderno trovador que recorre el país sin rumbo fijo, viviendo a la gorra de su canto y su laúd. El film contiene una rara intervención de Louis Armstrong como actor y su culminación es un extenso número musical a cargo del trompetista y sus All Stars.

Viudas del jazz (Orchestra Wives, EEUU-1942) de Archie Mayo, c/George Montgomery, Ann Rutherford, Lynn Bari, Glenn Miller y su Orquesta. 98'.
Glenn Miller aceptó un contrato con la 20th. Century Fox por dos películas con la condición de que él y su banda las protagonizarían en su totalidad, en lugar de aparecer en forma ocasional para ejecutar uno o dos números. Eso obligó al realizador Mayo a diseñar una serie de complicadas coreografías con su cámara para filmar a la banda de un modo original y entretenido. Los éxitos "At Last", "Serenade in Blue" y "I've Got a Girl in Kalamazoo" fueron compuestos para este film.

El último payador (Argentina, 1950) de Homero Manzi y Ralph Pappier, c/Hugo del Carril, Aída Luz, Orquídea Pino, Gregorio Cicarelli. 90'.
Manzi escribió y codirigió este elaborado homenaje al payador José Betinotti, adecuadamente interpretado por Hugo del Carril. El film contiene una cuidada reconstrucción de época y costumbres, desde reuniones de comités hasta funciones de circo criollo, pasando por el estudio de las primeras grabadoras fonográficas que hubo en nuestro país. Las payadas fueron escritas en colaboración con Sebastián Piana. Fiel al concepto de tragedia tanguera, Manzi hizo que el principal don del protagonista sea también la causa de su perdición.

El rock de la cárcel (Jailhouse Rock, EEUU-1957) de Richard Thorpe, c/Elvis Presley, Judy Tyler, Vaughn Taylor, Dean Jones. 96'.
No fue la primera película de Elvis, pero sí la que estableció una imagen de joven violento y pendenciero que tuvo su impacto, aunque no se prolongó después en otros films que prefirieron pasteurizar ese personaje. En cambio, en El rock de la cárcel el Rey mata a trompadas a un señor, va preso, maltrata chicas y mantiene una actitud persistentemente desagradable hasta la necesaria redención final. Atento al público femenino, el realizador aprovecha cualquier excusa para dejar a Elvis sin camisa. Se supone que el número principal del film fue concebido y coreografiado por el ídolo.

Cantando bajo la lluvia (Singin’ in the rain, EUA-1952) de Stanley Donen y Gene Kelly, c/Gene Nelly, Donald O'Connor, Debbie Reynolds, Jean Hagen. 103´.
El mejor musical de todos los tiempos fue el resultado de una singular combinación de talentos visibles (Kelly, O’Connor, Reynolds e impagable Jean Hagen) e invisibles (directores Kelly y Donen, guionistas Adolph Green y Betty Comden, compositor Nacio Herb Brown, productor Arthur Freed). Con un tono alegremente autoparódico, el film evoca los primeros días del cine sonoro desde la aproximación vanguardista al musical que caracterizó toda la obra de Gene Kelly dentro del género. Hace muchos años que esta obra maestra no se ve en fílmico en nuestro país. Se exhibirá en copia nueva adquirida recientemente por Fabio Manes.

Música y lágrimas (The Glenn Miller Story, EUA-1953) de Anthony Mann, c/ James Stewart, June Allyson, Harry Morgan, Charles Drake. 115´.
James Stewart aportó su carismática convicción a esta versión libre de la vida de Glenn Miller, legendario bandleader desaparecido mientras volaba sobre el Canal de la Mancha durante la segunda guerra mundial. Buena parte del encanto del film se debe a que ese final trágico es desdramatizado con eficacia por Anthony Mann, quien prefiere concentrar la acción en las zonas de comedia, en la búsqueda de Miller por un sonido nuevo y propio, y en la música, por supuesto. Además de los temas más célebres de la orquesta de Glenn Miller, el film contó con participaciones especiales de Gene Krupa, Ben Pollack, Cozy Cole y Louis Armstrong, quien interpreta una memorable versión de Basin Street Blues.



Los chicos están bien (The Kids Are Alright, Inglaterra-1979) de Jeff Stein, c/ Roger Daltrey, John Entwistle, Keith Moon, Pete Townshend. 101´.
Sumando material de archivo con entrevistas, backstage y conciertos contemporáneos, el realizador Jeff Stein compuso uno de los mejores y más entretenidos documentales jamás realizados sobre una banda de rock. El film supuso además un involuntario homenaje al baterista Keith Moon, que murió de una sobredosis poco antes del estreno.

A Chorus Line (EUA-1985) de Richard Attenborough, c/ Michael Blevins, Yamil Borges, Jan Gan Boyd, Sharon Brown. 113´.
La adaptación cinematográfica de obras musicales de Broadway es prácticamente un género en sí mismo. A Chorus Line es un buen ejemplo de este tipo de films, en primer lugar por su decisión de respetar el espacio predominantemente escénico de la acción, y en segundo lugar porque la obra original es el musical backstage por excelencia, responsable de compilar -y en algún caso redefinir- todos los lugares comunes relacionados con aspirantes a la fama.

Quadrophenia (Inglaterra-1979) de Franc Roddam, c/Phil Daniels, Mark Winglett, Philip Davis, Sting. 115'.
Corre 1964: mods y rockers, grupos opuestos de adolescentes enardecidos, perturban con su entusiasta violencia las tranquilas costas de la ciudad de Brighton, Inglaterra. En ese contexto, con ayuda de su motocicleta y diversos tipos de pastillas, el joven Jimmy (Phil Daniels) enfrenta a sus padres, trabaja lo mínimo posible y procura acercarse a una muchacha que no le corresponde. Agobiado por los rituales de una sociedad represiva y básicamente vieja, Jimmy se imagina rebelde y trata de pertenecer, de encontrar a otros como él para sentirse distinto. A diferencia de Tommy (Ken Russell, 1975), basada también en un disco de The Who, Quadrophenia incorpora las canciones al argumento sin perder de vista el hilo narrativo, que aspira a evocar, a través de la suma de detalles y costumbres, el estado de ánimo de la juventud inglesa que, por extracción social, se quedó afuera del elegante swinging London.

The Blues Brothers (EUA-1880) de John Landis, c/ John Belushi, Dan Aykroyd, James Brown, Cab Calloway, Ray Charles. 133´.
Los hermanos Jake y Elwood procuran volver a reunir su banda para recaudar un dinero necesario para salvar el asilo en que se criaron. Una interminable sucesión de destrozos a gran escala se alterna con memorables números musicales interpretados por artistas como Aretha Franklin, Ray Charles, John Lee Hooker, Cab Calloway y James Brown en este clásico de culto, tristemente estrenado en Argentina con el título Los hermanos Caradura.

Canciones para después de una guerra (España-1971) de Basilio Martín Patino, Largometraje documental. 115´.
Considerado padre del nuevo cine español, Basilio Martín Patino explicó que “Cuando fui a Madrid no conocía lo que había sido la posguerra española, de ahí nacieron cuestiones que me estimularon para hacer Canciones para después de una guerra, investigar en aquello que yo no había conocido”. El film supuso el descubrimiento de Patino por parte del gran público, con este resumen de la posguerra a través del imaginario de la época que la censura retuvo durante cinco años, por su abundante ironía. La película entrelaza documentos visuales, materiales gráficos y canciones. “Cuando la hice y tuve que ir descubriendo canciones que no había conocido nunca, me afectaba y fue un proceso muy gozoso, pero al mismo tiempo en el que aprendí cosas dolorosas de este país, que luego funcionó. Creo que la hice siempre con cierto cariño, incluso diría con cierta ternura, de alguna forma para la gente”.

El tango es una historia (México, 1982) de Humberto Ríos. Documental. 60’.
Realizada en el exilio por el director boliviano-argentino Humberto Ríos, el film registra los conciertos realizados en México por tres artistas del tango: Astor Piazzolla, Osvaldo Pugliese y Susana Rinaldi, como punto de partida para rescatar su valor como expresión social y política de la historia de Argentina. Obtuvo un premio Ariel como mejor film documental.




c) Cine con música

Algunos films no musicales en los que la música fue utilizada de manera protagónica por sus respectivos realizadores.

Yo mate a Jesse James (I Shot Jesse James, EUA-1946) de Samuel Fulller, c/Preston Foster, Barbara Britton, John Ireland, Reed Hadley. 81´.
La opera prima de Sam Fuller fue uno de los primeros westerns en utilizar una balada que narra y comenta la acción. Tras ser presentada en el prólogo, la melodía en cuestión protagoniza una de las escenas más tensas de toda la filmografía del realizador. El film es una reescritura de la historia de Jesse James, desde el punto de vista de su asesino Bob Ford.

Sed de mal (Touch of Evil, EUA-1958) de Orson Wells, c/ Charlton Heston, Janet Leigh, Orson Welles, Joseph Calleia. 108´.
Clásico film noir de Welles sobre los riesgos de la corrupción, acompañado por una memorable partitura de Henry Mancini. Originalmente esa música y los créditos del film opacaban el virtuosismo del plano secuencia inicial, problema que fue subsanado en la reconstrucción presentada en 1998. Se estrenó en Argentino con el título Sombras del mal.

Amor en la tarde (Love in the Afternoon, EUA-1957) de Billy Wilder, c/ Gary Cooper, Audrey Hepburn, Maurice Chevalier, Van Doude. 130´.
La música es esencial en esta comedia romántica de Wilder, no sólo por la omnipresencia de un cuarteto de cíngaros especializados en interpretar el vals Fascinación, sino también por una larga escena sin diálogos que transcurre en un teatro, con fondo de Tristán e Isolda.

El robot humano (The Terminal Man, EUA-1974) de Mike Hodges, c/George Seagal, Joan Hackett, Richard Dysart, Doanld Moffat. 107´. Doblada al castellano.
Un hombre recibe un implante cibernético para controlar las violentas secuelas nerviosas de un accidente. Una de las muchas características atípicas de este olvidado thriller de ciencia-ficción, basado en una novela de Michael Crichton, es su tensa partitura para piano interpretada por Glenn Gould.

El casamiento de Muriel (Muriel's Wedding, Australia/Francia-1994) de P.J. Hogan, c/ Toni Collette, Bill Hunter, Rachel Griffiths, Sophie Lee. 106´.
En buena medida, la música del grupo sueco Abba fue rescatada de las tinieblas del pasado por este film australiano, cuya protagonista sueña con un universo fantástico que luego procura volver real.


d) Preestrenos nacionales

Pepe Núñez, luthier (Argentina, 2004) Dirección y libreto: Fermín Rivera. Fotografía y cámara: Emiliano Penelas. Arte: Graciela Viturro. Sonido: Martín Cristini. Postproducción sonido: Marcelo Etchemendy, Jorge del Azar. Montaje: Andrea Isern, María Leguizamón. Música: Juanjo Domínguez. Producción ejecutiva: Fermín Rivera. Jefa de producción: Susana Landau. Documental. 70’.

“Me pareció extraordinaria. Es la primera vez que veo una película que tiene mi impronta y tanto respeto por el personaje y tan, tan dulcemente hecha..." El que habla es Jorge Prelorán, verdadero hito (y mito) del documental argentino, radicado desde hace 28 años en los Estados Unidos. Y su objeto de pasión es el documental Pepe Núñez luthier, el oficio de vivir, primer largo de Fermín Rivera: una mirada bella y austera sobre una vida de iguales características.
Pepe Núñez... se inscribe en la misma línea de los trabajos del propio Prelorán (Hermógenes Cayo, imaginero, Cochengo Miranda), las llamadas etnobiografías: seguir la vida de un personaje por un año o un ciclo, para entender, a través de una persona, cómo es su cultura. En este caso es la vida de Núñez, un luthier de San Luis, obligado por la polio a andar en una silla de ruedas y buscar algo que hacer con las manos. Fabricar guitarras. "Pensando bien, no es malo el destino que me deparó la vida", dirá Núñez al final de la película. Así, de a frases cortas, avanza la historia, con un tiempo lento de amaneceres, mañanas lluviosas y crepúsculos.
Según Prelorán, “La sencillez, la forma respetuosa de trato, se ve una especie de cariño, algo muy suave, como si el ego de Fermín se hubiera aplacado y dejara hablar al personaje. Yo diría que en general el director de cine tiene un ego muy grande y la visión personal, la forma de expresar son importantes pero en este tipo de cine, lo importante es documentar lo que está pasando”.
(Extractado de una nota de Laura Gentile para Clarín, Buenos Aires, 15 de octubre de 2004)


Solo de guitarra (Argentina, 2004) Dirección: Daniel Gagliano. Idea y producción: Daniel Gagliano, Sergio Gagliano. Fotografía: Florencia Calderón, Matías Carneiro. Sonido: Daniel Gagliano, Guillermo Picco. Montaje: Daniel Gagliano y Catalina Rincón. Productora: Mastorna Cine. Documental. 60’.

“Realizado en video digital con un prólogo en 16 milímetros, Solo de guitarra es un largo recorrido a través de innumerables recitales, entrevistas y anécdotas que completan el perfil biográfico de Walter Malosetti en este documental estructurado como un álbum musical.
Admirador del guitarrista y del jazz en general, Gagliano sintió la necesidad de documentar su música y su vida, y sobre todo dar a conocer el valor de su obra como maestro, docente, investigador y difusor del jazz en la Argentina.
Principal exponente del estilo mainstream en el jazz local, influido por el belga Django Reynhardt, el argentino Oscar Alemán, y el norteamericano Charlie Christian, Walter Malosetti es una de las figuras centrales de una generación del jazz nativo, que se formó a partir de los standards y que sirvió de base al actual resurgimiento del género.
"Para mí la figura de Walter Malosetti reúne varias cuestiones, por un lado la de toda una generación del jazz argentino y por otra la de un tipo que hizo de la enseñanza y la transmisión una decisión de vida que mantiene a los 73 años", afirmó Gagliano. Criado en el pueblo bonaerense de San Patricio, mudado luego a El Palomar, integrante de Swing 39, Swing Timers y líder de su propio trío, que comparte con su hijo Javier y el baterista Pepi Taveira, Malosetti toma la palabra en el filme para dar cuenta de una vida junto al jazz y a la guitarra.
La película, que participó en la sección Vitrina Argentina del último Festival de Cine de Mar del Plata, cuenta con testimonios acerca de Malosetti del contrabajista Héctor González, el bajista Javier Malosetti, su hijo, el percusionista Norberto Minichillo y el bandoneonista Dino Saluzzi. Gagliano cursó la carrera de Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires y luego se recibió como director en la Universidad del Cine, donde dirigió tres cortometrajes, El túnel, María y Kilómetro Nada, con los que participó en varios festivales.”
(Extractado del diario Río Negro, 13 de septiembre de 2004)




Buscando a Reynols (Argentina, 2004) Dirección y libreto: Néstor Frenkel. Imagen: Diego Poleri. Arte: Néstor Frenkel. Sonido: Javier Farina. Música: Reynols. Edición: Martín Mainoli. Producción: Mariana Fonseca. Productora: A. C. Cine. Documental. 75’.

“El film, que llevó un año y medio de realización, emprende una búsqueda aguda y destellante sobre la entidad musical llamada Reynols.
Reynols es una agrupación argentina conocida en buena parte del mundo por sus extrañas incursiones sonoras y por el hecho de que su baterista y cantante Miguel Tomasín tiene síndrome de Down. El documental no pretende encontrar respuestas sino plantear el placer de la duda y lo inexplicable acerca del espíritu que anima a la particular banda.
Reynols está integrada por Miguel Tomasín, Moncho Conlazo, Pacu Conlazo y Alan Courtis, y se fundó en 1993 con Miguel como líder. El grupo hace música experimental y tiene editados más de cien discos en todo el mundo, a través de sellos norteamericanos, ingleses, alemanes, franceses y japoneses. En Argentina, el grupo lanzó sólo No disco, un material que como su nombre lo dice no encierra contenido musical alguno.
Pocas fueron las presentaciones de Reynols en Buenos Aires, pero numerosas las invitaciones a eventos internacionales, entre los que se destacan una presentación en el Lincoln Center de Nueva York en abril de 2000 y un recital junto con Sonic Youth. “La idea de Buscando a Reynols no surgió precisamente de haber escuchado a la banda sino del mito que circula alrededor de la curiosa formación”, aseguró Néstor Frenkel, cuyo trabajo fílmico se inicia con un resumen mediático que compila imágenes de archivo de Crónica TV y programas de Mario Socolinsky y Lía Salgado a modo de introducción.
El hilo conductor que descubre los misterios del mundo de Reynols va de la mano de los testimonios del periodista Pablo Schanton, un conocedor de la historia del grupo. “La intención fue reunir gente que hable sobre Reynols más que tenerlos a ellos hablando de sí mismos”, contó Frenkel. Por eso en el documental conviven tanto los testimonios de Marcelo Delgado (director del Centro de Experimentación del Teatro Colón), Gustavo Rodríguez (musicoterapeuta), Eduardo Martí (fotógrafo), y amigos de la banda como el doctor Mario Socolinsky y el rappero Jazzy Mel.”
(Extractado de El Ciudadano, Rosario, 23 de junio de 2004)





e) Nuevo cine argentino mudo + música en vivo
Sábados a las 22:00

Films de Agustín Mendilaharzu, Ignacio Masllorens y Mariano Llinás, y música en vivo interpretada por Fernando Kabusacki y la National Film Chamber Orchestra.

Tres cortos mudos
Más allá del ostentoso título que, en esta ocasión, los agrupa, podemos afirmar que, si bien el celoso mutismo de que hacen gala constituye el punto de partida de cada uno de los tres cortometrajes, en ninguno de los casos los agota. Son, ante todo, films. La ausencia de voces en ellos es apenas un gozoso recurso expresivo, apenas un juego. No se proponen la excentricidad, el experimento ni el record. El silencio que los define es lo contrario de un arduo ejercicio de abstinencia o de un sacrificio. Ha sido, por el contrario, un placer, un retorno virginal a la misma raíz del cinematógrafo.
Se trata, bueno es aclararlo, de tres films profundamente emparentados. Las personas intervinientes en uno y en otro son, como puede desprenderse de un rápido examen de las fichas técnicas, esencialmente las mismas. Son asimismo, tres cortos románticos, tres cortos ocupados en historias amorosas, en hombres enamorados (con un amor insistente y silencioso) de mujeres mayormente esquivas. Los tres son, desde luego, humorísticos. En los tres, el final es básicamente feliz.

- Los bizarros: ambientado en los últimos años del colegio secundario, entre adolescentes, viajes de egresados y amores truncos declarados en un pupitre, Los bizarros acaso sea el más radical en cuanto a su propuesta narrativa: Es un film mudo, pero tiene sonido directo. Si no oímos a los personajes no es por un artificio; es debido a algún sonido que nos lo impide, a la excesiva distancia con respecto a ellos, a la presencia de un vidrio o de una puerta. Sus protagonistas, una pareja de amigos alucinados y extravagantes, no desentonarían, con su desmesurada estampa surreal, en los mejores momentos del género, y se insertan orgullosamente en la gloriosa tradición de Lloyd o de Keaton.
Ficha técnica
Guión, cámara y dirección: Agustín Mendilaharzu. producción ejecutiva: Mariano Llinás / El Pampero Cine. asistente de dirección: Ignacio Masllorens. producción y asistencia general: Malena Solarz, Marina Califano y Agustina Arbetman. dibujos: Ignacio Masllorens. montaje: Alejo Moguillansky. sonido: Martín Lapissonde. efectos especiales: Cecilia Sayús. elenco: Carlos Sbarra, Joaquín Gallelli y Jazmín López. Also starring: Fernanda Pagadizábal, Luis Aponte, Andrés Portaluppi, Ignacio Bazán, Luciana Fabbri, Virginia Scaro, Patricia Viegas, Javier Adúriz. dv. color. Duración: 18’.

- 1999 es una comedia romántica ambientada a fines de 1999, en donde todo el mundo usa notas escritas a mano para comunicarse.
Ficha técnica
Dirección: Ignacio Masllorens. Guión: Ignacio Masllorens y Agustín Mendilaharzu. Música original: Bruno Delucci y Nicolás Bai. Canción final interpretada por La Musical Mexicana. Fotografía: Nicolás Theodossiou. Cámara: Marcelo Finto. Montaje: Jordi Cuerell. Títulos: Julieta Ulanovsky. Elenco: Luciana Gonzalez Costa, Martín Chiara y Julia Calvo. Super 8mm b&n. Formato de exhibición: DV b&n. producción ejecutiva: Alpha Alpha Films. Duración: 17’. Premios y Festivales: Mejor Ficción Sueños Cortos 5: Festival Internacional de cortometrajes; Mejor Video por su valor educativo y Mejor Actriz 11º Festival latinoamericano de cine y video de Rosario; 19º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata – Vitrina Argentina; 2º Festival de Cine de San Telmo – Competencia Oficial - MINIMUM Festival de Cortometrajes – Competencia Oficial.

- La más bella niña es un documental filmado a lo largo de los tres días de la Fiesta Nacional de la Manzana, en General Roca, Río Negro. Entre concursos de embaladores y lánguidas rock stars, el film inicia un viaje hacia el fondo de un fenómeno curioso: la elección de las Reinas Nacionales de Belleza, un complejo universo de mujeres hermosas, intendentes, arreglos florales, cetros y coronas, y saludos a la multitud. Un protocolo celoso y severo, en el marco de un incesante carnaval.




Ficha técnica
Director: Mariano Llinás. Escrita por: Mariano Llinás. Montaje: Mariano Llinás. Cámara: Mariano Llinás. Música original: Gabriel Chwojnik. Asistencia General: Federico Martini. Protagonista: Alenka Gherzetic. DV ByN. Duración: 32’.
Producido por la Secretaría de Cultura de la Nación en el marco de su programa Fotograma de una Fiesta.




f) Cine mudo + Música en vivo

Los siguientes films serán exhibidos con acompañamiento de música en vivo, compuesta e interpretada por la National Film Chamber Orchestra, que coordina Fernando Kabusacki.

El gabinete del Dr. Caligari (Das Kabinett des Doktor Caligari, Alemania-1920) de Robert Wiene, c/ Werner Krauss, Conrad Veidt, Friedrich Feher, Lil Dagover.
El expresionismo pictórico irrumpió en el cine de la mano de este film, concebido originalmente como una metáfora crítica sobre el poder del Kaiser, que había enviado a su pueblo a matar y ser muerto en la guerra mundial. Aunque el agregado de un prólogo y un epílogo invirtieron exactamente los términos de esa metáfora, anulado su sentido el film se convirtió -por pura fuerza estética- en un hito insoslayable.

Fausto (Faust, Alemania-1926) de F. W. Murnau, c/ Emil Jannings, Gosta Ekman, Camilla Horn. 100'.
Junto con Metrópolis, hecha simultáneamente en el mismo estudio, este film supuso la culminación formal del cine alemán del período mudo. Cada vez más lejos de Caligari y más cerca del romanticismo pictórico, Murnau supo dar apariencia vital a un universo artificial, fabricado hasta en sus menores detalles.

Metrópolis (Alemania-1927) de Fritz Lang, c/ Brigitte Helm, Alfred Abel, Rudolf Klein-Rogge. 120'.
La utópica unión entre el cerebro que piensa y la mano que trabaja, planteada con maestría formal por Fritz Lang en el apogeo de su carrera. Existen muchas versiones distintas del film, cuyo corte original se ha perdido. Se exhibirá una versión que procura reconstruir algunas escenas faltantes mediante fotos-fijas y textos explicativos.

El mundo perdido (The Lost World, EUA-1925) de Harry Hoyt, c/Bessie Love, Wallace Beery, Lewis Stone, Sheldon Lewis. 100’.
Willis O’Brien, maestro de la animación cuadro a cuadro de muñecos articulados, encontró en la novela fantástica de Arthur Conan Doyle un vehículo perfecto para sus talentos. Hasta cierto punto se trata de un anticipo bastante literal de King Kong, cuyos efectos también fueron realizados por O’Brien.

La ley de la hospitalidad (Our Hospitality, EUA-1923) de Buster Keaton, c/Joe Roberts, Ralph Bushman, Craig Ward. 70’.
Fue el segundo largometraje de Keaton y su primer intento de combinar comedia e historia. Una historia de sangrientas venganzas familiares aparece enmarcada en una minuciosa reconstrucción de la vida cotidiana norteamericana a comienzos del siglo XIX. Perseguido por los enemigos de su familia, Keaton encuentra su único refugio, irónicamente, en casa de sus potenciales asesinos pues el código de honor les impide matar a un huésped.

El hombre mosca (Safety Last, EUA-1923) de Fred Newmeyer y Sam Taylor, c/Harold Lloyd, Mildred Davis, Bill Strothers, Noah Young. 70’.
Una serie de confusiones y enredos culminan en una situación absurda pero de suspenso irresistible: Harold Lloyd se ve obligado a trepar un edificio de varios pisos, por la parte de afuera. La idea se inspiró en proezas similares que, con propósito publicitario o de insólita autopromoción, se montaban frecuentemente en los años del film.


Intervención musical: King Kong Koncerto!
Luego del éxito obtenido por las diversas ediciones del Kung Fu Koncerto, interviniendo con música en vivo diversos films sonoros, Fernando Kabusacki y la National Film Chamber Orchestra decidieron reiterar la experiencia con King Kong, un clásico del cine, rescatado por Malba en copia nueva de 35mm., obtenida gracias a la colaboración de las empresas Kodak y Cinecolor. Estrenada en 1933, King Kong marcó un hito en el uso de la música, compuesta por Max Steiner, diseñada no sólo como acompañamiento melódico sino también para proporcionar consistencia y peso a los muñecos articulados por Willis O’Brien. Sobre esa misma idea, la National Film Chamber Orchestra ha compuesto una partitura complementaria que será interpretada en vivo durante la proyección del film.



2. Spaghetti Horror (Miedo fatto in Italia)
De jueves 27 al domingo 30
Presentado por la revista La Cosa y el laboratorio Cinecolor

El cine europeo de horror, que tuvo su apogeo en la década del 60, tuvo en Italia su centro de producción más importante. La presencia de intérpretes angloparlantes, un énfasis inusitado en el desarrollo de climas abstractos pero siempre ominosos, la subordinación total del contenido a la forma, la audacia visual para abordar temas y situaciones que el cine convencional mantenía prohibidos, y una calidad plástica cuya influencia todavía evocan ciertos realizadores modernos (como Tim Burton), fueron algunas de las características esenciales del terror itálico. Con el tiempo, los cientos de títulos realizados durante el período se volvieron extremadamente difíciles de revisar y los nombres de sus realizadores, que muchas veces se habían ocultado desde el comienzo bajo seudónimos anglófilos, fueron cayendo en el olvido hasta que sólo los nombres de Mario Bava y Dario Argento quedaron entre los cinéfilos.

Los cuatro films programados por la revista La Cosa para el mes de enero constituyen una muestra más amplia de las peores pesadillas peninsulares:

Amantes de ultratumba (Amanti d’oltretomba, Italia-1965) de Allan Grünewald (seudónimo de Mario Caiano, c/Barbara Steele, Paul Muller, Helga Liné, Lawrence Clift, Rik Battaglia. 110’. Doblada al castellano.
Una mujer infiel, torturada y asesinada por su marido, regresa de la tumba para vengarse. Según los especialistas, este film (imposible de ver en Buenos Aires hasta ahora) es una verdadera summa del género: espectros vengadores, torturas con resonancias sadomasoquistas, el tema del doble, vampirismo, un villano que se dedica a la ciencia, pesadillas surrealistas y una mansión siniestra que juega un rol protagónico en el ejercicio del mal. Fue uno de los mejores trabajos de Barbara Steele, que interpreta dos papeles en el film. La copia que se exhibe fue cuidadosamente restaurada por la Filmoteca Buenos Aires para restituirle todos los cortes realizados en su momento por la censura.

Raptus (L’orribile segreto del dottor Hichcock, Italia-1962) de Robert Hampton (seudónimo de Riccardo Freda) con Barbara Steele, Robert Flemyng, Montgomery Glenn (seudónimo de Silvano Tranquilli), Teresa Fitzgerald (sd. de Maria Teresa Vianello). 88’.
El respetado doctor Hichcock padece una fuerte predisposición a la necrofilia, lo cual suele ser un inconveniente para mantener la armonía conyugal. Ese tema, un virtuoso manejo del color y la atmósfera, y la hipnótica presencia de Barbara Steele, son los principales elementos que explican el culto que existe alrededor de este film. Se exhibe en copia nueva en 35mm.

Seis mujeres para el asesino (Sei donne per l’assassino / Six femmes pour l’assassin / Blutige seide, Italia / Francia / Alemania Federal, 1964) de Mario Bava, c/Eva Bartok, Cameron Mitchell, Thomas Reiner, Ariana Gorini, Mary Arden. 86’.
El título lo dice prácticamente todo en este thriller pionero del giallo, designación con que comenzaron a conocerse los sangrientos policiales italianos a partir de este período. La explicación racional del final no impide que cada uno de los crímenes –y que el asesino mismo, omnipresente y sin rostro- esté tratado con un tono importado del cine fantástico. Con un elenco de bellas mujeres justificado porque la acción transcurre en el mundo de la alta costura, Bava anticipó los mecanismos del cine de terror que Dario Argento llevaría a su culminación en la década del ’70. Se proyectará una copia recientemente adquirida en Estados Unidos, que conserva los radiantes colores del original.

La maldición de los Karnstein (La cripta e l’incubo, Italia / España-1964) de Thomas Miller (seudónimo de Camillo Mastrocinque), c/Christopher Lee, José Campos, Adriana Ambesi, Carla Calò, Vera Valmont, Ursula Davis (sd. de Pier Anna Quaglia). 82’.
Es una versión bastante fiel del relato Carmilla, de Sheridan LeFanu, vampiro de connotaciones lésbicas explotado luego con mayores despliegues físicos en tres films de la productora inglesa Hammer. Sin ser tan explícito, La maldición de los Karnstein es singularmente sugestivo, en particular si se recuerda que fue rodado en España durante el franquismo. Respetando el cuento, Mastrocinque mantiene un tono ambiguo durante la mayor parte del relato.


3. Continúa
Saraband de Ingmar Bergman (Suecia, 2003)
Durante todo el mes

“De pronto descubrí que estaba esperando un niño otra vez”, declaró el realizador. “Igual que Sara en la Biblia, yo estaba, para mi sorpresa, embarazado a una edad avanzada. Al principio eso me hizo sentir bastante enfermo, pero luego resultó a la vez divertido y sorprendente sentir el deseo de regresar. Lo cierto es que el deseo volvió y reservé tres meses para mi nuevo embarazo, para concentrarme en escribir.”
El film fue realizado entre septiembre y diciembre de 2002 y editado durante la primera mitad de 2003. Hay una conexión con otro film de Bergman, Escenas de la vida conyugal (1973), ya que reaparecen sus protagonistas Johan (Erland Josephson) y Marianne (Liv Ullmann), pero no se trata de una secuela. “Los conozco tan bien que sentí posible fantasear sobre el destino de ambos.”
Saraband transcurre treinta años después. Marianne vuelve a buscar a Johan, quien se ha mudado a la casa de su familia en el campo. Henrik, hijo de Johan de un matrimonio anterior, y Karin, la hija de Henrik, viven con él. Ambos son cellistas y padecen la ausencia de Anna, mujer de Henrik, fallecida poco tiempo antes. “Anna representa los sentimientos perdidos”, dice Bergman. “Fue una persona de ésas que hacen más fácil la vida (tales personas existen) pero ahora no está y reina el caos. Cuando llega Marianne se encuentra en medio de un conflicto.”
“El título Saraband evoca la hermosa suite para cello de Bach. En realidad, una zarabanda es una danza para parejas. Se la describe como muy erótica y fue prohibida en la España del siglo XVI. Luego pasó a ser una de las cuatro danzas establecidas en las suites instrumentales barrocas, primero como el último movimiento y después como el tercero. El film sigue la estructura de la zarabanda: siempre hay dos personas que se encuentran. Tiene diez escenas y un epílogo.”
Saraband es una contemporánea historia de amor de Ingmar Bergman, tan compleja y perdurable como todos sus films: un amor que se niega a morir.
(Declaraciones de Ingmar Bergman tomadas de Sight & Sound, Londres, septiembre de 2002.)

Ficha técnica
Dirección y libreto: Ingmar Bergman. Imágenes: Stefan Eriksson, Jesper Holmström, Per-Olof Lantto, Sofi Stridh, Raymond Wemmenlöv. Diseño del film: Göran Wassberg. Edición: Sylvia Ingemarsson. Productora: Sveriges Television.
Elenco: Liv Ullmann (Marianne), Erland Josephson (Johan), Börje Ahlstedt (Henrik), Julia Dufvenius (Karin), Gunnel Fred. Duración: 120'



4. Continúa Film del mes XII
El amor (Primera parte) de Fadel, Mauregui, Mitre y Schnitman (Argentina, 2004).
Sábados y domingos a las 20:00

Sinopsis
La historia de una joven pareja, desde su inicio hasta su conclusión, desde las euforias del enamoramiento hasta los desdibujados y oscuros días finales, es observada con ojo analítico y afán investigador. ¿Cómo y por qué dos personas se enamoran? ¿En qué momento? ¿Cuándo comienzan a ser una pareja? ¿Qué imprevisibles mecanismos ponen en marcha la convivencia? ¿En qué momento secreto las cosas, imperceptibles, comienzan a marchar hacia el final? ¿Cuándo termina una relación, y cuándo debería terminar? Pedro y Sofía, con su sencilla historia de amor, se convierten en representantes de todos aquéllos que, a los veinticinco años, hayan estado enamorados.

Biofilmografías
Martín Mauregui (San Miguel del Monte, Provincia de Buenos Aires, 1980) estudió en la Universidad del Cine. Realizó numerosos cortometrajes, entre los que se destacan La oreja de Dalí, A ningún lado y Banco de plaza. La escritura de guiones y textos literarios ocupa su tiempo.
Santiago Mitre (Buenos Aires, 1980) cursó estudios en la Universidad del Cine, donde filmó El escondite, Un regalo para Carolina y Ayer. En 2002, El escondite obtuvo el Primer Premio de Ficción del Festival Sueños Cortos.
Alejandro Fadel (Tunuyán, Mendoza, 1981). En la Universidad del Cine, donde cursó sus estudios, filmó ¿Qué hacemos con Pablito?, Felipe (premiado en BAFICI 2003) y otros cortometrajes. Trabaja, además, como asistente de dirección.
Juan Ángel Schnitman (Buenos Aires, 1980). La muerte de Ricardo Lee y el premiado Yakuza abarcan, en líneas generales, sus trabajos en la Universidad del Cine, acompañados luego por numerosos cortometrajes y video clips. Actualmente dirige cortos de publicidad.

Ficha técnica
El amor (Primera parte) (Argentina, 2004) Guión y Dirección: Alejandro Fadel, Martín Mauregui, Santiago Mitre, Juan Schnitman / Fotografía: Soledad Abot Glenz, Martín Mohadeb, Soledad Rodríguez, Laura Caligiuri / Música: Gabriel Chwojnik / Dirección de arte: Nuri Garabano, Agustina Liendo / Montaje: Andrés Pepe Estrada / Post-producción: Daniel Casabé / Post-producción de sonido: Andrés Pepe Estrada / Sonido directo: Luciano Moreno / Coordinadora de Producción: Delfina Castagnino / Producción: Mariano Llinás. Con Leonora Balcarce, Luciano Cáceres. Duración original: 100’. DV-cam / Betacam SP.


El amor y nosotros
Por Alejandro Fadel, Martín Mauregui, Santiago Mitre y Juan Schnitman

Siempre supimos que íbamos a hacer una película de amor. El tema, que (a algunos más, a otros menos) nos había ocupado en nuestros cortometrajes previos, estuvo sobrevolando el proyecto desde el primer momento en que decidimos embarcarnos en él. Sabíamos también que la situación era extraña: el amor es esencialmente íntimo; cada uno lo vive de un modo particular y único. Nosotros éramos cuatro, de historias y vidas diferentes, a veces opuestas. ¿Cómo conciliar en un solo film las opiniones y concepciones sentimentales de cada uno? ¿Cómo hacer una película que no fuera una sucesión de contradicciones, una discusión permanente o una vaguedad? Desde un primer momento decidimos que no buscábamos un film episódico, en el quecuatro alter egos se hicieran cargo de nuestras visiones y puntos de vista.
El film se ocuparía de un romance único: nuestras miradas lo atravesarían permanentemente, como si fuéramos científicos ante un objeto de estudio. Un fósil, una civilización primitiva, una enfermedad incurable. A lo largo de la escritura del guión ocupamos más de la mitad del tiempo en infinitas conversaciones, que partían de teorías irrefutables y acababan, una y otra vez, en la confesión personal y a menudo en la depresión. Las sesiones de escritura solían ser reemplazadas por sobremesas alcohólicas en algún bar, y los nombres de los personajes daban paso rápidamente a los de nuestras novias. Con el tiempo, con el guión increíblemente

terminado, acabamos por comprender que la verdadera identidad de la película era ésa; que no era un relato que fuera a aportar definiciones, sino que lo central era aquello que se filtraba en medio de nuestras opiniones, aquello que, sin saberlo, compartíamos. Nada de lo que decíamos en aquellas noches de escritura era demasiado cierto ni demasiado importante; pero algo, secreto e invisible, nos había llevado hasta allí. De eso, precisamente, está hecho el film.
Ahora, sólo basta repasar el año que nos tomó escribir y filmar la película: cada uno de nosotros se enamoró, o se separó, o fue abandonado, o se fue a vivir con su chica, o estuvo a punto de irse, y sufrió, y tuvo momentos buenos. El film, curiosamente, acabó por ser un documental sobre nosotros mismos. Todo eso que pensábamos era cierto.

Primavera del 2004



5. Film del mes - Balance 2004
Domingo 2 de enero a partir de las las 12:00

Rebelión de Federico Urioste; Gombrowicz, la Argentina y yo de Alberto Yaccelini, Contrasite de Daniele Incalcaterra; Bonanza de Ulises Rosell; Lesbianas de Buenos Aires de Santiago García, y El amor (Primera parte) de A. Fadel, M. Mauregui, S. Mitre y J. Schnitman.


En noviembre de 2002, con la película Balnearios de Mariano Llinás, malba.cine inició una nueva modalidad de estrenos que se denominó Film del mes. La idea consistía en brindar mejores condiciones de exhibición a obras independientes que suelen pasar desapercibidas en el circuito comercial tradicional, o directamente no tienen acceso al mismo. Además de Balnearios, los films Ciudad de María de Enrique Bellande, La noche de las cámaras despiertas de Víctor Cruz y Hernán Andrade, Rocha que voa de Eryk Rocha, La televisión y yo de Andrés Di Tella y Todo juntos de Federico León tuvieron la oportunidad de encontrarse con un público que supo apreciarlos y recomendarlos. Ese éxito permitió repetir la experiencia y otros seis títulos fueron estrenados durante 2004, con idéntica repercusión.

Bonanza de Ulises Rosell
Ulises Rosell ha filmado una película memorable sobre una familia argentina que resulta ser a la vez un camafeo de la vida popular. Son admirables el respeto y la discreción del director, quien parece haberse disuelto en el medio ambiente. Situado en los centros de gravedad del mundo de los Bonanza, Rosell los deja agigantarse y los transforma en una tribu invencible.

Gombrowicz, la Argentina y yo de Alberto Yaccelini
Un recorrido impresionista y subjetivo por la vida y obra del autor de Ferdyduke -de cuyo nacimiento se cumplieron cien años en agosto de 2004- evocado en primera persona por el cineasta argentino Alberto Yaccelini a partir de las comunes impresiones del exilio. Yaccelini vive en París desde 1974 y su obra como documentalista (Single, Jockey d’obstacle, Volvoreta) se cuenta entre la más original del género.

Rebelión de Federico Urioste
La historia del Cordobazo es la historia de un alzamiento popular en una ciudad en 1969, en medio de la dictadura del General Onganía. Ahí la clase trabajadora, los estudiantes, y las clases medias confluyeron en una enorme movilización. El Cordobazo fue la máxima expresión del desarrollo de las conciencias de las masas y repercutió en el resto del país, produciendo hechos similares en Rosario y Tucumán. Este acontecimiento marcó a toda una generación.

Contrasite de Daniele Incalcaterra
En una pequeña aldea perdida en las montañas de Vallegrande, Bolivia, un equipo de cineastas europeos filma una película documental sobre la búsqueda de los restos de Ernesto Che Guevara efectuada por un grupo de antropólogos forenses cubanos. Los cineastas deciden crear el primer sitio de la región conectado a Internet para dar la palabra a los habitantes. Rafael, un joven argentino especialista en informática, es el responsable del armado del sitio, pero también trabaja secretamente en un contra-sitio, mientras los cineastas duermen.

Lesbianas de Buenos Aires de Santiago García
Santiago García, con una actitud empática, de fina sintonía, logra que sus protagonistas entren en confianza para revelarse a sí mismas. A medida que ellas hablan a una cámara sensible, amistosa, se van perfilando personajes, personas -la entrenadora, la dama del perrito, la pareja embarazada...- de gran riqueza y diversidad humanas.

El amor (Primera parte) de A. Fadel, M. Mauregui, S. Mitre y J. Schnitman
La historia de una joven pareja, desde las euforias del enamoramiento hasta los desdibujados y oscuros días finales, es observada con ojo analítico y afán investigador. ¿Cómo y por qué dos personas se enamoran? ¿Cuándo comienzan a ser una pareja? ¿Qué imprevisibles mecanismos ponen en marcha la convivencia? ¿En qué momento secreto las cosas, imperceptibles, comienzan a marchar hacia el final?



6. Rescate del mes
Copias nuevas en 35 mm gestionadas por Malba, con el aporte de KODAK y del laboratorio CINECOLOR.
Domingo 30 a las 14:00

Diario de un cura rural de Robert Bresson (Journal d’un curé de champagne, Francia, 1951)

Se trata de un film austero y profundamente conmovedor sobre la fe, la alineación y la perseverancia. Utilizando escasos diálogos, textos introspectivos de un diario personal y planos largos y medios, Bresson presenta la cruda realidad y la existencia incomprendida de un hombre de fe, en un mundo secular donde el altruismo y la devoción son vistos con cinismo y desconfianza.
Diario de un cura rural nunca se estrenó comercialmente en Buenos Aires. La copia nueva que se exhibe fue hecha a partir de un negativo conservado por el Cineclub Núcleo y facilitado por gentileza de Salvador Sammaritano.

Ficha técnica
Dirección: Robert Bresson. Argumento: novela de Georges Bernanos. Guión: Robert Bresson. Fotografía: Léonce-Henri Burel. Dirección artística: Pierre Charbonnier. Montaje: Paulette Robert. Música: Jean-Jacques Grünewald. Sonido: Jean Rieul. Productores: Léon Carré, Robert Sussfeld. Elenco: Claude Laydu, Jean Riveyre, André Guibert, Rachel Bérendt, Nicole Maurey, Nicole Ladmiral, Martine Lemaire, Antoine Balpetré, Jean Danet. 110’.



7. Programación día por día


Jueves 6
14:00 Yo maté a Jesse James de Samuel Fulller
16:00 El casamiento de Muriel de P.J. Hogan
18:00 Feel like going home de Martin Scorsese
20:00 Saraband de Ingmar Bergman
24:00 Quadrophenia de Franc Roddam

Viernes 7
14:00 Dinero del cielo de Norman Z. McLeod
16:00 Viudas del Jazz de Archie Mayo
18:00 Música y lágrimas de Anthony Mann
20:00 Saraband de Ingmar Bergman
22:00 The soul of a man de Wim Wenders
24:00 The Blues Brothers de John Landis

Sábado 8
14:00 La viuda alegre de Ernst Lubitsch
16:00 Cantando bajo la lluvia de Stanley Donen y Gene Kelly
18:00 Piano Blues de Clint Eastwood
20:00 El amor (Primera parte) de A. Fadel M. Mauregui, S. Mitre y J. Schnitman
22:00 Nuevo Cine Argentino Mudo + Música en vivo
24:00 Metrópolis de Fritz Lang + Música en vivo

Domingo 9
14:00 Los amores de Chopin de Geza von Bolvary y Albert Valentin
16:00 A Chorus Line de Richard Attenborough
18:00 Saraband de Ingmar Bergman
20:00 El amor (Primera parte) de A. Fadel, M. Mauregui, S. Mitre y J. Schnitman
22:00 Amor en la tarde de Billy Wilder

Jueves 13
14:00 El rock de la carcel de Richard Thorpe
16:00 El robot humano de Mike Hodges
18:00 Piano Blues de Clint Eastwood
20:00 Saraband de Ingmar Bergman
22:00 Solo de guitarra “Walter Malosetti” de Daniel Gagliano
24:00 Buscando a Reynols de Néstor Frenkel

Viernes 14
14:00 Sed de mal de Orson Wells
16:00 La viuda alegre de Ernst Lubitsch
18:00 Cantando bajo la lluvia de Stanley Donen y Gene Kelly
20:00 Saraband de Ingmar Bergman
22:00 Feel like going home de Martin Scorsese
24:00 Buscando a Reynols de Néstor Frenkel

Sábado 15
14:00 La vida es un tango de Manuel Romero
16:00 Tango bar de John Reinhardt
18:00 El mundo perdido de Harry Hoyt + Música en vivo
20:00 El amor (Primera parte) de A. Fadel, M. Mauregui, S. Mitre y J. Schnitman
22:00 Nuevo Cine Argentino Mudo + Música en vivo
24:00 Fausto de F.W. Murnau + Música en vivo




Domingo 16
14:00 Viudas del Jazz de Archie Mayo
16:00 Música y lágrimas de Anthony Mann
18:00 Saraband de Ingmar Bergman
20:00 El amor (Primera parte) de A. Fadel, M. Mauregui, S. Mitre y J. Schnitman
22:00 The soul of a man de Wim Wenders

Jueves