Malba - Fundación Costantini - Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
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Prensa
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CONTEMPORÁNEO 28
Guillermo Giambiagi. Naturaleza Quieta

Del 13 de julio al 29 de agosto de 2011. Sala 1 (planta baja)
Curadora invitada: Cristina Schiavi

Malba – Fundación Costantini presenta una nueva edición de su programa Contemporáneo, dedicado al arte actual, local y regional. En esta ocasión, se exhibe una selección de 25 fotografías de Guillermo Giambiagi (Buenos Aires, 1957), realizadas entre 2008 y 2011, que hace foco en la antigua casa de veraneo familiar del artista y revela su búsqueda obsesiva de ciertos objetos y su pasado.

“Las imágenes que Giambiagi presenta en esta exposición dibujan un mapa impreciso del recuerdo. Del papel que juega el recuerdo en la construcción de una vida”, reflexiona el crítico Daniel Molina en el ensayo de la publicación que acompaña la muestra. Su insistencia en el detalle, en las variaciones minúsculas, en los pequeños gestos es lo que le permite construir con casi nada un universo infinito: “el de una vida pensada como pura rememoración”, afirma Molina.

En ese volver al pasado familiar, Cristina Schiavi -curadora de la exposición- reconoce una plasticidad más propia de la pintura, influencia quizás del tío abuelo Carlos Giambiagi (1887-1965), también presente en la muestra con un óleo de los años 50, que retrata casualmente un jarrón con flores, uno de los motivos centrales de Naturaleza Quieta. “Su acento pictórico nos recuerda también otros rincones con flores (más barrocos), realizados por pintores holandeses del siglo XVII como Hans Bollongier y Rachel Ruysch”, explica Schiavi y agrega: “Es un coleccionista de detalles, de sus relaciones reales y posibles. Y es de esa extraña relación, la inmovilidad y la atmósfera pictórica de donde proviene el placer y la potencia de sus imágenes”, afirma la curadora.

De formación tradicional, Giambiagi ha trabajado durante décadas con cámaras analógicas. Ésta es la primera muestra individual con una cámara digital, pero sus fotografías siguen siendo tomas directas ampliadas, sin posproducción. El artista dialoga aquí con dos grandes entusiastas del detalle: el checo Josef Sudek (1896- 1976) y el húngaro André Kertész (1894-1985), maestros de la fotografía contemporánea.

A la manera de Sudek y Kertész, Giambiagi trabaja como un etnólogo. Busca que los objetos le entreguen su misterio, le develen el secreto. Cada rincón de “La Tita”, la vieja casa familiar construida en los años 30 en Punta Mogotes por los abuelos de Giambiagi, está cargado de sentido. El jarrón blanco, el jarrón transparente, el marrón, la botella vacía -con o sin flores-, el mantel floreado, la copa, la ventana, la cortina. Giambiagi apunta al corazón de la angustia: la ausencia. No sólo la ausencia de lo que tuvimos y ya no tenemos, sino la ausencia que nos contendrá en el futuro. En palabras de Daniel Molina: “Naturaleza Quieta dibuja el hueco que seremos en la memoria de los otros”.


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