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malba.cine | Películas proyectadas


Film del mes III: La noche de las cámaras despiertas de Víctor Cruz y Hernán Andrande
Viernes y sábados a las 22:00

Escribir sobre nuestro trabajo se vuelve una tarea bastante dificultosa. Trataremos de hacerlo más o menos ordenadamente, intentando explicar el por qué de esta película.
Al momento de descubrir el texto de Beatriz Sarlo sobre vanguardistas, no habíamos todavía terminado nuestra carrera en la UBA como Diseñadores de Imagen y Sonido. Hacer un largometraje era más una ilusión que una posibilidad concreta. Por distintas razones, las películas de directores noveles se hacían en otro lado. Al leer el texto nos dimos cuenta de que cierta solidaridad de los vencidos nos unía a este grupo de vanguardistas que se atrevieron a ser como no debían ser, que fueron una voz no escuchada, distinta, única. Éste fue quizás el principal impulso con el que llevamos adelante el proyecto.
La trama transcurre en uno de esos momentos que fueron bisagra en la historia de nuestro país, finales de los 60, principios de los 70, a la luz del mayo francés, la todavía reciente revolución cubana y la llegada del hombre a la Luna.
Buenos Aires era un lugar para ser vivido, donde la discusión política era cotidiana y la forma de un film podía ser el tema de toda una noche. Era la época de Fischerman y el Di Tella, pero era también la época de Solanas y la escuela de Birri. Un grupo de jóvenes cineastas y publicistas se sumaba a Alberto Fischerman en su búsqueda artística; entre ellos se encontraban Jorge Ludueña, Rafael Fillipelli, Jorge Cedrón, Edgardo Cozarinsky y Carlos Sorín, todos influenciados por el New American Cinema, John Cassavetes y Jean-Luc Godard.
Un miércoles caluroso, Raúl Beceyro se acercó a ellos para solicitar su apoyo al Primer Encuentro Nacional de Cine, que surgió como una protesta de los estudiantes del Instituto de Cine de la Universidad del Litoral ante el recorte presupuestario y la censura de que fueron objeto las tesis finales de sus estudiantes. El apoyo de estos cineastas no se limitó a la mera presencia: ellos eran cineastas e irían a Santa Fe con películas. La producción se realizó en tiempo récord. En el transcurso de una noche filmaron diez cortos en forma casi simultánea, los editaron el día siguiente, viajaron durante toda la noche y llegaron justo a tiempo para proyectarlos en el Encuentro.
Estos cortos reflexionaban sobre el lenguaje, eran bastante herméticos y requerían de mentes dispuestas a ser conmovidas; los asistentes al Encuentro, mucho más preocupados por la revolución que por las cuestiones formales del cine, recibieron el trabajo estético de los vanguardistas como una abierta provocación, lo que ocasionó una batalla campal en la que no faltaron los gritos, las amenazas y los golpes de puño. La reunión terminó mal. Algunos dicen que hubo un asado, otros no recuerdan demasiado, los años hicieron desaparecer los cortos y hoy sólo quedan recuerdos difusos.
Este hecho, que parece anecdótico, fue para nosotros la llave para entender muchos otros sucesos de nuestra historia reciente, y para revivir el espíritu de toda una época. Esperamos que disfruten el film tanto como nosotros disfrutamos al hacerlo.

Hernán Andrade Víctor Cruz


Acto(s) cinematográfico(s)
³Aquél que desea escribir un sueño, debe de estar infinitamente despierto.² Paul Valéry


25 de abril de 2002. Arde el IV Festival de Cine Independiente de Buenos Aires y más de doscientas personas ocupan una de las salas del Hoyts para ver, por primera vez, La noche de las cámaras despiertas. Hace unos días que volví a la Argentina con el bizarro proyecto de re-instalarme aquí después de más de veinte años de exilio. Aún no conozco a ninguno de los realizadores de este documental, ni a Hernán Andrade, ni a Víctor Cruz, ni tampoco a Juan Pablo di Bitonto, quienes luego no sólo devendrán amigos sino que juntos compartiremos nuevos proyectos cinematográficos. Pero conozco a algunos de sus protagonistas, Jorge Goldenberg, Rafael Filipelli y, por supuesto, a quien brilla por su ausencia, mi padre Jorge Cedrón. Justamente ese día, habría cumplido sesenta años. Internamente, me parece una forma bella, discreta aunque casual, de celebrárselo: en un cine, recordando un hecho en el que él había participado, rodeada de sus amigos.


Unos años atrás, en un encuentro con Beatriz Sarlo, ella me comenta su investigación sobre este episodio, desconocido hasta entonces para mí, tan significativo de esta generación (su generación), disparatado aunque no por ello menos elocuente, cual punta de un iceberg cuya información está concentrada en su superficie como representante de su contenido sumergido: allí se halla algo de sus deseos, aspiraciones, convicciones, sentido del humor, contradicciones, compromisos, coherencia entre sus ideas y sus actos y tal vez, también, algo de su locura y de su soberbia. Todo ello, a pesar de que el hecho en sí se hubiera saldado con un tremendo fiasco y hubiera pasado al olvido, como probablemente muchos otros de su estilo.


Este ³acto cinematográfico² ocurrido en 1970 habla de una generación, la cual posteriormente fue diezmada y que, de no haber sido así, hubiera sido la de nuestros maestros y profesores, ya sea por su ejemplo o su contrario.


La primera investigación periodística e histórica de Sarlo rescata y saca a la luz el episodio. El resultado, parte de su ensayo La máquina cultural, llama la atención de estos estudiantes de la Universidad de Buenos Aires y les abre paso para profundizar y re-significar los hechos, cámara en mano, desde una mirada no protagónica esta vez, resultando así este otro ³acto cinematográfico². La indagación que llevan a cabo culmina con el hallazgo de una ³perlita²: huella palpable y concreta de los hechos que relata el documental y premio al camino recorrido.


Este segundo ³acto cinematográfico² evoca y convoca al primero ocurrido treinta años antes, con un tono despojado de todo melancólico romanticismo y lleno de humor. Resulta ser el aprendizaje y la herencia que sabe buscar y encontrar esta nueva generación de cineastas, quienes al recuperar estos hechos recuperan parte de la Historia, su Historia, echando raíces e iniciando un recorrido sobre estas mismas bases que les permite adueñarse y aprender de ellas, de manera que logran escribir un sueño, las cámaras, infinitamente despiertas.


Lucía Cedrón / junio 2003


SINOPSIS


Basada en un ensayo de la prestigiosa intelectual Beatriz Sarlo, la película cuenta cómo en 1970 varios cineastas argentinos, entre ellos el recordado Alberto Fischerman, decidieron hacer en una noche cortometrajes para luchar contra la censura. La ocasión es perfecta para describir la atmósfera de los 70, la febrilidad en la que vivían militantes y publicistas, el choque entre el arte y la política. En un verdadero trabajo de arqueología, desde una seriedad opuesta a la frivolidad de los recuerdos diluidos, el film logra presentar hechos desconocidos para el público e investirlos de una importancia histórica en contra, incluso, de la memoria de algunos de sus protagonistas. Además, se trata del primer testimonio sobre un momento, más parecido a un remolino que a una corriente, del nacimiento del pasado del cine argentino.


Quintin


FICHA TÉCNICA


16 mm, Dvcam, color, 65¹, Argentina, 2002
Dirección: Hernán Andrade, Víctor Cruz Productora: Teykirisy Producción ejecutiva: Víctor Cruz, Hernán Andrade Producción: Verónica Rodríguez, Verónica Fara, Javier Díaz Compaginación: Emiliano Serra Cámara 16 mm: Luciano Zito Cámara: Ariel Burta, Luciano Zito, Héctor Carballo, Hernán Andrade Sonido: Juan Pablo Di Bitonto Asistente de sonido: Marcelo Rodríguez Música original: Leo Chialvo Intérpretes: Diego Braconi, Gustavo Lell Títulos y artes gráficas: Juan Galindo Traducción: Marina Benavente Prensa: Lola Silberman


BIOFILMOGRAFÍA


Hernán Andrade y Víctor Cruz nacieron en Buenos Aires en 1973. Egresados de la carrera de Diseño de Imagen y Sonido de la Universidad de Buenos Aires, desde 1997 forman parte del grupo de realización Teykirisy. Algunos de los títulos surgidos de este grupo son Tres tras el atraco (cortometraje-ficción,1998), Tres tras el secuestro (cortometraje-ficción, 2000), Tapados (largometraje-documental, 2001) La vaca verde (largometraje documental, 2003). Actualmente están produciendo su nuevo documental Biutiful cantri.


AuspiciosEscribir sobre nuestro trabajo se vuelve una tarea bastante dificultosa. Trataremos de hacerlo más o menos ordenadamente, intentando explicar el por qué de esta película.
Al momento de descubrir el texto de Beatriz Sarlo sobre vanguardistas, no habíamos todavía terminado nuestra carrera en la UBA como Diseñadores de Imagen y Sonido. Hacer un largometraje era más una ilusión que una posibilidad concreta. Por distintas razones, las películas de directores noveles se hacían en otro lado. Al leer el texto nos dimos cuenta de que cierta solidaridad de los vencidos nos unía a este grupo de vanguardistas que se atrevieron a ser como no debían ser, que fueron una voz no escuchada, distinta, única. Éste fue quizás el principal impulso con el que llevamos adelante el proyecto.
La trama transcurre en uno de esos momentos que fueron bisagra en la historia de nuestro país, finales de los 60, principios de los 70, a la luz del mayo francés, la todavía reciente revolución cubana y la llegada del hombre a la Luna.
Buenos Aires era un lugar para ser vivido, donde la discusión política era cotidiana y la forma de un film podía ser el tema de toda una noche. Era la época de Fischerman y el Di Tella, pero era también la época de Solanas y la escuela de Birri. Un grupo de jóvenes cineastas y publicistas se sumaba a Alberto Fischerman en su búsqueda artística; entre ellos se encontraban Jorge Ludueña, Rafael Fillipelli, Jorge Cedrón, Edgardo Cozarinsky y Carlos Sorín, todos influenciados por el New American Cinema, John Cassavetes y Jean-Luc Godard.
Un miércoles caluroso, Raúl Beceyro se acercó a ellos para solicitar su apoyo al Primer Encuentro Nacional de Cine, que surgió como una protesta de los estudiantes del Instituto de Cine de la Universidad del Litoral ante el recorte presupuestario y la censura de que fueron objeto las tesis finales de sus estudiantes. El apoyo de estos cineastas no se limitó a la mera presencia: ellos eran cineastas e irían a Santa Fe con películas. La producción se realizó en tiempo récord. En el transcurso de una noche filmaron diez cortos en forma casi simultánea, los editaron el día siguiente, viajaron durante toda la noche y llegaron justo a tiempo para proyectarlos en el Encuentro.
Estos cortos reflexionaban sobre el lenguaje, eran bastante herméticos y requerían de mentes dispuestas a ser conmovidas; los asistentes al Encuentro, mucho más preocupados por la revolución que por las cuestiones formales del cine, recibieron el trabajo estético de los vanguardistas como una abierta provocación, lo que ocasionó una batalla campal en la que no faltaron los gritos, las amenazas y los golpes de puño. La reunión terminó mal. Algunos dicen que hubo un asado, otros no recuerdan demasiado, los años hicieron desaparecer los cortos y hoy sólo quedan recuerdos difusos.
Este hecho, que parece anecdótico, fue para nosotros la llave para entender muchos otros sucesos de nuestra historia reciente, y para revivir el espíritu de toda una época. Esperamos que disfruten el film tanto como nosotros disfrutamos al hacerlo.


Hernán Andrade Víctor Cruz


Acto(s) cinematográfico(s)
³Aquél que desea escribir un sueño, debe de estar infinitamente despierto.² Paul Valéry


25 de abril de 2002. Arde el IV Festival de Cine Independiente de Buenos Aires y más de doscientas personas ocupan una de las salas del Hoyts para ver, por primera vez, La noche de las cámaras despiertas. Hace unos días que volví a la Argentina con el bizarro proyecto de re-instalarme aquí después de más de veinte años de exilio. Aún no conozco a ninguno de los realizadores de este documental, ni a Hernán Andrade, ni a Víctor Cruz, ni tampoco a Juan Pablo di Bitonto, quienes luego no sólo devendrán amigos sino que juntos compartiremos nuevos proyectos cinematográficos. Pero conozco a algunos de sus protagonistas, Jorge Goldenberg, Rafael Filipelli y, por supuesto, a quien brilla por su ausencia, mi padre Jorge Cedrón. Justamente ese día, habría cumplido sesenta años. Internamente, me parece una forma bella, discreta aunque casual, de celebrárselo: en un cine, recordando un hecho en el que él había participado, rodeada de sus amigos.


Unos años atrás, en un encuentro con Beatriz Sarlo, ella me comenta su investigación sobre este episodio, desconocido hasta entonces para mí, tan significativo de esta generación (su generación), disparatado aunque no por ello menos elocuente, cual punta de un iceberg cuya información está concentrada en su superficie como representante de su contenido sumergido: allí se halla algo de sus deseos, aspiraciones, convicciones, sentido del humor, contradicciones, compromisos, coherencia entre sus ideas y sus actos y tal vez, también, algo de su locura y de su soberbia. Todo ello, a pesar de que el hecho en sí se hubiera saldado con un tremendo fiasco y hubiera pasado al olvido, como probablemente muchos otros de su estilo.


Este ³acto cinematográfico² ocurrido en 1970 habla de una generación, la cual posteriormente fue diezmada y que, de no haber sido así, hubiera sido la de nuestros maestros y profesores, ya sea por su ejemplo o su contrario.


La primera investigación periodística e histórica de Sarlo rescata y saca a la luz el episodio. El resultado, parte de su ensayo La máquina cultural, llama la atención de estos estudiantes de la Universidad de Buenos Aires y les abre paso para profundizar y re-significar los hechos, cámara en mano, desde una mirada no protagónica esta vez, resultando así este otro ³acto cinematográfico². La indagación que llevan a cabo culmina con el hallazgo de una ³perlita²: huella palpable y concreta de los hechos que relata el documental y premio al camino recorrido.


Este segundo ³acto cinematográfico² evoca y convoca al primero ocurrido treinta años antes, con un tono despojado de todo melancólico romanticismo y lleno de humor. Resulta ser el aprendizaje y la herencia que sabe buscar y encontrar esta nueva generación de cineastas, quienes al recuperar estos hechos recuperan parte de la Historia, su Historia, echando raíces e iniciando un recorrido sobre estas mismas bases que les permite adueñarse y aprender de ellas, de manera que logran escribir un sueño, las cámaras, infinitamente despiertas.


Lucía Cedrón / junio 2003


SINOPSIS


Basada en un ensayo de la prestigiosa intelectual Beatriz Sarlo, la película cuenta cómo en 1970 varios cineastas argentinos, entre ellos el recordado Alberto Fischerman, decidieron hacer en una noche cortometrajes para luchar contra la censura. La ocasión es perfecta para describir la atmósfera de los 70, la febrilidad en la que vivían militantes y publicistas, el choque entre el arte y la política. En un verdadero trabajo de arqueología, desde una seriedad opuesta a la frivolidad de los recuerdos diluidos, el film logra presentar hechos desconocidos para el público e investirlos de una importancia histórica en contra, incluso, de la memoria de algunos de sus protagonistas. Además, se trata del primer testimonio sobre un momento, más parecido a un remolino que a una corriente, del nacimiento del pasado del cine argentino.


Quintin


FICHA TÉCNICA


16 mm, Dvcam, color, 65¹, Argentina, 2002
Dirección: Hernán Andrade, Víctor Cruz Productora: Teykirisy Producción ejecutiva: Víctor Cruz, Hernán Andrade Producción: Verónica Rodríguez, Verónica Fara, Javier Díaz Compaginación: Emiliano Serra Cámara 16 mm: Luciano Zito Cámara: Ariel Burta, Luciano Zito, Héctor Carballo, Hernán Andrade Sonido: Juan Pablo Di Bitonto Asistente de sonido: Marcelo Rodríguez Música original: Leo Chialvo Intérpretes: Diego Braconi, Gustavo Lell Títulos y artes gráficas: Juan Galindo Traducción: Marina Benavente Prensa: Lola Silberman


BIOFILMOGRAFÍA


Hernán Andrade y Víctor Cruz nacieron en Buenos Aires en 1973. Egresados de la carrera de Diseño de Imagen y Sonido de la Universidad de Buenos Aires, desde 1997 forman parte del grupo de realización Teykirisy. Algunos de los títulos surgidos de este grupo son Tres tras el atraco (cortometraje-ficción,1998), Tres tras el secuestro (cortometraje-ficción, 2000), Tapados (largometraje-documental, 2001) La vaca verde (largometraje documental, 2003). Actualmente están produciendo su nuevo documental Biutiful cantri.


Auspicios
La noche de las cámaras despiertas es auspiciada por:
Secretaría de Cultura y Medios de Comunicación de La Nación
Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Subsecretaría de Industrias Culturales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Área de Proyecto Comunicacional de la Carrera de Diseño de Imagen y Sonido,
Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires


Seleccionada para
Buenos Aires IV Festival de Cine Independiente
24 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano
IV Festival Internacional de Cine y Video de Derechos Humanos
XXI Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay



La noche de las cámaras despiertas es auspiciada por:
Secretaría de Cultura y Medios de Comunicación de La Nación
Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Subsecretaría de Industrias Culturales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Área de Proyecto Comunicacional de la Carrera de Diseño de Imagen y Sonido,
Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires


Seleccionada para
Buenos Aires IV Festival de Cine Independiente
24 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano
IV Festival Internacional de Cine y Video de Derechos Humanos
XXI Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay

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