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malba.cine | Películas proyectadas


(Francia, 1960) d/ Jean-Luc Godard, c/ Jean-Paul Belmondo, Jean Seberg, Daniel Boulanger, Jean-Pierre Melville, Henri-Jacques Huet. 87’



(...)  El movimiento de la nouvelle vague no hubiera sido posible sin la incorporación de nuevos avances técnicos que facilitaban el rodaje. Las pesadas cámaras de estudio, que necesitaban de dos maquinistas para ser emplazadas, fueron sustituidas por otras más modernas y ligeras. También el desarrollo de las nuevas emulsiones fotográficas puso su enorme granito de arena. Los lentos negativos, que obligaban a los operadores a achi­charrar actores y decorados para conseguir ser impresionados sobre la película, dieron paso a otros mucho más rápidos que, además, se forzaban a menudo en el laboratorio para aumentar su sensibilidad. A la familia de pesados focos de estudio, que necesitaban complicados cableados y mucha potencia lumínica, empezaron a hacerles la competencia pequeños aparatos que podían ser enchufados en cualquier sitio y aumentaban su rendimiento incrementando el voltaje de la corriente eléctrica.


El uso de equipos ligeros y la disponibilidad de emulsiones más rápidas permitió a este grupo lanzarse a rodar films de bajo presupuesto -fundamentalmente, películas en blanco y negro diferentes de todo el cine anterior- que hacían que el espectador se sumergiera en la historia con la audaz incorporación de técnicas tomadas eclécticamente, según conviniera en cada caso, del documental, del cinéma-vérité, del neorrealismo e incluso, del cine negro ame­ricano.


A finales de los años cincuenta, la película más sensible era la Ilford HPS de 400 ASA. Fabricada para la toma de fotos, se convirtió en el material estrella de los operadores de la nouvelle vague. En Sin aliento, Raoul Coutard utilizó este negativo apurando su sensibilidad muy por encima de los consejos de fabricante y laboratorio. Como la película venía en pequeñas bobinas de 17,5 metros, Godard y Coutard las tenían que empalmar para conseguir rollos de suficiente longitud para rodar. En el laboratorio, por su parte, forzaban el negativo para aumentar su sensibilidad hasta 800 ASA. Esto les per­mitió rodar prácticamente toda la película utilizando únicamente luz natural. Coutard fue también uno de los responsables de la introducción de un nuevo estilo de ilu­minar los interiores para que se correspondieran mejor con la luz natural usada en las locaciones exteriores. Encima de las ventanas colocaba photofloods de 500w, dirigidas hacia el techo, para simular la luz natural que entra por la ventana.


Coutard había llegado al cine desde el documental de gue­rra. Trasladó al cine argumental el estilo que tanto había practicado luchando contra los japo­neses en el Pacífico: gran movilidad de la cámara, rodaje a mano y rápidas panorámicas. Cuando el productor de sus documentales le propone que se haga cargo de fotografiar la primera película de un joven crítico, Coutard se encuentra con una petición muy concreta: "Hay que hacer la película como un reportaje: cámara en mano y sin iluminación, tratando de con­seguir una fotografía lo más realista posible". Tampoco había otra posibilidad, pues no conta­ban con grandes medios: "No se podía hacer otra cosa. No teníamos nada. No disponíamos de tiempo ni de dinero, y quizá esta fuera la razón fundamental que nos hizo abandonar los estu­dios, rodar con la cámara sobre el hombro y apenas iluminar".


Tote Trenas (AEC) en Nickelodeon 12: Nouvelle vague - Cuarenta años, Madrid, otoño 1998.


 


Ficha técnica


Dirección: Jean-Luc Godard. Argumento: François Truffaut. Guión : Jean-Luc Godard. Fotografía: Raoul Coutard. Música: Martial Solal. Montaje: Cécile Decugis, Lila Herman. Elenco: Jean-Paul Belmondo (Michel Poiccard), Jean Seberg (Patricia Franchini), Daniel Boulanger (inspector de policía), Jean-Pierre Melville (Parvulesco), Henri-Jacques Huet (Antonio Berrutti), Van Doude (periodista), Jean-Luc Godard (informante). Productor: Georges de Beauregard. Duración original: 87’.


 


Este ciclo mensual de proyecciones organizado por ADF (Asociación Argentina de Autores de Fotografía Cinematográfica) en colaboración con Malba.Cine, tiende a establecer un recorrido posible a través de la historia de la dirección de fotografía en el cine mundial. Luego de cada proyección, profesionales relacionados con la imagen y el cine (directores de fotografía, directores de arte, artistas plásticos, historiadores) ofrecerán charlas relacionadas con la época a la que refieren las obras proyectadas.


En esta ocasión, además, ADF hará entrega de su premio anual a la Mejor Dirección de Fotografía 2003.

 Sábado 26 de junio de 2004 a las 18:00