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Estreno
Vienen por el oro, vienen por todo de Pablo D'Alo Abba y Cristián Harbaruk


En Esquel, Patagónia Argentina, una empresa canadiense obtiene los derechos para extraer oro y plata de una mina ubicada a 7 km . de la ciudad, usando enormes cantidades de agua y cianuro. El emprendimiento minero parece ser la gran solución para el 50% de población que vive por debajo de los límites de pobreza."Vienen por el oro, vienen por todo" narra la victoria épica de este pueblo patagónico que logró vencer al poder económico y político, impidiendo que se llevara a cabo el emprendimiento minero.


Nota de los directores
La historia de Esquel nos buscó más a nosotros que nosotros a ella. Llegamos a la ciudad a fines del 2002, justo cuando comenzaban las marchas que se oponían al proyecto minero.
Desde un principio nos costó entender como era posible que semejante proyecto fuese viable en una región donde el valor destacado es su exuberante naturaleza. Y lo que parecía tan obvio para nosotros, no lo fue para el poder político. Lejos de exigir a la empresa los estudios necesarios que avalaran la factibilidad de la concreción de la mina, el gobierno de turno victoreaba por adelantado los beneficios económicos que dicha emprendimiento generaría.
Muchos de los vecinos, en un primer momento, también se entusiasmaron con la idea de tener oro bajo sus suelos, pero al entender las consecuencias que la mina traería en cuestiones ambientales, poco a poco se fueron oponiendo al proyecto.
Y crecieron las marchas y llevaron el conflicto a los legisladores que tuvieron que aprobar la realización de un plebiscito donde el pueblo pudiera expresar su posición.
La indignación que nos generó conocer la legislación de minería aprobada durante el gobierno menemista, resultó abrumadora. La misma no contempla restricciones de explotación de estos proyectos siquiera en parques nacionales o áreas protegidas.
Eso sin mencionar las provocativas exenciones impositivas para las empresas del rubro. Es un negocio redondo, en el cual la empresa se ve beneficiada con un reintegro al exportar por puertos patagónicos superior al porcentaje exigido por realizar dichas explotaciones.
Sí, aunque nos resulte difícil de creer, no solo se llevan nuestro patrimonio, sino que además les pagamos para que lo hagan. ¿En manos de quienes estamos?, ¿quiénes protegen nuestros intereses?, ¿a quienes les sirve que existan estas leyes?.
Las empresas mineras solo cargan los buques con las piedras extraídas, y dejan cerros pulverizados y en su lugar, nuevas montañas de residuos tóxicos. Sin siquiera desarrollar una industria secundaria que pudiese subsistir cuando a los diez años de explotación, estas mineras emigran en busca de nuevos emprendimientos.
Toda esa injusticia y la indiferencia hacia los más desprotegidos que parecen destinados a tener que vivir de la caridad del asistencialismo político, nos motivó a contar una historia donde sus protagonistas se enfrentan a un importante dilema, difícil de resolver cuando se tiene hambre: ¿se puede decir que NO a puestos de trabajo, cuando hay miles que no tienen con que vivir?.
En el plebiscito el 81% de la población se opuso al proyecto, ni siquiera los desempleados dijeron SI a la Mina. Los más desprotegidos, aquellos que no cubren sus necesidades básicas, sabían que nada será tan perjudicial para su futuro como comprometer su salud.
Ocho años después, la minera, si bien no trabaja en el predio, continúa establecida en Esquel. Da la sensación que están haciendo un trabajo de “cateo” entre los habitantes, tomando muestras de los diferentes grupos sociales. Entre otras actividades, involucrándose en ayuda social entre los más necesitados.
¿Será que la empresa minera intenta revertir su imagen, para volver a la carga con el emprendimiento?
Nos motiva pensar que divulgar la victoria del No a la Mina que se dió en Esquel, logre despertar una reconsideración de la legislación minera y un replanteo sobre la importancia de la conservación del medio ambiente.
Son los primeros pasos que este tipo de explotaciones mineras están dando en la Argentina. Da la sensación que aún estamos a tiempo. Que no resulta necesario regalar nuestro patrimonio. Muchos menos a costa de nuestra salud.
A alguien le tiene que importar.
Y a nosotros nos importa contar esta historia.
Estuvimos ahí mucho tiempo, junto a ellos, durante meses y queremos compartir su historia.
Por Pablo D'Alo Abba y Cristián Harbaruk


Ficha técnica

Dirección
Pablo D’Alo Abba & Cristian Harbaruk
Guión
Cristián Harbaruk, Pablo D’Alo Abba, Rocio Azuaga
Fotografía
Daniel Ortega
Narración
Julieta Diaz
Sonido
Martin Bosa
Música
Alejandro Teran, Martin Bosa, Juan Patricio Mendoza , Pablo D’Alo Abba
Edición
Alejandro Arias, Pablo D’Alo Abba
Producción
Hugo Castro Fau, Cristian Harbaruk, Pablo D’Alo Abba, Viviana Saavedra, Fernanda del Nido
Narración en off
Julieta Diaz.

Argentina - Bolivia, 2010 – 83 min

 Jueves 5 de mayo de 2011 a las 19:00
 Viernes 6 de mayo de 2011 a las 20:00
 Jueves 12 de mayo de 2011 a las 19:00
 Viernes 13 de mayo de 2011 a las 20:00
 Jueves 19 de mayo de 2011 a las 19:00
 Viernes 20 de mayo de 2011 a las 20:00
 Viernes 27 de mayo de 2011 a las 20:00