Malba - Fundación Costantini - Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
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malba.cine | Programación pasada


Film del mes XLVI
Castro, de Alejo Moguillansky


Castro huye. Ha dejado atrás su vida, sobrevive escondido en un pequeño cuarto en una pequeña ciudad. Básicamente está sólo, pero en su vida ha aparecido una tal Celia. Celia es joven, es hermosa, es (a veces) cruel.
Celia y Castro sobreviven juntos sin trabajo ni dinero en sus vidas. Puede decirse (pero puede decirse lo mismo de cualquier pareja) que se aman. En un momento, abandonan su ciudad de provincia y se marchan a la capital, a un nuevo refugio. Allí Castro emplea su tiempo en buscar trabajo. De a poco Castro descubre la contradicción: ganarse la vida es igual a desperdiciarla.
Del otro lado está el complot que los persigue, cada uno por diferentes razones:, el antiguo maestro de Castro, Samuel, porque necesita de él; su antigua mujer, Rebecca Thompson, porque lo ama; el cínico Willy, por motives no demasiado claros; el desafortunado Acuña, porque le pagan para que lo encuentre.
En algún momento los perseguidores rastrean a Castro y Celia hasta la Capital. En algún momento, Castro encuentra trabajo y abandona a Celia. En algún otro momento, el complot da con Celia en la pension que compartía con Castro. En otro momento, Castro roba el auto de los perseguidores. En un momento, todo (perseguidores y perseguidos, sus estrategias y sus razones) tiende a confundirse.
Castro, por su parte, vuelve a huir. Esta vez, acaso, para siempre.


Nota del director

Desde su nacimiento Castro y Todos mienten han sido una y la misma cosa, y el hecho de que aquí, en el Malba, se estrenen juntas, es el natural curso de esa hermandad. Durante diciembre de 2008 ambos films empezaban un velocísimo rodaje, compartiendo cámara y equipamiento. Para abril de 2009, apenas cuatro meses después, se estrenaban en el BAFICI. Esa brevedad, esa modalidad de grito, sea quizás lo que más emparenta a ambos films, donde la regla del juego fue siempre sacar el mayor provecho de los pequeñísimos formatos de producción que manejamos, arte en el cual Piñeiro es experto, haciendo de Todos mienten un relato estructurado en una sola locación y ocho actores, actualizando esa vieja idea de que la producción y la forma son una misma cosa. De modo análogo y opuesto en Castro hemos hecho de la calle, del asfalto hirviendo, de los colectivos y los trenes, de los viejos autos que tenemos –si es que los tenemos-, del sol mismo reflejado en los parabrisas, nuestro terreno, nuestro campo de juego, con una unidad de rodaje completamente móvil y huidiza. Ese registro delirante de sonámbulos corriendo a toda velocidad por la ciudad, esa idea radicalmente musical de variación y desarrollo de unidades mínimas complotándose, traicionándose, en ese hipnótico film de cámara que es Todos mienten, son quizás, en el mejor –o en el peor- de los casos, el resultado de un intento de, desde el cine, salir del cine, de hacerlo entrar en fricción con otras disciplinas, con lugares que no le pertenecen para volver a él en su especificidad, en su ontología. La reciprocidad del intenso intercambio con artistas, actores, músicos, coreógrafos, son signos vivos de estas películas que han tratado de generar el espesor de un cine no reactivo al mundo, en el que la novedad o la imprevisibilidad, ideas obsesivas en Castro y Todos mienten, no sean sinónimos de pesadez o hermetismo, y en el que los roles del equipo tienden a confundirse, y los sonidistas manejan autos a 100km por hora en toma, y los actores hacen las veces de grip, y maniobran el carro de travelling de manera milimétrica y sistemática. Hace varios años que con Piñeiro pensamos y miramos el cine juntos. Las ideas de uno viven en la película del otro. Alguna frase de algún diálogo se ha colado en el film de al lado. Una misma modalidad de producción atraviesa ambas películas.
He aquí, entonces, dos films complementarios, o colegas, o hermanos, en su haraganería paranoica y en su hiperquinesis melancólica respectivamente, que aparte de compartir actores, y cámaras, comparten el intento de empujar al cine hacia lugares en los que todavía no es.

Alejo Moguillansky.

Ficha técnica

Dirección y Guión:
Alejo Moguillansky
Producción:
Mariano Llinás, Laura Citarella
Producción Ejecutiva:
Eduardo Costantini (h)
Fotografía:
Gustavo Biazzi
Sonido:
Rodrigo Sánchez Mariño
Asistente de dirección:
Nicolás Grosso
Dirección Coreográfica:
Luciana Acuña
Montaje:
Alejo Moguillansky, Mariano Llinás
Arte:
Ana Cambre
Música:
Ulises Conti
Elenco:
Edgardo Castro, Julia Martínez Rubio, Carla Crespo, Esteban Lamothe.

Argentina, 2009, 85 minutos.

 Domingo 6 de diciembre de 2009 a las 20:30
 Domingo 13 de diciembre de 2009 a las 20:30
 Domingo 20 de diciembre de 2009 a las 20:30
 Domingo 27 de diciembre de 2009 a las 20:30
 Domingo 3 de enero de 2010 a las 20:30