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malba.cine | Programación pasada

Amok (México, México-1944) de Antonio Momplet.

Si existe en el cine un género popular y de aceptación masiva entre los espectadores, este es el melodrama y casi no ha habido director importante que en algún momento de su carrera no lo abordara. Es que los profundos contrastes que propone, con su caracterización generalmente maniquea de buenos y malos, ricos y pobres, contarán siempre con millones de adeptos. Sin embargo, algunos directores enriquecieron el género, llevando hasta las últimas consecuencias las situaciones más ridículas y transformándolas en críticas devastadoras (Douglas Sirk), exacerbando sus clisés a través de una minuciosa recreación de tono operístico (Visconti), construyendo escenas recargadas y delirantes (King Vidor) o proponiendo su relectura a través de una mirada distanciada y carente de sentimentalismo (Fassbinder). Habrá entonces en la programación de abril un día dedicado al melodrama, con expresiones provenientes de cuatro países diferentes que –creo- propondrán un panorama variado y ecléctico sobre el género.
Amok, que el español Antonio Momplet dirigiera en Méjico, narra la degradación de un médico por su pasión por el juego y sus turbulentos amoríos con una mujer. Ella es nada menos que María Félix, la gran femme fatal del cine mejicano en particular y latinoamericano en general. Un relato que es un muy buen exponente del tono cargado de los melos de ese país.
El caso del italiano Raffaello Matarazzo es muy particular. Denostado por la crítica más tradicional, es sin embargo reivindicado por sus representantes más lúcidos (el español Miguel Marías lo considera el más importante director italiano después de Rossellini). El ángel blanco es uno de los siete trabajos que realizó con su pareja protagónica preferida, Amedeo Nazzari e Yvonne Sansón, y narra la historia de in ingeniero que –luego de perder un hijo ilegítimo que tuvo con una corista y la muerte de su mujer e hija en un accidente, intenta reconstruir si vida con una fémina muy parecida a su esposa. Un director a descubrir.
David Lean tiene dos etapas buen diferenciadas en su carrera, una primera, realizada íntegramente en Inglaterra, con films pequeños y bastante personales, entre los que se destacan un par de adaptaciones de Dickens. A partir de El puente sobre el río Kwai su carrera estuvo totalmente dedicada a las superproducciones en las que siempre se mostró como un muy buen artesano aunque con menos rasgos de originalidad. Apasionada pertenece a aquella primera época y está basada en una novela de H. G. Wells narrando una relación triángular aparentemente convencional. Sin embargo, el film trasmite una intensidad emocional poco frecuente en sus obras de gran presupuesto.
Cuando se habla de melodrama, el nombre paradigmático es el de Douglas Sirk. Sirviéndose de los clisés del género y exacerbando las situaciones hasta el límite, el director consigue trazar un retrato de notable precisión y crudeza de la burguesía norteamericana de los años 50. Palabras al viento es una de sus obras máximas, ambientada en el seno de una familia de petroleros, en la que se dan cita, entre otras cosas, la ninfomanía y la homosexualidad, sugerida con gran audacia para la época. Una obra maestra y uno de los títulos claves de la década, con secuencias inolvidables, como la de Dorothy Malone bailando el mambo mientras su padre agoniza. JG.

 Viernes 10 de abril de 2009 a las 14:00