Malba - Fundación Costantini - Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
Icono FACEBOOK Icono Twitter Icono Pinterest Icono YouTube Icono RSS Icono RSS Icono RSS Icono RSS
Icono Malba en vivo
Bookmark and Share
 
malba.cine | Programación pasada

En Todo juntos presenciamos el ³estado terminal² de una relación. Asistimos al momento previo a la disolución. Todas las peleas y las discusiones sucedieron antes de que la película empiece. Entramos en una relación empezada. La película nos muestra el final. Se cuenta la historia de los últimos momentos: las últimas salidas, las últimas conversaciones, los últimos intentos.
La película está pensada desde la óptica de los personajes ³como si hubiese sido filmada por ellos². Atender el teléfono o comprar cigarrillos se transforman en acontecimientos, en acciones definitivas, sumamente importantes bajo su mirada. Las acciones más insignificantes adquieren otro sentido.
Todo juntos trabaja la idea de que todo puede ser conversado. Nadie va a matar a nadie, nadie va a morir, nada va a cambiar. Cualquier cosa, hasta una violación, puede ser digerida y conversada.

Fragmento de una entrevista a Federico León

El brutal prólogo de la ópera prima como cineasta del actor, director teatral y dramaturgo Federico León parece anticipar aquello que vendrá luego: Todo juntos carnea una relación de pareja como si estuviera faenando un chancho. El autor de Cachetazo de campo y Mil quinientos metros sobre el nivel de Jack vuelve a concebir un mundo asfixiante, clausurado en sí mismo, del cual ni él ni ella parecen capaces de salir. Es más, se diría que los lugares públicos bares, locutorios semejan, en el apretado encuadre de la cámara, distintas estaciones de una misma prisión interior. La presencia del otro lado de los infinitos teléfonos de padres y amigos no hace sino profundizar el aislamiento de la pareja, su autismo esencial, reforzado por un sinfín de palabras que no significan nada, o significan otra cosa, muy distinta a la que están enunciandoŠ
Luciano Monteagudo

En el colmo de la angustia, una pareja en crisis parece condenada a seguir perpetuamente unida por una razón única y paradójica: simplemente no puede separarse. Como resultado los personajes realizan un recorrido fragmentado y extremo: de una situación dramática críptica se pasa a una explícita, sin solución de continuidad. En realidad, imágenes y palabras parecen mostrarlo todo, como en una revelación, pero consiguen gradualmente crear un paisaje entre reconocible y marciano que desnaturaliza las formas de comunicación de una pareja, desde los sentimientos al sexo.

Diego Trerotola
Revista ³El Amante², mayo de 2002

El teatro de Federico León es un teatro duro. Duro en el sentido en que se dice, por ejemplo, que la ciencia y la pornografía son duras. Lo que le interesa no es el riesgo que es la versión decente y sensible del vértigo sino el peligro, así, a secas. Experiencia hardcore, el peligro es, en su poética, el grano mismo del teatro: lo único capaz de arrancar al teatro del sistema de coartadas que lo protege, lo anestesia o incluso lo renueva. Empezando por el principal: el confort de la condición ³artística². De Cachetazo de campo (1997), la obra que lo reveló como autor y director, a El adolescente (2003), la primera que llega a un teatro oficial, su trabajo de escritura y de puesta en escena no ha hecho otra cosa que cepillar, rebajar, limar, opacar (...) todos los brillos, la seducción y los glamours extorsivos de la representación. Lejos de cualquier espectacularidad, el peligro según León no les debe nada a la agresividad, ni a las estéticas del shock, ni siquiera a los vórtices de violencia corporal a los que el teatro suele abandonarse cuando quiere mostrarse vital, y le debe todo, en cambio, a una fuerza que este mundo estúpidamente satinado nos condena a valorar sólo en la cocina japonesa: la fuerza de lo crudo. Crudeza es aquí desnudez, en efecto, pero es la desnudez del soporte, de la imagen, del lenguaje teatral el grano grande del fotograma porno, tanto o más que la desnudez de lo representado. Y esa vocación por lo crudo por ³descocer², desprocesar, crudificar siempre más el teatro explica la exigencia original de su obra (...)
Autor de algunos cristales imborrables del teatro argentino de los últimos años (el llanto con mocos de Cachetazo de campo, la bañadera rebalsada de Mil quinientos metros sobre el nivel de Jack (1999), cuyos excesos de agua hacían chisporrotear los enchufes del escenario y lamían los pies de la primera fila, y, ahora, la guerra de zapatos y el chico con casco de El adolescente), León, que también incursionó en el cine (su notable largometraje Todo juntos, de 2002, fue producido por Martín Rejtman e incluye la escena de sexo más perturbadora del nuevo cine argentino), tiene un problema nada menor: como artista de la crudeza es extremadamente sofisticado. (...)

Alan PaulsFragmento de la nota ³El Peligro León² del 3 de agosto de 2003, ³Radar², Página 12.


SINOPSIS

A través de una serie de encuentros en bares asistimos al intento de separación de una joven pareja. Tanto él como ella prueban sin éxito recuperar viejos amigos. Una red de llamadas telefónicas constantes desde teléfonos públicos, semipúblicos, casas, bares, locutorios revela un sistema familiar que está al tanto de todo lo que pasa en la relación. Están subvencionados por sus padres; son ellos los que les dan el dinero para pagar los cafés. Somos testigos de un proceso de despedida en un universo cerrado de situaciones que se reiteran.


FICHA TÉCNICA

(Argentina, 2002) Guión y dirección Federico León. Con Jimena Anganuzzi, Federico León. Producida por Hernán Musaluppi, Martín Rejtman, Marcelo Céspedes, Federico León. Con apoyo de Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). En coproducción con Kunsten Festival des Arts, Bélgica. Con el auspicio de Festival Internacional de Buenos Aires. Producción ejecutiva Hernán Musaluppi, Marcelo Céspedes. Fotografía y cámara Guillermo Nieto. Asistencia artística Tatiana Saphir. Jefe de producción Nicolás Casares. Asistencia de producción Marianela Portillo, Sebastián Burecovicz, Mónica Arista. Asistencia de dirección Martín Mainoli, Camila Brigante. Montaje Martín Mainoli. Música Carmen Baliero. Sonido Jésica Suárez. Escenografía y vestuario Micaela Saiegh. Testimonio TV/voz remisero Luis Machín. 35 mm, 65¹, color, Dolby Digital.

BIOGRAFÍA

Federico León nació en Buenos Aires en 1975. Es director, autor y actor teatral. Sus obras Cachetazo de campo, Museo Miguel Ángel Boezzio y Mil quinientos metros sobre el nivel de Jack participaron en festivales de Alemania, Francia, Holanda, Austria, Italia, Dinamarca, Escocia, Canadá, Bélgica, España, Brasil y Australia. Todo juntos, su primer largometraje, participó en 2002 en los festivales de Locarno, La Habana y Toulouse; en el London Film Festival, el Kunsten Festival Des Arts (Bruselas, 2001), el Festival Internacional de Teatro de Melbourne (Australia, 2002), el Holland Festival (Ámsterdam, 2003) y el IV Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires. Su última obra, El adolescente, se estrenó recientemente en el Teatro San Martín.

 Domingo 5 de octubre de 2003 a las 18:00
 Jueves 9 de octubre de 2003 a las 22:00
 Domingo 12 de octubre de 2003 a las 20:00
 Jueves 16 de octubre de 2003 a las 22:00
 Domingo 19 de octubre de 2003 a las 20:00
 Jueves 23 de octubre de 2003 a las 22:00
 Domingo 26 de octubre de 2003 a las 20:00
 Jueves 30 de octubre de 2003 a las 22:30
 Domingo 2 de noviembre de 2003 a las 20:00
 Jueves 6 de noviembre de 2003 a las 22:00
 Domingo 9 de noviembre de 2003 a las 22:00
 Jueves 13 de noviembre de 2003 a las 22:00
 Domingo 16 de noviembre de 2003 a las 20:00
 Jueves 20 de noviembre de 2003 a las 22:00
 Domingo 23 de noviembre de 2003 a las 22:30
 Jueves 27 de noviembre de 2003 a las 22:00
 Domingo 30 de noviembre de 2003 a las 20:00
 Miércoles 3 de noviembre de 2004 a las 19:00
Malba.cine cuenta con el apoyo deMalba.cine cuenta con el apoyo deMalba cine cuenta con el auspicio deMalba cine cuenta con el auspicio de